"El ARNm es la tecnología de la información más primaria creada por la naturaleza. Puede fabricarse sintéticamente mediante un proceso relativamente sencillo y versátil, y es seguro y programable", ha destacado la médica Özlem Türeci, experta en inmunoterapia contra el cáncer e impulsora de una vacuna contra la COVID-19 basada en el ARN mensajero, durante el acto en el que ha sido investida doctora honoris causa por la Universidad de Barcelona. Ha presidido la ceremonia, que se pudo seguir en línea por UBtv, el rector de la Universidad de Barcelona, Joan Guàrdia. Los padrinos de Türeci han sido los catedráticos de la UB Antoni Trilla, decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, y Pedro Alonso, exdirector del Programa Mundial sobre Malaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El acto, que ha reconocido la excelencia científica de Özlem Türeci en la salud pública global, ha incluido también la entrega de premios extraordinarios de grado del curso 2022-2023.
Özlem Türeci, nacida en la ciudad de Siegen (Alemania) en el seno de una familia de origen turco, fue una figura clave para hacer frente a la pandemia de la COVID-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Profesora de medicina personalizada en la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia y en el Instituto Helmholtz de Oncología Traslacional de Mainz (HI-TRON), Türeci ha recibido el Premio Princesa de Asturias 2021 de investigación científica y técnica, el Premio Internacional Cataluña 2020, la Medalla de Honor de la Sociedad de Inmunoterapia del Cáncer 2021 (Estados Unidos) y la Cruz de Caballero Comendador de la Orden al Mérito de la República Federal de Alemania.
Cada paciente tiene un cáncer que es único
Experta en el campo de las inmunoterapias contra el cáncer basadas en el ARNm —"la complejidad del sistema inmunitario me fascinaba"—, Türeci ha recordado que su trayectoria empezó "junto a la cama del paciente". "Cada paciente tiene un cáncer que es único", ha recordado. "Para tener un impacto real en la vida de los pacientes, no debemos ser solo médicos que entienden las necesidades de los pacientes, no solo inmunólogos con profunda experiencia en el campo, sino también emprendedores y fundadores de empresas capaces de crear la financiación, las estructuras y el entorno necesarios para traducir la ciencia en medicamentos que lleguen a los pacientes".

"Reconocimos el potencial del ARNm —ha explicado—, pero también sabíamos que hacían falta mejoras significativas para hacerlo adecuado para uso terapéutico o preventivo".
Entre otros retos, era necesario desarrollar tecnologías de alta precisión para entregar el ARNm a las células inmunitarias que más interesan, teniendo en cuenta la individualidad de cada paciente. "El cáncer de cada paciente presenta una combinación distinta de mutaciones y características moleculares anormales. Para abordarlo era necesaria la convergencia de diversas tecnologías de vanguardia".
A finales de 2019, el equipo de Türeci había proporcionado vacunas individualizadas en fase de estudios clínicos a cientos de pacientes con cáncer en todo el mundo. "Cada vez, era una carrera contra el tumor de ese paciente, y eso entrenó a nuestros equipos en trabajar con urgencia".
Cuando en enero de 2020 estalló la pandemia de la COVID-19, estaban, pues, preparados científica, tecnológica y organizativamente para una iniciativa que se llamó proyecto Lightspeed. "Sentimos la responsabilidad de poner nuestras capacidades en práctica para abordar esta crisis global", ha manifestado.
"En diez meses, después de seguir los estándares científicos, éticos y reguladores, estuvo disponible el primer medicamento aprobado de ARNm", ha recordado. "Gran parte de lo que aprendimos respalda ahora nuestros programas contra el cáncer, no solo los que se basan en la tecnología del ARNm".
Türeci, que después de la pandemia volvió a centrarse en la terapia tumoral, ha concluido su discurso con unas palabras para las futuras generaciones: "Por pequeña que parezca vuestra tesis doctoral, vuestro proyecto de doctorado o vuestro trabajo posdoctoral, más adelante puede formar parte de algo mucho mayor. Los avances en la ciencia a menudo se producen reuniendo contribuciones que antes parecían pequeñas. Y si nos mantenemos curiosos y rigurosos, algún día pueden permitirnos ser útiles de formas que aún no podíamos prever".
Una vacuna contra la COVID-19 basada en el ARN mensajero
El catedrático Antoni Trilla, en representación de los dos padrinos, ha definido a Türeci como "una de las científicas más influyentes del siglo XXI, que representa de modo ejemplar los valores que la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud quiere honrar: el rigor científico, la meritocracia, la innovación orientada al bien común, la humildad y la responsabilidad social y la capacidad de convertir el conocimiento en progreso para la humanidad".
"Su trabajo ha abierto y sigue abriendo nuevos caminos para el tratamiento del cáncer. Es la medicina de precisión", ha apuntado Trilla, quien ha recordado el interés inicial de Türeci por el estudio de los neoantígenos tumorales, "unos fragmentos de proteína que solo aparecen en las células cancerosas y que permiten diseñar tratamientos muy específicos". En los noventa, empezó a trabajar en plataformas tecnológicas "que, años después, serían esenciales para las vacunas de RNA mensajero".
Trilla ha destacado la investigación de Türeci para desarrollar vacunas y terapias personalizadas contra el cáncer desde la empresa BioNTech, fundada en colaboración con el experto Uğur Şahin. Una línea de trabajo en medicina de precisión que resultó decisiva para abordar una emergencia de salud pública mundial: la irrupción, en 2020, de la pandemia de la COVID-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2.
En un tiempo récord —menos de un año—, Türeci y Sahin impulsaron el proyecto Lightspeed para desarrollar una vacuna de RNA mensajero contra la COVID-19: la vacuna BNT 162b2, desarrollada después con Pfizer. "Un avance científico realmente extraordinario", ha apuntado Trilla, "que redujo drásticamente las hospitalizaciones, los ingresos en las UCI y la mortalidad por COVID-19". "En Europa, se calcula que estas vacunas evitaron más de un millón y medio de muertos. Fue un punto de inflexión para la investigación, la industria y la colaboración internacional".
"La profesora Türeci es una persona capaz de transformar un laboratorio de investigación en un espacio de esperanza, y un descubrimiento científico en un futuro mejor para todos", ha dicho Trilla. "Su obra nos recuerda que la ciencia no es solo un espacio de inteligencia, sino también un espacio de compromiso ético y de servicio a la sociedad".
Trilla también ha destacado un nuevo éxito de la tecnología revolucionaria del ARNm: hace pocas semanas, el equipo de Türeci publicó en la revista Nature los resultados alentadores de una vacuna de RNA mensajero de BioNTech contra el cáncer de mama triple negativo. En paralelo, el profesor ha recordado los riesgos reales que amenazan a la ciencia actual, como el impacto de las decisiones políticas de los Estados Unidos sobre la financiación de la investigación o la crisis de confianza en la vacunación, "un contexto que Europa puede aprovechar para reforzar su liderazgo en investigación y en salud global y, a la vez, atraer talento científico".
Antes de terminar, Trilla ha animado a los jóvenes científicos a que defiendan la ciencia —"stand up for science"—, luchen contra la desinformación —"una de las mayores amenazas"— y defiendan las instituciones científicas y el diálogo sincero y abierto entre ciencia y ciudadanía. "En medicina y salud pública, la falsa ciencia causa daños reales, como puede ser el rechazo a vacunas y tratamientos médicos basados en evidencias científicas o la promoción de "cuidados milagrosos del cáncer" sin ninguna base científica".
Un reconocimiento a las futuras doctoras Türeci
En la clausura del acto, el rector, Joan Guàrdia, ha señalado que "hoy es muy fácil encontrar el sentido que todos los actos académicos tienen". Unos actos institucionales "que tienen en común un concepto sencillo, la idea del talento y la excelencia", y que en el caso de este acto de investidura "es un reconocimiento del talento tanto de alguien con una trayectoria científica espectacular como de las futuras doctoras Türeci".
Guàrdia también ha recordado el valor de la Universidad de Barcelona "como una institución resistente, con una larga historia y un sólido proyecto de futuro". "Vivimos tiempos convulsos", ha apuntado el rector, que ha compartido la preocupación expresada en los parlamentos por saber cómo se ha llegado "a este punto, en el que la ciencia es negada". En este contexto de desafíos y cambios constantes, el rector ha recordado: "Vivimos del compromiso de enseñar".
Tras el acto de investidura, se han entregado los premios extraordinarios de grado, y el Coro UB ha cerrado la ceremonia con el Gaudeamus igitur.





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