El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, a través del área de Sostenibilidad Ambiental y Servicios Públicos, ha aprobado esta mañana, de forma provisional, en Junta de Gobierno, el Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad (PIVB), un documento estratégico que marcará el modelo de ciudad para la próxima década, orientado a reforzar la presencia de la naturaleza en el entorno urbano y mejorar así la calidad de vida de la ciudadanía.
Este plan municipal, que se someterá a exposición pública durante un mes, y que después será aprobado en el Pleno del Ayuntamiento, constituye una hoja de ruta integral para transformar Santa Cruz en un entorno más saludable, equitativo y resiliente, mediante soluciones basadas en la naturaleza, la mejora de la biodiversidad urbana y la adaptación al cambio climático.
El documento se sustenta en un exhaustivo diagnóstico del patrimonio natural del municipio y plantea una planificación global que incluye estrategias y acciones concretas sobre zonas verdes, arbolado, biodiversidad y conectividad ecológica. Entre sus principales objetivos destacan la mejora del estado ecológico de la ciudad, el incremento de la biodiversidad, la creación de espacios urbanos más habitables y la promoción de la salud ciudadana.
En este sentido, el alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, destaca que "este plan supone un paso decisivo en la transformación de Santa Cruz hacia un modelo de ciudad más sostenible y preparado para los retos del futuro. Apostamos por una ciudad más verde, más saludable y más justa, donde la naturaleza forme parte del día a día de las personas".
Asimismo, Bermúdez subraya que "no se trata solo de aumentar las zonas verdes, sino de conectar la ciudad, mejorar su biodiversidad y aprovechar los beneficios que la naturaleza aporta a la salud, al bienestar y a la economía local".
"No solo hemos hecho un diagnóstico de la situación actual de nuestras infraestructuras verdes, sino también una planificación de cara al futuro. Se ha desarrollado un trabajo serio y riguroso que nos marca el camino para seguir estando entre los municipios que disfrutan de una mayor cobertura verde de toda España", añadió el regidor.
El primer teniente de alcalde y concejal de Planificación Estratégica, Sostenibilidad Ambiental y Servicios Públicos, Carlos Tarife, destaca que "para nosotros es muy importante ser el primer municipio de Canarias en contar con un Plan de Infraestructura Verde. Entendemos que se trata de un paso fundamental para el presente y el futuro de la ciudad".

El concejal pone en valor "el enorme trabajo realizado por el personal técnico municipal en materia de parques y jardines", y explica que "este plan permitirá dar un salto cualitativo en actuaciones como la de la Rambla, donde en poco tiempo tendremos árboles de gran porte gracias a la colocación de un suelo estructural para el aprovechamiento del agua de lluvia, facilitando que el arbolado tenga más espacio y pueda crecer en mejores condiciones".
Asimismo, señala que "nos enfrentamos a un contexto de cambio climático que hace imprescindible aumentar la presencia de árboles y zonas de sombra en la ciudad" y asegura que "seguiremos trabajando para captar financiación de otras administraciones, como el Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias y el Gobierno del Estado, para realidad este plan que viene a consolidar y poner en valor el gran trabajo desarrollado por el Ayuntamiento durante años".
El Plan incorpora, además, criterios de equidad territorial, participación ciudadana y eficiencia en la gestión, con el objetivo de garantizar que todos los distritos se beneficien de la infraestructura verde y de los servicios ecosistémicos que esta genera.
Una estrategia estructurada en metas, objetivos y acciones
El PIVB se articula como una estrategia a diez años, organizada en 10 metas, 27 objetivos estratégicos, 65 líneas de actuación y 125 acciones concretas. Este marco integral define una hoja de ruta clara para la transformación del modelo urbano, situando la naturaleza como elemento estructural del desarrollo de la ciudad.
Entre sus principales ejes destaca el fortalecimiento de la infraestructura verde mediante la creación de una red de conectores ecológicos que integre ejes urbanos, secundarios y naturales, como los barrancos, permitiendo una mayor continuidad ecológica en todo el municipio. En esta misma línea, el plan apuesta por mejorar la conectividad ecológica, diseñando corredores que enlacen la ciudad con los espacios naturales periurbanos y favorezcan la biodiversidad.
Asimismo, el documento contempla la restauración de hábitats y espacios degradados, con el objetivo de recuperar su valor ecológico y paisajístico, junto con la conservación y mejora de la biodiversidad urbana mediante la actualización de inventarios, el control de especies invasoras y el fomento de flora y fauna autóctona.
El desarrollo de un bosque urbano resiliente frente al cambio climático constituye otro de los pilares del plan, incorporando especies adaptadas, mejorando la calidad del suelo y promoviendo una gestión eficiente del agua. Todo ello se complementa con medidas orientadas a mejorar el bienestar ciudadano, a través de espacios que fomenten la actividad física, la salud y el contacto con la naturaleza, incluyendo jardines terapéuticos y zonas de sombra.
El plan también pone el foco en la equidad territorial, priorizando actuaciones en aquellos barrios con menor acceso a zonas verdes, y en el impulso de la participación ciudadana mediante programas educativos y herramientas innovadoras que fomenten la implicación de la población.
Por último, se refuerza el modelo de gobernanza y coordinación institucional, al tiempo que se establecen sistemas de seguimiento y evaluación basados en indicadores que permitirán medir el grado de cumplimiento y adaptar las acciones a lo largo del tiempo.
Actuaciones que transformarán la ciudad
Este Plan contempla un conjunto de intervenciones concretas que supondrán una transformación visible del paisaje urbano de Santa Cruz, orientadas a reforzar la presencia de la naturaleza y mejorar la calidad de vida en el entorno urbano.
Entre las actuaciones más destacadas se encuentra la naturalización y peatonalización de la Rambla de Santa Cruz, así como la transformación de la autovía TF-11 (Santa Cruz–San Andrés) en un corredor verde que permita mejorar la conexión ecológica y el acceso al litoral. A estas iniciativas se suma la renaturalización de algunas vías, concebidas como espacios más amables, accesibles y orientadas al peatón.
El plan también apuesta por la creación de jardines terapéuticos, diseñados específicamente para favorecer la salud física y mental a través del contacto con la naturaleza, integrando el bienestar ciudadano como un eje central de la planificación urbana.
Asimismo, se plantea la definición de una red jerarquizada de corredores verdes que conecte parques, plazas y espacios naturales, mejorando la continuidad ecológica de la ciudad. Esta estrategia se complementa con la recuperación de solares y espacios degradados para su conversión en nuevas zonas verdes.
Por último, el documento impulsa soluciones innovadoras como el desarrollo de cubiertas y fachadas verdes en edificios, así como la ampliación de los huertos urbanos, que contribuyen tanto a la sostenibilidad ambiental como a la cohesión social.
Un modelo de ciudad alineado con Europa y la Agenda 2030
El Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad se alinea con las principales estrategias europeas e internacionales en materia ambiental, como la Estrategia de Infraestructura Verde de la Unión Europea, la Agenda 2030 y la normativa estatal en biodiversidad, situando a Santa Cruz en la vanguardia de las políticas urbanas sostenibles.
Además, contempla medidas para mejorar la conectividad entre espacios verdes, aumentar la cobertura arbórea, fomentar soluciones naturales para la gestión del agua y potenciar la implicación ciudadana.
Santa Cruz de Tenerife parte de una posición destacada en materia de infraestructura verde, con indicadores que reflejan el potencial del municipio para consolidarse como una ciudad referente en sostenibilidad.
La Infraestructura Verde de Santa Cruz de Tenerife presenta una base sólida que el Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad busca mejorar y equilibrar en el marco de la regla 3-30-300 propuesta por el investigador en infraestructura verde urbana Cecil Konijnendijk.
Esta regla establece tres objetivos clave: que cada persona pueda ver al menos tres árboles desde su vivienda, que exista un 30% de cobertura arbórea en cada barrio y que todos los residentes tengan un espacio verde a menos de 300 metros de su hogar.
Actualmente, el municipio cuenta con alrededor de 23 m² de zona verde por habitante, superando las recomendaciones de la OMS, y gestiona unas 484 hectáreas de parques públicos. Presenta una media de dos habitantes por árbol, por encima de la recomendación de la OMS, y en cuanto a la cobertura arbórea, se sitúa entre el 18,6% y el 19,1%, aunque ya se cumple en zonas como Anaga. Además, la accesibilidad a zonas verdes es alta, ya que el 90% de la población vive a menos de 300 metros de un espacio verde, cumpliendo así uno de los tres criterios de la regla.
Estos recursos naturales no solo mejoran el paisaje urbano, sino que también generan beneficios directos para la ciudadanía, como la mejora de la calidad del aire, la reducción de temperaturas o el fomento del bienestar físico y mental, algo que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife busca mejorar con este Plan.
Participación ciudadana e innovación
El documento ha sido elaborado mediante un amplio proceso participativo que ha involucrado a personal técnico, especialistas, empresas del sector y ciudadanía, incluyendo herramientas innovadoras para recoger propuestas, especialmente entre la población más joven.
Con esta aprobación el Ayuntamiento da un paso firme hacia un nuevo modelo urbano basado en la sostenibilidad, la salud y la integración de la naturaleza en la ciudad.





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