Científicos de la Universidad de Granada han identificado marcas en el ADN de niños con obesidad que cambian a lo largo de la pubertad y están relacionadas con la evolución de la resistencia a la insulina. El hallazgo, publicado en la revista Cardiovascular Diabetology, sugiere que muchas de estas huellas podrían estar influidas por factores ambientales y el estilo de vida. La investigación, desarrollada en el marco del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), ha contado con la participación de varios institutos de investigación españoles y colaboradores internacionales.
El equipo de investigación liderado por la catedrática de la Universidad de Granada Concepción M. Aguilera García ha analizado la relación entre determinadas marcas químicas en el ADN, conocidas como metilación del ADN, y la evolución de la resistencia a la insulina en niños con obesidad durante la pubertad. Los resultados del trabajo muestran que estos cambios epigenéticos evolucionan en paralelo al estado metabólico: si la resistencia a la insulina mejora, los patrones de metilación tienden a normalizarse. Si empeora o se mantiene, las huellas persisten.
Posibles causas: genética, ambiente y obesidad mantenida
Aunque el estudio no permite determinar si estas marcas son causa o consecuencia directa del problema metabólico, los investigadores han observado que algunas están influidas por variantes genéticas, mientras que muchas otras podrían estar relacionadas con el entorno o con la propia obesidad sostenida en el tiempo. Los niños que mejoraron su resistencia a la insulina mostraron una tendencia a revertir estos patrones, lo que abre la puerta a identificar biomarcadores tempranos y posibles dianas terapéuticas para prevenir enfermedades como la diabetes tipo 2.

Los hallazgos de esta investigación refuerzan la conexión entre el entorno, el estilo de vida y la salud metabólica desde edades tempranas. Esto supone un avance hacia la medicina de precisión, al abrir nuevas formas de detectar el riesgo antes de que aparezcan enfermedades cardiovasculares o diabetes, así como de diseñar intervenciones más personalizadas.
El trabajo ha contado con la participación de Jesús Alcalá Fernández, del Departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la UGR, y Augusto Anguita, del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). También han colaborado grupos clínicos de otros institutos de investigación sanitaria, como los de Rosaura Leis (IDIS de Santiago de Compostela), Gloria Bueno (IIS de Aragón) y Mercedes Gil Campos (IMIBIC de Córdoba), quienes facilitaron el reclutamiento de los niños participantes. El estudio se enmarca en los proyectos EXOMAIR y el europeo EprObes, con apoyo de la Unión Europea y el ISCIII.
El proyecto EprObes (Prevención Temprana de la Obesidad), liderado por el CIBER, combina estudios clínicos, cognitivos y de comportamiento con análisis en modelos preclínicos. Su enfoque se centra en eventos tempranos del desarrollo, desde el periodo prenatal hasta la pubertad, y utiliza inteligencia artificial para definir intervenciones preventivas personalizadas. En el proyecto participan científicos de Alemania, Francia, Dinamarca, Turquía, Polonia, Bélgica y Estonia, junto a instituciones como las universidades de Granada, Córdoba y Valencia, el IDIBELL, el IMIBIC y el CSIC, entre otras 18 organizaciones internacionales.





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