Un equipo de paleontólogos de las universidades de Zaragoza, Valencia, Complutense de Madrid y del Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) resuelve un enigma taxonómico vigente desde hace casi 30 años. Su estudio ha mostrado el origen y evolución temprana de los ancestros del actual panda rojo (Ailurus fulgens), a partir de nuevos restos fósiles hallados en la Comunidad de Madrid. Los resultados de estas investigaciones se han publicado en la revista Journal of Systematic Palaeontology.
El trabajo demuestra que hace entre 16 y 12 millones de años, en el Mioceno medio, Magerictis imperialensis, el ancestro más antiguo de panda rojo, conservaba rasgos primitivos dentro del linaje del panda rojo, pero ya con características clave que anticipaban la morfología de las especies actuales, como el distintivo molar trilobulado y unos tarsales (huesos del tobillo) comparables a los de la especie actual.
Los restos fósiles estudiados por un equipo de paleontólogos de las cuatro instituciones están formados por materiales craneales, dentarios y huesos del esqueleto apendicular, y proceden de ocho yacimientos del Mioceno medio del área de Madrid. Hasta ahora, una de las especies considerada como el ancestro más antiguo del panda rojo había sido encontrada en Madrid, pero solo era conocida por un único molar, clasificado como Magerictis imperialensis.
Los hallazgos han permitido reconstruir su anatomía dental y postcraneal con un detalle sin precedentes, lo que aporta una visión renovada sobre la evolución de la familia de los pandas rojos en un contexto de importantes cambios climáticos durante el Mioceno medio. Con esta investigación se resuelve un enigma taxonómico vigente desde hace casi 30 años.

Panda rojo en un árbol
Estos resultados han sido obtenidos mediante un análisis filogenético exhaustivo. El trabajo demuestra que Magerictis y el nuevo género descrito, Rothictis, ocupan la posición más basal dentro de la familia Ailuridae, separados tanto de los ailurinos (como Ailurus) como de los simocyoninos, grupo que incluye a Simocyon. Este estudio propone una reorganización profunda de los musteloideos fósiles del Oligoceno y Mioceno, aclarando relaciones evolutivas que habían permanecido confusas durante décadas.
"Este estudio es un ejemplo claro de cómo avanza la ciencia: el descubrimiento de nuevos restos fósiles permite revisar hipótesis previas y profundizar en estudios iniciales, hasta el punto de proponer un nuevo género de mamífero fósil emparentado con el actual panda rojo", señala Daniel DeMiguel, profesor titular del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza e investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA).
Juan Abella, profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universitat de València en el Departamento de Botánica y Geología y firmante del artículo, explica: "La investigación redefine el origen evolutivo del panda rojo y la organización de los musteloideos fósiles mediante el análisis más completo realizado hasta la fecha. Además, muestra cómo los fósiles de entornos urbanos pueden transformar nuestra comprensión de la biodiversidad pasada".
"Estos nuevos fósiles de Magerictis imperialensis nos indica que fue un animal mucho más común de lo que pensábamos en el área de lo que hoy es la ciudad de Madrid hace unos 15,5-13,5 millones de años. Aunque posee con una dentición más primitiva, presenta características distintivas que hace que se pueda relacionar con los pandas rojos actuales", señala Alberto Valenciano, investigador de la Universidad Complutense de Madrid.
Este proyecto ha sido posible por los convenios de colaboración entre el CSIC y la Comunidad de Madrid y ha sido financiado por proyectos de investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.





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