El choque de las dos embarcaciones de la Guardia Civil cuando perseguían a unos narcos a entre 60 y 80 millas de la costa onubense, que ha costado la vida a dos agentes y ha dejado heridos a otros dos, uno de ellos grave, ha tenido lugar en la mañana de este viernes en aguas comprendidas entre Punta Umbría y Mazagón.
Según ha informado la Asociación Unificada de Guardia Civiles (AUGC) en un comunicado, el servicio se inició a las 8:00 horas y en él participaban la lancha semirrígida y la embarcación interceptora "Río Antas", sexta unidad del modelo HS60 construida por el astillero gallego Aister y entregada al Servicio Marítimo de la Guardia Civil en diciembre de 2025.
La "Río Antas", han explicado, es "una de las embarcaciones más capaces" de la flota del SEMAR: 18 metros de eslora, más de 60 nudos de velocidad máxima y tenía cinco meses.
"Que incluso con ese medio se produzca una tragedia de esta magnitud dice más sobre las condiciones del escenario operativo que sobre el equipamiento de la embarcación", han apuntado desde la AUGC desde donde consideran que esto "no es un accidente imprevisto. Es la consecuencia directa de una situación de riesgo documentada, analizada y trasladada formalmente a la Administración, que optó por no actuar".

Han recordado que AUGC presentó ante la Comisión de Prevención de Riesgos Laborales solicitudes para evaluar específicamente el riesgo laboral derivado de las intervenciones marítimas frente al narcotráfico, atendiendo a la elevada peligrosidad y desproporción operativa; y dotar como mínimo de cuatro efectivos por unidad en misiones con posibilidad de abordaje o contacto físico con tripulaciones hostiles.
Además se pidió restringir el uso de embarcaciones semirrígidas sin protección a funciones de vigilancia no hostil, con dotación de medios de visión nocturna, cabinas o pantallas de protección física y medios disuasorios no letales; y que se revisara el procedimiento de activación de embarcaciones rápidas tipo HS60, para que pueda ser inmediata y descentralizada en situaciones de urgencia operativa.
La respuesta de la administración, según la asociación, fue que "no es competencia de la Comisión la limitación en el uso de embarcaciones semirrígidas a funciones de vigilancia no hostil, porque quien debe valorarlo es precisamente la tripulación, tanto la del servicio marítimo como la tripulación operativa, que en un momento determinado son los que van a tener que intervenir".
Han aclarado que la Administración respondió que "el criterio sobre si una embarcación sin protección debe enfrentarse a una narcolancha armada corresponde al agente que ya tiene encima el problema".





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