La Noción
 
   Viernes, 06 de Diciembre de 2019 - 2:36 am | Santos de hoy: Nicolás, Leoncia, Día de la Constitución | Actualizado: 9:34 pm
oTienda oTienda   Video Chat Video Chat   Foro Foro  App App   
Estamos en Facebook | Vida Una en Twitter | Estamos en LinkedIn | Sala de videos
San Pedro Alcántara San Pedro Alcántara   Fotos Fotos  Videos Videos   Envíanos tu Noticia Tu Noticia  Envíanos tu Foto Denuncia Tu Foto Denuncia   Hemeroteca  



 Portada   Andalucía   España   Internacional   Sucesos   Naturaleza   Economía   Tecnología   Deportes   Opinión 

Columna
Lunes, 07 Abril 2014

BALCÓN GLOBAL



CUANDO UNO se enamora piensa que sucede en ese momento porque es cuando la fruta de la lozanía está más sabrosa, cuando dos seres más pueden darse recíprocamente pasión, experiencia, placidez serena; cuando más se complementan y juntos van a ser uno solo. Ser el uno para el otro. Si al final eso se transforma en acritud, desesperación e infundios significa que el origen no era tan auténtico. Así de claro. Hay amores que se mueren en un instante. Y no han visto reflejarse sus ojos en los ojos del otro, ni han percibido un sincero agradecimiento, lo que espantaría cualquier desolación. Cuando esperabas vivir con esa persona años, años y más años, adorarla con todo tu ser, con toda tu alma, no piensas en un desastre arrollador, en que todo va a ser arrasado por el fuego del odio. Tan solo llevas en ti la inmanencia del ser amado, su tercera vida (la de la obra en la Tierra) y la tuya, y todas tus otras vidas (la transcendental, la imaginativa, la cordial); y también tus penas, tus necesidades más banales. Plenos de sana satisfacción virtual y somática —y ahí notas el imperceptible vello en punta, tiesos los poros de la piel— el amor es un furor desenfrenado, y de todas maneras quiere amarse. El amante se duerme sobre el ombligo amado y es feliz teniéndolo. Está convencido de que jamás le perjudicará y si un día ya no se amasen, se dejarían tranquilos, jamás se herirían y desearían cosas lindas como ahora desean el sonido de sus voces. Esta idea calma a cualquier amante y le colma tanto como si hubiera tenido ya entregado entre sus brazos al mismo amor, sumiso en los abrazos, poseído con toda la grandeza del acto mágico de sumo amor entre dos seres humanos. Es amor si es así, pero también pasa que esta misma escena pueden dibujarla seres despechados como todo lo contrario. Un infierno infrahumano. La amargura puede enturbiar hasta el infinito un paisaje paradisíaco. Hoy, con mis apuntes desparramados por la cama, tumbado con el ordenador al lado, hoja aquí, lápiz allá, yo tengo mi conciencia tranquila, sé que amé y gocé del paraíso.


Compartir en facebook Compartir en twitter Compartir en linkedinCompartir Noticia









Esta págna fue generada en 0,156 segundos.


Servicios
Traductor Traductor Diccionario Diccionario Farmacias Farmacias Webcams de Málaga Webcams de Málaga
El tiempo El tiempo Video Chat Video Chat Hemeroteca Hemeroteca Códigos postales Códigos postales
Simulador hipotecas Simulador hipotecas Horóscopo Horóscopo Loterías y sorteos Loterías y sorteos Páginas Amarillas Páginas Amarillas
Calcula tu ruta Calcula tu ruta Teléfonos de interés Teléfonos de interés Noticia RSS feed Gadgets para tu página web Gadgets para tu web
Conversor de monedas Conversor monedas Televisión Televisión Radio Radio Guía Tv Guía Tv

Web Solidaria Vida Una San Pedro Alcántara La Noción oTienda