Con motivo del Día Mundial por la Reducción de Emisiones de CO2, este 28 de enero, y ante los últimos acontecimientos políticos, Greenpeace demanda un plan para abandonar los combustibles fósiles, que son la principal causa del cambio climático y de los impactos que acarrea, especialmente las trágicas olas de calor, sequías, incendios e inundaciones.
Las emisiones de combustibles fósiles aumentaron en 2025 tanto a escala planetaria, alcanzando un nuevo récord al aumentar un 1,1% hasta un total de 38.100 millones de toneladas de CO2, como a escala europea, con un aumento del 0,4%, según las estimaciones de Global Carbon Budget. En España, las estimaciones se mueven entre un descenso de un 0,2% y un aumento del 0,6% de las emisiones totales. En los dos últimos años, las emisiones apenas han variado, una mala noticia que pone en riesgo el objetivo de reducción de emisiones del Gobierno para 2030: un 32% con respecto a las de 1990 (actualmente son aproximadamente un 6% menores que en 1990).
Para cumplir con este objetivo, las emisiones tienen que reducirse un mínimo de un 6% anual, y para cumplir con el objetivo de París, tendría que doblarse el ritmo. Por ejemplo, las emisiones del sistema eléctrico podrían bajar rápidamente gracias a inversiones en energía solar y eólica, unidas a sistemas de almacenamiento y gestión de red. Los demás sectores también pueden reducir sus emisiones si se electrifican e invierten en autoconsumo. Por ello, Greenpeace reclama políticas adicionales al Gobierno central, a los Gobiernos autonómicos y a los Ayuntamientos para reducir las emisiones en movilidad, producción industrial, edificios, agricultura y gestión de residuos.

Pedro Zorrilla Miras, coordinador de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace, ha declarado: "Necesitamos nuevas políticas, adicionales al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, a todas las escalas, para empezar a reducir las emisiones en el conjunto de los sectores económicos y reducir rápidamente el uso de gas, el petróleo y el carbón: el PNIEC no está siendo suficiente, exigimos un plan para el abandono de los combustibles fósiles".
El objetivo mundial de evitar sobrepasar el 1,5ºC es cada vez más difícil, ya que apenas quedan unas 170.000 toneladas de CO2 para alcanzarlo; de hecho, los estudios climáticos estiman que puede alcanzarse mucho antes de lo previsto en estudios anteriores, antes de 2030. A partir de dicho límite de temperatura, la incertidumbre sobre los cambios irreversibles y en cascada aumenta exponencialmente, lo que, en palabras de Zorrilla Miras, "nos obliga a hacer todos los esfuerzos posibles para evitar emitir un gramo más de CO2: Cada décima de grado se traduce en más impactos del cambio climático: en más paseos marítimos arrasados, más bosques incendiados, más inundaciones, más muertes, más gente sufriendo y más desastres ecológicos".
Ante esta situación, los intentos de Trump de mantener con vida el sector de los combustibles fósiles son especialmente peligrosos. Sus decisiones, además de avanzar para destruir los sistemas democráticos, ponen en mayor riesgo el sistema climático de nuestro planeta y el equilibrio de ecosistemas críticos.
Los anuncios de Trump supondrían en emisiones a la atmósfera
Groenlandia:
- Tiene reservas estimadas de 31.400 millones de barriles equivalentes de petróleo y gas (148 billones de metros cúbicos de gas). Si se quemasen, las emisiones equivaldrían a las de toda España durante 40 años, o al 7% del presupuesto de carbono que le queda a todo el mundo para no superar el 1.5°C.
- Más allá del CO2, perforar en el Ártico tiene altísimos riesgos: las condiciones extremas hacen que un vertido sea prácticamente imposible de limpiar. Supondría poner en riesgo un ecosistema frágil y único.
- Groenlandia aprobó en 2021 una moratoria a la explotación de petróleo y gas como respuesta a la crisis climática, ya que esta ya está cambiando para siempre los ecosistemas de la mayor isla del mundo.
Venezuela:
- Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, unos 303.221 millones de barriles equivalentes de petróleo, un 17% de las reservas globales identificadas, tres veces más que Europa, Estados Unidos, China e India juntas.
- Las emisiones por la extracción y uso del petróleo que actualmente se extrae en Venezuela ascienden hasta las 221 millones de toneladas de CO2 equivalente anualmente. Si se recuperase su producción máxima, las emisiones podrían llegar a las 729 millones de toneladas de CO2eq anuales, cifra que equivale a las emisiones de todo el transporte marítimo actual.
- Repsol tiene grandes reservas de petróleo y gas allí, unos 1.747 millones de barriles. De sacarlo todo, las emisiones equivaldrían a las de toda España durante casi tres años.
La Unión Europea (UE) está actualmente decidiendo su respuesta ante la política intimidatoria de Trump, mientras a la vez toma medidas concretas frente a Putin: esta semana ha decidido prohibir la importación de gas de Rusia. Esta es una medida muy esperada, que llega mientras se dobla la dependencia del gas estadounidense. Sólo a España el año pasado llegaron 112 buques de gas, casi el doble que en 2024 y más del doble de los que vinieron del Ártico ruso. Los consumidores españoles han gastado 1.180M€ en gas de Estados Unidos en 2025, dinero que se podría haber usado para aumentar la capacidad renovable y para mejorar el aislamiento de los edificios y así ahorrar energía y futuros gastos relacionados. Y los planes actuales contemplan que siga aumentando la dependencia de Europa del gas de Estados Unidos.
Francisco del Pozo, responsable de la campaña contra los combustibles fósiles de Greenpeace, señala: "Frente a los atropellos de Trump sobre Venezuela y Groenlandia hay una visión alternativa. Frente a los combustibles fósiles, que crean guerras, corrompen gobiernos y provocan la crisis climática, la mejor alternativa es dejar de utilizarlos. Y cuanto antes mejor. Greenpeace insta a la Unión Europea a que renuncie al compromiso de importar energía estadounidense por valor de 750.000 millones de dólares para 2028 (principalmente gas fósil) y a que suspenda inmediatamente todas las negociaciones para nuevos acuerdos de compra con proveedores de gas estadounidenses. Greenpeace también pide a la UE un plan para acelerar la transición hacia las energías renovables autóctonas. La Unión Europea tiene que decidir quién controla los recursos, quién se beneficia de ellos y quién paga el precio. Actualmente los beneficios van a los bolsillos de la industria fósil, y los costes los pagamos la ciudadanía que sufrimos los impactos climáticos. Esto puede y debe cambiar".
Más de 80 países apoyaron en la pasada COP30 de Brasil elaborar un plan para abandonar los combustibles fósiles, entre ellos España. Con este objetivo, el 28 y 29 de abril se celebrará en Colombia la Primera Conferencia Internacional para el Abandono Justo de los Combustibles Fósiles.
En resumen, según Del Pozo: "La era de los combustibles fósiles debe terminar para evitar los peores impactos de las crisis climática y de biodiversidad. Estamos viendo dos visiones del futuro muy diferentes: una anclada en las viejas estructuras de poder de los combustibles fósiles, y la otra arraigada en la justicia climática y la energía sostenible para todas las personas, la paz, la seguridad, la estabilidad económica y un clima estable. La seguridad y la prosperidad dependerán de decisiones clave: acordar planes creíbles para abandonar los combustibles fósiles; limitar la desmesurada influencia del petróleo y el gas en las políticas públicas; dar prioridad a las energías renovables que ofrecen asequibilidad, fiabilidad y puestos de trabajo, y garantizar que la transición sea participativa, involucrando a los trabajadores y trabajadoras y a la población local. La mejor alternativa es un sistema energético renovable, justo, democrático, eficiente, inteligente, suficiente y en armonía con la naturaleza".





Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





