La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha alertado del inicio de una de las vendimias más tempranas que se recuerdan en España, con más de veinte días de adelanto en comunidades como Castilla-La Mancha, Extremadura o Andalucía. La organización atribuye este cambio de calendario a los efectos del calentamiento global y advierte de que la campaña vuelve a estar marcada por la falta de rentabilidad del viñedo.
Las sucesivas olas de calor han acelerado la maduración de la uva y han obligado a modificar el calendario tradicional de recogida. Las primeras estimaciones de UPA apuntan a una cosecha similar o incluso inferior a la de 2025, considerada una de las más bajas del siglo, en línea con las advertencias del sector sobre el impacto de las altas temperaturas en los rendimientos.
La menor producción coincide con un volumen reducido de existencias de vino almacenadas, pero esa escasez no se está traduciendo, según la organización agraria, en una mejora de los precios en origen. UPA denuncia que las ofertas que reciben muchos productores siguen sin cubrir los costes de producción, pese a que el descenso del stock debería favorecer una revalorización de la uva.
"La combinación de menores cosechas, costes de producción disparados y precios insuficientes está haciendo inviable la actividad de miles de explotaciones familiares", advierte la organización. Fertilizantes, combustible, energía y otros insumos han encarecido el trabajo en el campo en los últimos años, mientras la rentabilidad del cultivo continúa deteriorándose.

La falta de rentabilidad está llevando a algunos viticultores a abandonar la actividad o arrancar sus viñedos. UPA cifra en más de 200.000 las hectáreas de viñedo perdidas en España entre 2005 y 2025, un retroceso que afecta de forma directa a numerosas comarcas rurales donde este cultivo tiene un peso económico, social y territorial relevante.
Medidas urgentes para evitar el abandono
Ante esta situación, la organización reclama el cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria, de forma que los precios pagados por las bodegas cubran al menos los costes efectivos de producción.
UPA pide también una ayuda específica para el viñedo de secano dentro de la próxima Política Agraria Común (PAC), al considerar que estas explotaciones cumplen una función ambiental, económica y social esencial en muchas zonas productoras.
La organización propone además una línea de "arranque quirúrgico", financiada por el Ministerio de Agricultura y las comunidades autónomas, para actuar en las zonas donde sea necesario reordenar el potencial productivo sin comprometer el conjunto del sector.
Junto a estas medidas, reclama ayudas complementarias de las comunidades autónomas para reforzar las ya aprobadas por el Ministerio y compensar el incremento de costes en fertilizantes y combustible.
UPA recuerda que el viñedo es un cultivo estratégico para España por su peso económico, su capacidad para generar empleo y fijar población en el medio rural, y su función ambiental. Los viñedos actúan como cortafuegos naturales, ayudan a conservar el paisaje y contribuyen a la adaptación del territorio frente al cambio climático.
La organización agraria llama a todas las administraciones a actuar de forma coordinada antes de que el deterioro económico del sector provoque un abandono irreversible de explotaciones familiares y comprometa el futuro de una de las producciones agrícolas más emblemáticas del país.





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