La central nuclear Santa María de Garoña (Burgos), en fase de desmantelamiento desde 2023, ha realizado hoy el preceptivo simulacro anual conforme a los requerimientos establecidos en su Plan de Emergencia Interior, con la participación de la Organización de Respuesta ante Emergencias (ORE) del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).
Durante el ejercicio, se ha simulado un terremoto que habría llevado a la instalación a perder el suministro eléctrico y habría causado una fisura en la piscina de almacenamiento de combustible gastado. El deterioro de las condiciones de aislamiento y refrigeración en la piscina de combustible habría provocado el incremento de los niveles de radiación en esta zona. Tras llevar a cabo acciones correctivas, el titular habría podido controlar la situación.
Ante esta situación, el CSN habría recomendado a la dirección de la Emergencia el establecimiento de los controles de accesos indicados en el Plan de emergencia nuclear de Burgos (PENBU) para el entorno de la central nuclear.
El titular de la instalación ha llegado a simular la declaración de alerta de emergencia. Por su parte, el CSN ha activado su organización de respuesta ante emergencias llegando hasta el modo 2, que implica la incorporación de sus grupos operativos a la Sala de emergencias (Salem).
Clasificación INES
Un suceso de esta naturaleza habría sido clasificado preliminarmente como nivel 0 en la Escala internacional de sucesos nucleares y radiológicos (INES), a la espera de obtener los resultados de la medida de la potencial contaminación interna de los trabajadores afectados.





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