La historia de la metalurgia en la península ibérica acaba de adelantar uno de sus capítulos más inesperados. Una investigación liderada por Julia Montes Landa, científica posdoctoral Marie Skłodowska-Curie en el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, identifica en el yacimiento de Minferri, en Juneda (Lleida), la prueba directa más antigua de fundición de plomo conocida hasta ahora en Iberia.
El hallazgo desplaza de forma sustancial la cronología aceptada. Hasta ahora, la producción de plomo en la península se vinculaba principalmente a la llegada de los fenicios hacia el 1000 a.C., en relación con la explotación de galenas argentíferas y la obtención de plata. Los nuevos datos, en cambio, apuntan a una tradición indígena anterior, desarrollada en el nordeste peninsular desde comienzos del tercer milenio a.C. y documentada de forma directa en contextos de la Edad del Bronce.
La clave procede de Minferri, un asentamiento formado por cabañas, fosas y silos excavados en la roca. En esas estructuras se habían recuperado escorias, vasijas de reducción y otros residuos metalúrgicos. El análisis químico y microestructural de estos materiales, junto con su datación por carbono 14, ha permitido identificar procesos de fundición de plomo entre el 1900 y el 1700 a.C.
Estos resultados conectan con una evidencia más antigua: una cuenta de collar de plomo hallada en Coveta de l'Heura, en Tarragona, datada hacia el 2800 a.C. Los análisis isotópicos ya sugerían que podía haberse fabricado con minerales locales, pero la ausencia de residuos de producción impedía confirmar una tradición tecnológica propia. Los datos de Minferri permiten ahora situar esa pieza dentro de un horizonte más amplio de producción local.

La novedad no reside solo en la antigüedad del proceso, sino en su naturaleza. Según Montes Landa, el estudio demuestra que estas comunidades no producían plomo como subproducto de la plata, sino que buscaban el propio metal. Esta diferencia sitúa a las poblaciones del Bronce del nordeste ibérico dentro de una tradición tecnológica distinta de la que, siglos después, se asociaría a los fenicios.
Una innovación que cruzó los Pirineos
A diferencia de las técnicas fenicias, basadas en la explotación de galenas, las comunidades del nordeste trabajaban minerales polimetálicos ricos en cobre y plomo. La investigación plantea que este conocimiento pudo transmitirse desde el sur de Francia, donde se conocen numerosas cuentas de collar de plomo y residuos metalúrgicos comparables a los documentados en Minferri.
El paralelismo con el Mediodía francés resulta especialmente significativo. Mientras al otro lado de los Pirineos la metalurgia del plomo continuó activa en periodos posteriores, en el nordeste ibérico el conocimiento técnico parece haberse abandonado hacia el 1700 a.C. El caso ilustra una trayectoria tecnológica no lineal: una innovación que fue adoptada, utilizada durante varios siglos y finalmente descartada.
El trabajo, publicado en la revista Antiquity, ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Granada, la Universidad de Cambridge, la Universidad de Lleida e Iltirta Arqueología SL. Más allá de adelantar la fecha de la producción de plomo en Iberia, el estudio obliga a revisar la forma en que se entiende la adopción, circulación y abandono de tecnologías en la prehistoria europea.





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