Dentro de la programación de los Cursos de Verano de la Universidad de Málaga en Marbella ha tenido lugar esta mañana el seminario "Salud global, medicina solidaria y cooperación internacional", organizado por su Fundación General (FGUMA). Este curso ha contado con la participación del fundador y presidente de la Fundación Bisturí Solidario, César Ramírez, quien durante su ponencia "Cirugía en la frontera" ha afirmado: "El mundo se ha convertido en un hospital mundial".
Ramírez ha explicado que la cirugía se mueve hoy entre dos realidades extremas: la medicina altamente tecnologizada, con cirugía robótica y avances cada vez más especializados, y los países donde faltan los recursos más básicos. "Cuando hablamos de tecnología y de atención a una asistencia sanitaria digna, estamos hablando de los dos polos, de las dos fronteras de la cirugía", ha señalado.
El cirujano ha advertido de que los conflictos armados, las crisis humanitarias y las desigualdades sanitarias han transformado el trabajo de las organizaciones de cooperación. Lo que antes era una sociedad necesitada de asistencia en determinadas regiones, en el momento actual marcado por guerras, desplazamientos forzosos y crisis humanitarias, el mundo se ha convertido en un hospital mundial.
En este contexto, ha defendido que la medicina debe ejercerse con la misma exigencia y dignidad en cualquier lugar. "No existen hoy en día fronteras en el ejercicio de la medicina", ha subrayado. Según ha explicado, operar en un quirófano de alta tecnología o en uno improvisado en una misión humanitaria exige el mismo compromiso con el paciente: "Al final son personas humanas y esa es la base del humanismo aplicado a la cirugía".

Ramírez también ha destacado la importancia de la formación de profesionales sanitarios locales para garantizar la continuidad de los proyectos de cooperación. Aunque ha reconocido que las campañas quirúrgicas cortas siguen siendo necesarias; en este sentido, ha defendido que el verdadero cambio pasa por acompañar, formar y dotar de recursos a los equipos locales.
La crisis de la democracia
La democracia atraviesa un momento de incertidumbre y cuestionamiento en buena parte del mundo occidental, aunque ello no implica necesariamente su desaparición ni la sustitución de este sistema por modelos autoritarios. Así lo ha explicado el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Málaga, Manuel Arias Maldonado, durante el Curso de Verano de la Universidad de Málaga "Las crisis de la democracia", organizado por su Fundación General (FGUMA) y celebrado en Marbella. "La democracia puede estar en crisis mucho tiempo sin necesariamente dar paso a una dictadura. Son cosas distintas", ha subrayado el director del seminario. El experto ha insistido: "Cuando hablamos de crisis de la democracia, no se refiere solamente a la española, sino a la sensación de que el liberalismo y el tipo de democracia que la acompaña están en crisis en el mundo entero".
Arias Maldonado ha señalado directamente a la ciudadanía como un factor clave en el futuro de las democracias. "Si tuviera que señalar una sola amenaza para las democracias contemporáneas, me decantaría por la conducta de los electorados", ha afirmado.
Sobre el auge del populismo, el catedrático ha reconocido la dificultad de ofrecer una explicación única. "Es la pregunta del millón. Nadie sabe responderla con exactitud", ha afirmado, aludiendo a la multiplicidad de factores implicados. Entre ellos ha señalado las transformaciones económicas, culturales y sociales, así como el impacto de las crisis recientes, que han contribuido a generar un clima de desafección hacia las instituciones tradicionales.
En su opinión, la simplificación del debate político y el apoyo a opciones que pueden erosionar los mecanismos de control institucional constituyen uno de los principales riesgos actuales para la estabilidad de los sistemas democráticos.
Sobreinformación
Arias Maldonado ha abordado también la paradoja contemporánea de la sobreinformación y la desconfianza institucional. "Vivimos en una época de profusión informativa, pero eso no significa que sea sencillo encontrar la verdad", ha advertido. En su análisis, esta abundancia de información no garantiza un mejor conocimiento de la realidad, sino que puede dificultar la identificación de criterios sólidos en el debate público, en un contexto marcado además por la pérdida de confianza en medios, expertos e instituciones.
En relación con la Unión Europea, el catedrático ha subrayado la dificultad de alcanzar consensos entre los 27 estados miembros. "Encontrar una unidad en la UE es muy difícil porque hay 27 países con culturas, lenguas y realidades muy distintas", ha señalado. Aun así, ha destacado la relevancia del proyecto europeo en términos económicos, aunque ha advertido de los retos que plantea la competencia global y el peso creciente de potencias emergentes.
Europa debe recuperar soberanía estratégica
Dentro de este curso, también ha intervenido en la mesa redonda "Europa ante el mundo y el mundo contra Europa" la catedrática de Derecho Internacional Público de la UMA Magdalena Martín, quien ha alertado de que el orden internacional basado en normas atraviesa uno de los momentos más delicados desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
La profesora ha explicado que el escenario actual supone un cambio de era caracterizado por el cuestionamiento de los principios que han sustentado durante décadas las democracias liberales. "El cambio fundamental que afecta a la calidad de las democracias liberales reside en que se impugna la importancia de las normas. Se dice "the law doesn't matter", el derecho no importa. Lo único que importa es el poder, es la ley del más fuerte", ha señalado. A su juicio, esta tendencia amenaza tanto el equilibrio de la separación de poderes como la esencia misma de la democracia.
Durante su intervención, Martín ha destacado que Europa es una de las regiones más afectadas por esta transformación porque construyó su proyecto político sobre el respeto al derecho, la cooperación y la democracia. "Europa apostó por ser una Europa de derechos, basada en las normas, en el respeto a los principios y en la tolerancia", ha recordado. Sin embargo, ha advertido de que ese modelo debe adaptarse a un contexto internacional dominado por nuevas rivalidades geopolíticas y tecnológicas. "Europa es una potencia normativa, pero necesita recuperar soberanía estratégica", ha afirmado.
Así mismo, la catedrática también ha advertido sobre la dependencia europea en ámbitos como la inteligencia artificial, las redes sociales o las nuevas tecnologías, sectores dominados por potencias externas. Aunque ha destacado que la Unión Europea dispone del reglamento sobre inteligencia artificial "más protector de derechos y pionero del mundo", ha lamentado que "no producimos inteligencia artificial, la tenemos que traer de fuera", una circunstancia que favorece la desinformación y las injerencias externas en los procesos democráticos.





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