Si hablamos sobre salud mental del estudiantado universitario, la conducta suicida y la búsqueda de ayuda profesional son dos cuestiones prioritarias. Para profundizar en estas problemáticas, un equipo de investigación de la Universidad de Málaga acaba de publicar un trabajo en la revista Journal of Affective Disorders centrado en los factores que incrementan el riesgo de conducta suicida y en aquellos que actúan como protección, así como en las barreras que encuentra el alumnado —especialmente, los varones— a la hora de solicitar ayuda especializada.
El estudio, coordinado por la catedrática de Psicología Berta Moreno Küstner (Dpto. de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UMA), en colaboración con los investigadores de la UMA Lucía Jiménez Feo y Javier Ramos Martín y de Jesús Oliver , de la Universidad Pontificia Comillas, pone de manifiesto la importancia de la conducta suicida entre los jóvenes. Los datos recientemente publicados en España, por el Instituto Nacional de Estadística (2025) indican que, entre los jóvenes de 15 a 29 años, en el año 2024, hubo un total de 332 fallecimientos por suicidio, lo que supuso una tasa de 4,10 por 100.000 habitantes. En este grupo de edad, las tasas de suicidio son mayores en hombres que en mujeres (5,5 frente a 2,6 por 100.000 habitantes respectivamente), y suponen una de las principales causas externas de muerte entre individuos de 15 a 29 años a nivel mundial según la OMS (2024).
Participación de 2.212 estudiantes
Partiendo de estos datos, y dada la escasez de estudios sobre la solicitud de ayuda, la investigación se centró en el análisis de las diferencias de género en la conducta suicida; el papel del malestar psicológico, la resiliencia y el apoyo familiar y social como factores de riesgo de protección; y la relación entre estas variables y la búsqueda de ayuda profesional.

Entre el 3 de marzo y el 5 de abril de 2021, 2.212 estudiantes de la UMA de entre 18 y 30 años completaron una encuesta online en la que se evaluaba la conducta suicida, el malestar psicológico, la resiliencia y el apoyo percibido. "Para estudiar específicamente la búsqueda de ayuda, se utilizó una submuestra de 733 estudiantes que reportaron conducta suicida", matiza Berta Moreno Küstner, que también es científica del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA Plataforma BIONAND).
Un papel determinante del malestar psicológico y del apoyo social
Los principales datos de la investigación revelan que las mujeres informan con mayor frecuencia de deseos de muerte que los hombres (32,3% vs. 26%), aunque no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la ideación, planificación o intentos de suicidio. Según Moreno Küstner, otras conclusiones relevantes evidencian que "si bien el malestar psicológico es el predictor más relevante de la conducta suicida, el apoyo familiar y social y la resiliencia actúan como factores protectores".
En torno a la búsqueda de ayuda profesional, los resultados muestran cómo los varones tienen un 36% menos de probabilidades de buscar ayuda profesional, e incluso "tienden a evitarla, salvo en situaciones de elevada angustia", añade la investigadora.
Planes de Prevención de la Conducta Suicida de la Universidad de Málaga
Estos hallazgos subrayan la importancia de impulsar estrategias de salud mental que refuercen los factores de protección, promuevan la búsqueda temprana de ayuda y adopten enfoques sensibles con el género.
Además, "sus resultados serán de gran relevancia para el desarrollo del II PIan de Prevención de la Conducta Suicida de la Universidad de Málaga", apunta la investigadora y coordinadora del Plan, Berta Moreno Küstner.





Guía de San Pedro Alcántara

Comentarios
Aviso





