PREOCUPA PODEMOS. Mucho. A su secretario le indagan hasta la mínima expresión. Pronto le habrán pillado comprando en un estanco: ¡trafica con sellos que se van a revalorizar cuando él llegue al poder! Ahora, el dueño de Canal 3 asegura que le pagó en B por su programa La Tuerka.
Pues vaya, resulta que yo casi todas mis colaboraciones periodísticas así las cobro, bajo el epígrafe liberal de Hacienda, exento de IVA, tratando de comer todos los días. A ver entonces qué delito estoy cometiendo yo también si me donan en especie o vil metal el esfuerzo de mi mente trabajando, esculpiendo casi mi escritura en los medios. Menos mal que no soy político porque ya estaría crucificado, calumniado y hasta enterrado. Seguiré siendo libre, independiente y liberal; un bohemio del periodismo... hasta que me contraten laboralmente, como he estado en el pasado, y todo sea límpido, transparente y, más que nada, interesante para mí mismo. ¡Qué pena me dan estos que ostentan el poder! Buscan las vueltas a los necesitados y a quien los defiende. Ya estoy hasta los mismísimos. El pensamiento único quiere atraparnos, manejarnos, alienarnos. Yo hablo de crear una civilización universal única, sin fronteras, pero no de eso, sino de una riqueza de pensamientos y culturas; de una asunción de aportaciones de todos los pueblos del mundo. Por eso hay que saber distinguir. Hoy muchos medios de comunicación social son alienantes. Y hay que alejarse de ellos para conseguir el objetivo final, el nuevo sistema global, el de la globalización auténtica. El engaño de los medios de comunicación convencionales surte efecto siempre y cuando los usuarios funcionen según la misma "mentalidad convencional". Y convencional quiere decir en este caso subvencionada por la oligarquía excluyente. Quiero romper los viejos paradigmas donde el ciudadano es consumidor pasivo de informacion. Quiero ofrecer mi autarquía al lector para que adquiera participación en el mismo poder —transformándonos en emisores/receptores como pueblo— cambiando el estado de cosas.
Pues vaya, resulta que yo casi todas mis colaboraciones periodísticas así las cobro, bajo el epígrafe liberal de Hacienda, exento de IVA, tratando de comer todos los días. A ver entonces qué delito estoy cometiendo yo también si me donan en especie o vil metal el esfuerzo de mi mente trabajando, esculpiendo casi mi escritura en los medios. Menos mal que no soy político porque ya estaría crucificado, calumniado y hasta enterrado. Seguiré siendo libre, independiente y liberal; un bohemio del periodismo... hasta que me contraten laboralmente, como he estado en el pasado, y todo sea límpido, transparente y, más que nada, interesante para mí mismo. ¡Qué pena me dan estos que ostentan el poder! Buscan las vueltas a los necesitados y a quien los defiende. Ya estoy hasta los mismísimos. El pensamiento único quiere atraparnos, manejarnos, alienarnos. Yo hablo de crear una civilización universal única, sin fronteras, pero no de eso, sino de una riqueza de pensamientos y culturas; de una asunción de aportaciones de todos los pueblos del mundo. Por eso hay que saber distinguir. Hoy muchos medios de comunicación social son alienantes. Y hay que alejarse de ellos para conseguir el objetivo final, el nuevo sistema global, el de la globalización auténtica. El engaño de los medios de comunicación convencionales surte efecto siempre y cuando los usuarios funcionen según la misma "mentalidad convencional". Y convencional quiere decir en este caso subvencionada por la oligarquía excluyente. Quiero romper los viejos paradigmas donde el ciudadano es consumidor pasivo de informacion. Quiero ofrecer mi autarquía al lector para que adquiera participación en el mismo poder —transformándonos en emisores/receptores como pueblo— cambiando el estado de cosas.