La contaminación atmosférica no conoce fronteras. Bajo esta premisa, científicos de España y Francia han participado hoy en la primera reunión del proyecto europeo ECOAIR (ECOsistemas y AIRe limpio), liderado por la Universidad de Zaragoza para evaluar la calidad del aire a ambos lados del Pirineo. Esta ambiciosa iniciativa de investigación destinada a evaluar la contaminación atmosférica por material particulado y sus efectos en los seres vivos y el entorno natural incluye el muestreo a lo largo de tres años de 13 puntos estratégicos, desde ciudades con tráfico hasta zonas remotas del Pirineo, que incluyen Zaragoza, Toulouse, Perpiñán, Ordesa, Monte Perdido y el Pic du Midi y zonas de elevada carga agro-ganadera como Bujaraloz, entre otras.
"La contaminación del aire es un problema que va mucho más allá de lo que respiramos; partículas invisibles, gases como el amoníaco y diminutos microplásticos viajan largas distancias y terminan "cayendo" sobre nuestros bosques y lagos, alterando su equilibrio natural y dañando la biodiversidad", ha destacado el investigador principal del proyecto, el físico Miguel Escudero, del Instituto Universitario de Investigación de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza. Al analizar cómo estos contaminantes afectan especialmente a los lagos de alta montaña, que actúan como espejos de la calidad del aire, el equipo científico busca entender el camino que recorre la polución y proponer soluciones reales para conservar estos paisajes tan vulnerables.
La vicerrectora de Política Científica, Pilar Pina, que ha dado la bienvenida a los asistentes del consorcio, ha destacado por su parte que este esfuerzo transfronterizo no solo generará conocimiento científico, sino que "servirá de guía para que los gobiernos puedan adaptarse a las nuevas y exigentes normativas de calidad del aire de la Unión Europea". Pilar Pina ha añadido que este trabajo también ayuda a "concienciar a la sociedad sobre el impacto de nuestras actividades en el aire que compartimos". En definitiva, ha resaltado que se trata de convertir la investigación en una herramienta de gestión eficaz que garantice "un entorno más limpio y saludable para las personas y los ecosistemas, demostrando que la cooperación internacional es la única vía para proteger una naturaleza que no entiende de fronteras".

La investigación se centrará en la monitorización de partículas finas (PM2.5) y otros gases relevantes como el amoniaco en el aire, la deposición atmosférica incluyendo la de microplásticos en 13 puntos de muestreo estratégicos. El objetivo final es proponer medidas de gestión que ayuden a reducir la contaminación y mejorar el seguimiento científico en áreas de alta vulnerabilidad ecológica como los lagos de alta montaña.
Además del campus público aragonés, el consorcio está integrado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas a través del Instituto Pirenaico de Ecología en España, y, en Francia, la Université de Perpignan Via Domitia junto a dos centros del Centre National de la Recherche Scientifique: el Géosciences Environnement Toulouse y el Centre de Recherche sur la Biodiversité et l'Environnement. Por parte de la Universidad de Zaragoza, Nati Miguel, Dpto. de Ingeniería Química y Tecnologías del Medio Ambiente; Enrique Samperio e Iñaki Gil, Dpto. de Ingeniería de Diseño y Fabricación y Rocío López, Dpto. de Ciencias Agrarias y del Medio Natural, además de Miguel Escudero, investigador principal, del Dpto. Física Aplicada.
La relevancia de este estudio es máxima en el contexto actual de salud pública y conservación ambiental. La exposición a partículas finas (PM2.5) es una de las principales causas de mortalidad prematura y enfermedades respiratorias en humanos, mientras que la deposición de estos aerosoles, cargados de metales pesados y nutrientes excesivos, provoca la acidificación de suelos y fenómenos de eutrofización en lagos de alta montaña.
El trabajo de ECOAIR cobra una importancia estratégica ante la reciente entrada en vigor de la nueva Directiva de Calidad del Aire de la Unión Europea (2024/2881), que impone límites mucho más estrictos para proteger la biodiversidad y la salud ciudadana.
Al generar datos inéditos sobre contaminantes emergentes y proponer planes de acción conjuntos, el proyecto servirá de guía para que los gestores ambientales adapten sus políticas a los nuevos requerimientos normativos europeos, asegurando la resiliencia de los ecosistemas pirenaicos frente a las amenazas atmosféricas.
Con un presupuesto total de 1.559.578,34 € —cofinanciado al 65% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER)—, el estudio se enmarca en la convocatoria Interreg VI-A España-Francia-Andorra (POCTEFA 2021-2027) y tendrá una duración de 36 meses, extendiéndose desde enero de 2026 hasta enero de 2029.





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