La tarde de ayer dejó una de esas estampas llamadas a permanecer en la memoria reciente de la Semana Santa de Motril. La Cofradía la Oración de Nuestro Señor de la Humildad en el Huerto de los Olivos y María Santísima de la Victoria protagonizó el traslado —la tradicional mudá— de sus Sagrados Titulares desde la iglesia de la Victoria hasta la Iglesia Mayor de la Encarnación, desde donde realizará su salida procesional el próximo Lunes Santo.
No fue un traslado más. La corporación del Lunes Santo escribía una página singular en su historia al repetir, por segunda vez, su salida desde este templo. La única ocasión anterior se produjo de forma sobrevenida, obligada por las inclemencias meteorológicas en el año 2024. En esta ocasión, sin embargo, la decisión ha sido firme y meditada.

Se trata, además, de una de las primeras medidas adoptadas por la nueva Hermana Mayor, Inmaculada Ruiz, que inicia con esta apuesta su mandato. No faltaron los momentos de emoción contenida ni las miradas detenidas en el altar mayor de la iglesia, que durante unas horas presidieron ambos titulares.
La llegada a la Encarnación, uno de los templos de mayor simbolismo de la ciudad, puso el broche a un traslado que, más allá de su carácter logístico, adquiere dimensión histórica para esta corporación cofrade. La Cofradía encara ahora un Lunes Santo distinto, con un punto de partida igualmente excepcional que promete ofrecer nuevas estampas a una jornada ya de por sí señalada.
Porque hay decisiones que trascienden lo organizativo y terminan construyendo memoria. Y la de ayer, sin duda, ya lo es.





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