Cualquier época del año es buena para desmentir mitos, sobre todo, cuando se trata del verano en donde la gran mayoría son muy populares y están muy extendidos. El propósito de este artículo es que puedas disfrutar mucho más del verano, pero siempre haciéndolo de una forma insegura para que no te dejes llevar por la desinformación.
Hay que esperar dos horas para bañarse después de comer
Este es uno de los mitos más extendidos y que, por desgracia, han sufrido muchos niños de esta generación y también de generaciones anteriores. ¿Quién no ha sido pequeño y ha tenido que esperar largas horas al sol hasta hacer la digestión?
El concepto de "corte de digestión" no existe como tal en medicina. El problema que puede ocurrir es que se produzca un choque periférico por síncope de hidrocución. Para entendernos mejor, esto sucede cuando el cuerpo experimenta un cambio drástico y repentino de temperatura al entrar en contacto con el agua fría, pero el hecho de estar haciendo la digestión no tiene nada que ver.
Al comer, el flujo sanguíneo se concentra en el aparato digestivo. Al entrar de golpe en agua muy fría el cuerpo puede sufrir un colapso debido al contraste térmico provocando náuseas, mareos y, en el peor de los casos, una pérdida del conocimiento. Una vez más, el problema no es la comida en sí, sino el cambio de temperatura y la velocidad de entrada al agua. Para evitar que esto suceda se recomienda ir aclimatando el cuerpo poco a poco, por ejemplo, mojándose la nuca y las muñecas.
Si está nublado, no hace falta ponerse crema solar
Este es uno de los mitos más peligrosos para la salud de la piel. El pensar que cuando hay nubes no hace falta protegerse del sol es un error bastante común. Las nubes bloquean la luz visible y también atenúan el calor, pero dejan pasar hasta el 80% de la radiación ultravioleta.

De hecho, puede llegar a producirse el llamado "efecto lupa" o de dispersión, ya que la radiación se puede reflejar en los bordes de las nubes y puede ser incluso más intensa que en un día despejado. El resultado de todo esto es que la gente termina por confiarse, no se echa crema solar, pasa horas expuesta al sol y acaba sufriendo quemaduras solares graves sin darse cuenta.
No te olvides el protector solar nunca y, cuanta más protección te ofrezca, mucho mejor para la salud de tu piel.
Los resfriados del aire acondicionado
"Como ha tenido tanto tiempo puesto el aire acondicionado se ha resfriado". Los resfriados y las gripes son provocados por virus, no por el aire frío que no infecta a nadie por sí mismo. El problema que sucede con los aires acondicionados es que generan un ambiente bastante seco y, además, genera cambios bruscos de temperatura con el exterior.
Ese ambiente seco termina por resecar las mucosas de las fosas nasales y de la garganta y, al perder dicha mucosidad, tu cuerpo pierde también la capacidad de actuar de sus primeras defensas contra los virus que flotan en el ambiente.
Estar también en espacios cerrados con aire recirculado provoca que, si hay alguien enfermo, sea mucho más fácil que haya contagios. El aire acondicionado termina por crear el entorno perfecto para el virus, pero no es causante de ninguna enfermedad en particular.
La cerveza hidrata más en verano
Finalmente, uno de los mitos que, probablemente, le duela a más de uno. Muchas personas creen que una jarra de cerveza fría o un buen vaso de tinto de verano con mucho hielo son perfectos para combatir la deshidratación y quitar la sed, pero es todo lo contrario.
El alcohol inhibe la liberación de la hormona antidiurética y, al bloquearse esta hormona, los riñones dejan de reabsorber agua y la eliminan en masa a través de la orina. Básicamente, por cada cerveza que te tomas en verano tu cuerpo expulsa mucha más agua que la que ingiere, por lo que no te estás hidratando como realmente crees.
La clave es disfrutar todo con conocimiento y moderación y esto es mucho más importante cuando hablamos de bebidas alcohólicas.





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