Misioneros valencianos en Mozambique, algunos de ellos directamente afectados por las graves inundaciones, están pidiendo ayuda urgente para atender a los evacuados, entre los que se encuentran familias y enfermos atendidos por comunidades religiosas y parroquias.
Entre ellos figura la religiosa valenciana María Gómez-Lechón, perteneciente a las Hijas de la Caridad, que en la provincia de Gaza, en Mozambique, cuentan con cuatro comunidades: "Dos fueron evacuadas, y fueron a sitios donde el agua no llegaba y otras dos nos quedamos. Fue El Carmelo y la comunidad de San José, donde tenemos escuela".
María Gómez-Lechón lleva más de veinte años como misionera en Mozambique y desde 2023 es responsable de proyectos en el Hospital El Carmelo de la ciudad de Chokwè, al sur de Mozambique, donde las Hijas de la Caridad están presentes desde 1970.
"Es catastrófico porque han tenido que evacuar a muchísimas personas a lugares donde no hay alimento suficiente"
Precisamente, en el Hospital El Carmelo muchas hermanas subieron a la planta más alta del edificio, con los enfermos, y aunque aseguran que están bien dicen que "el hambre ya se empieza a notar". También la misionera valenciana Elisa Verdú, Hija de la Caridad, que es misionera en Mozambique se encuentra bien a pesar de la tragedia.

Según cuenta la misionera María Gómez-Lechón, "han sido unas inundaciones de unas dimensiones descomunales porque ha cogido a varias ciudades y aquí las construcciones locales son de caña y paja y de estacas. Entonces, ha sido catastrófico porque han tenido que evacuar a muchísimas personas a lugares donde no hay alimento suficiente" . Esta tragedia se produce "a causa de las intensas lluvias y también de la apertura de pantanos, tanto en África del Sur como aquí, que estaban sobrecargados y tenían que abrirlos porque desbordaban", asegura. El agua llegaba "a la altura de los hombros y más arriba, y sigue lloviendo".
Entonces, "nos situamos en un primer piso que tenemos pésimamente acondicionado con goteras, pero allí el agua no llegó y estábamos allí, instaladas desde ese momento, porque una vez terminó la inundación, cuesta mucho sacar el agua".
"Estamos sin luz, sin agua, sin electricidad, claro, y recargamos los teléfonos con un generador que tres horas al día lo hacemos funcionar, porque también escasea el combustible y los víveres", explica.
Ahora "después de todos estos días, empieza a haber agua, parece que en algunos barrios ya están dando agua, porque esto era terrible. Y nosotras estamos haciendo un proyecto de emergencia con Manos Unidas para el sistema de alimentación, pero necesitaríamos algún fondo para la escuela, porque se ha estropeado y perdido muchísimo material". "Los ordenadores los pusimos arriba subiendo mesas y conseguimos salvarlos en la sala de informática, pero otros materiales se han visto afectados".
"Damos gracias a Dios porque estamos vivas"

"Esta inundación no ha tenido eco internacional. Yo creo que solo la Iglesia es la que se ha hecho eco, incluso aquí. Aquí no ha aparecido ni la ONU, ni UNICEF, ni ninguna ONG, ni Médicos Sin Fronteras, no se ha hecho presente aquí nadie, nadie", añade.
En el Hospital Carmelo desarrollan una obra social muy amplia, para ayudar a los más pequeños, cuentan con un centro de crianzas para acoger a niños que por ellos mismos no podrían sobrevivir, porque padecen alguna enfermedad o porque pertenecen a familias completamente fracturadas. Además, el centro hospitalario es referente para la atención de enfermos con VIH, SIDA y tuberculosis, donde atienden a 400 niños afectados.
Precisamente, María Gómez-Lechón volvió recientemente a Valencia para colaborar en la labor de sensibilización y en la campaña que realiza Manos Unidas. Aseguró que Mozambique es un país que ocupa el puesto 184 en la lista de desarrollo, en el que "la población vive al nivel de la supervivencia, hay mucha pobreza y sobre todo necesidad de educación y derechos básicos".
Juan Carlos Cabrera: "Es una tragedia y hay miedo porque parece que lo peor está por venir"
Igualmente, Juan Carlos Cabrera, religioso mercedario y actualmente párroco de Ntra. Sra. de la Merced en Xai Xai, que se encuentra en la parte alta de esta ciudad, traslada su gran preocupación porque aunque él y su comunidad no han tenido que ser evacuados, la zona baja de la ciudad, al lado del río Limpopo, se encuentra "totalmente inundada, en algunos lugares el agua llega a los 4 metros de altura".
"Un 40 por ciento del territorio de la provincia de Gaza, cuya capital es Xai-Xai, está debajo del agua, sumergido", afirma. Actualmente, "han sido evacuadas de la ciudad de Xai-Xai alrededor de 15.000 personas y la mayoría lo han perdido todo". Se han habilitado dos centros de refugio temporal con 1.500 familias y "estamos ayudando con asistencia humanitaria".
Además, en una casa de la comunidad mercedaria "hemos acogido 40 viajeros que no pudieron continuar su viaje a Maputo y estaban durmiendo en los autobuses", señala. "Escasea la comida, el gasóleo y gasolina… subieron los precios y estamos incomunicados con el Sur. La carretera nacional número 1 en dirección a Maputo está cortada en diferentes puntos".
Juan Carlos Cabrera describe la situación de "tragedia". Y asegura que hay miedo porque parece que "lo peor está por venir, porque un embalse de Sudáfrica no ha aguantado tanta agua y se ha roto". Las lluvias son muy intensas, y lo peor es que los ríos desembocan en Mozambique". Y "no vemos soluciones a largo plazo por parte del gobierno, porque no llegan las ayudas", asegura.
En Mozambique, Cabrera y su comunidad atienden la cárcel provincial y realizan diferentes tareas fundamentales para el desarrollo humano construyendo pequeños sistemas de abastecimiento de agua, proyectos de agricultura para mitigar el hambre a consecuencia del cambio climático y apoyan a los más desfavorecidos: ancianos, enfermos y niños de la calle. Además en una de las comunidades atiende una guardería y un comedor infantil.
Proyecto valenciano "Ontupaia" afectado por la fuerza del agua
Y precisamente en estas áreas afectadas cercanas a la capital, como las ciudades de Xai Xai y Chokwè, hay un proyecto valenciano "Ontupaia" que ha sido duramente golpeado por la fuerza del agua. En esta iniciativa trabaja la joven valenciana Mireia García, profesora del colegio diocesano Nuestra Señora del Socorro de Benetússer. Impulsaron este proyecto con el objetivo de transformar la realidad educativa en los barrios más pobres del país africano.
Se da la circunstancia de que Mireia vivió en primera persona la DANA y comprende lo que están sufriendo los afectados. Allí, la recuperación será mucho más lenta, asegura. Por eso, están en contacto con la zona a través del teléfono y las nuevas tecnologías para que a pesar de los kilómetros y la distancia no se encuentren solos.
Desde las comunidades religiosas, con las que Proyecto Ontupaia colabora, se asegura que es muy peligroso salir a la calle y que hay riesgo de ataques de cocodrilos, presentes en el río Limpopo, que se desbordó. Y la situación se complica por la falta de servicios básicos. Mireia también señala que el desastre no solo deja destrucción material, sino también "problemas de salud derivados de las inundaciones, como brotes de cólera, dengue o tifus, que podrían agravar aún más la situación en las comunidades afectadas".
El Proyecto Ontupaia ha iniciado una campaña de recaudación de fondos a través de crowdfunding, con el objetivo de enviar ayuda inmediata a las hermanas, principalmente alimentos, mientras se espera la colaboración de organizaciones como Manos Unidas y otras instituciones internacionales.





Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





