La prevalencia de la violencia sexual, física y emocional en varios países del sur de África se encuentra entre las más altas del mundo, según un nuevo informe de UNICEF y la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC). En toda la región, una media del 17% de las niñas y mujeres -aproximadamente 1 de cada 7- son víctimas de relaciones sexuales forzadas a lo largo de su vida y el 80% de los niños y niñas son sometidos a una disciplina violenta en el hogar.
Este informe recopila un perfil estadístico de la prevalencia de la violencia contra niños, niñas y mujeres en el sur de África y constata que esta violencia es generalizada y persistente, y afecta a millones de vidas.
La tasa de mortalidad por homicidio entre niños, niñas, adolescentes y mujeres de la región de la SADC casi duplica la media del resto del mundo. El matrimonio infantil también está muy extendido en el sur de África, donde el 30% de las jóvenes se casan antes de los 18 años. Entre estas jóvenes novias, casi un tercio (31%) ha sufrido alguna forma de violencia de pareja durante el último año y en toda la región.
Esta violencia adopta muchas formas, incluida la violencia física, sexual y emocional, junto con el abandono y la explotación. La violencia a menudo se oculta, no se denuncia y se perpetúa debido a normas sociales perjudiciales, desigualdad de género, pobreza, conflictos y otros factores estructurales, destruyendo no solo vidas individuales sino también amenazando las economías nacionales, la salud mental y los resultados educativos.
El perfil estadístico destaca además que:
- Una de cada tres niñas y mujeres ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja en el último año. Más de la mitad de las niñas y mujeres que padecieron violencia nunca buscaron ayuda.
- El 40% de los estudiantes adolescentes han sufrido acoso escolar; chicos y chicas tienen las mismas probabilidades de ser víctimas.
- El riesgo de que los niños mueran por homicidio es más de tres veces superior al de las niñas. Más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes que murieron por homicidio tienen entre 15 y 19 años.
En la mayoría de los países, al menos uno de cada cinco niños vive con una madre que ha sufrido violencia de pareja en el último año. Los niños y las niñas que habitan hogares afectados por la violencia de pareja tienen muchas más probabilidades de sufrir todo tipo de disciplina violenta.

UNICEF y la SADC piden a los Estados miembros de la SADC que refuercen la legislación, las políticas, los presupuestos y la rendición de cuentas para proteger a las mujeres, las niñas y los niños contra dicha violencia. Esto incluye actualizar y alinear las leyes con las normas internacionales y regionales, y garantizar que las intervenciones básicas de prevención y respuesta a la violencia se calculen e incorporen en los presupuestos nacionales.
Etleva Kadilli, directora regional de UNICEF para África oriental y meridional: "Las causas profundas de la violencia contra los niños, las niñas y las mujeres se basan en desequilibrios de poder. El abuso de poder se produce a lo largo de las dimensiones tanto de edad como de género. La pobreza, el desempleo, la debilidad de los marcos jurídicos, los conflictos armados y las crisis humanitarias también agravan esta elevada prevalencia de la violencia en todos los países del sur de África. La violencia contra las mujeres y los niños suele estar normalizada y, en muchos casos, se convierte en intergeneracional. Debemos romper este círculo vicioso de violencia".
Elias Magosi, secretario ejecutivo de la SADC: "Es inaceptable que millones de niñas, niños y mujeres sigan siendo retenidos, heridos o asesinados por perpetradores violentos. La violencia y los abusos contra los niños y las mujeres son perjudiciales para el desarrollo de la sociedad y, por esta razón, hemos dado prioridad a la prevención de la violencia de género como una intervención clave en nuestro Plan de Desarrollo Estratégico Indicativo Regional de la SADC para 2022-2030. También estamos intensificando nuestra aplicación de la Estrategia Regional de la SADC y el Marco de Acción para Abordar la Violencia de Género para hacer operativas las disposiciones sobre violencia de género del Protocolo de la SADC sobre Género y Desarrollo".
El informe destaca que la violencia contra niños y niñas tiene efectos inmediatos y a largo plazo, no solo en el superviviente individual sino en la sociedad en su conjunto. Entre los efectos físicos inmediatos están la muerte, las lesiones, las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados, que a su vez pueden provocar efectos físicos a más largo plazo, como el trastorno de estrés postraumático o la hipertensión.Los efectos sobre la salud mental suelen incluir depresión, ansiedad e incluso pensamientos suicidas. Estos efectos físicos también reducen directamente los resultados educativos. Se ha comprobado que los niños que han sufrido violencia obtienen peores resultados que los que no, en pruebas verbales, de memoria, atención, lenguaje, matemáticas y coeficiente intelectual. Se ha descubierto que los adultos con antecedentes de abusos físicos o sexuales en la infancia tienen niveles de educación, empleo e ingresos inferiores a los de sus compañeros. Es más probable que adopten comportamientos de riesgo, como beber en exceso, consumir drogas o minimizar el uso del preservativo.
UNICEF y los Estados miembros de la SADC siguen tratando de poner fin a la violencia contra niñas, niños y mujeres, dando prioridad a la prevención, la respuesta y garantizando que nadie se quede atrás:
- Prevención: Ampliar las iniciativas transformadoras de género para apoyar a los padres y cuidadores, y crear estructuras domésticas más equitativas desde el punto de vista del género; garantizar que las escuelas sean "Seguras para aprender", adoptando políticas y sistemas que protejan a los niños; e incluir medidas para proteger a los niños y niñas de la violencia en línea.
- Respuesta: Esto incluye vías de derivación y espacios adaptados a los niños y niñas para denunciar la violencia y mejorar los servicios de apoyo. Los trabajadores sociales que se ocupan de la violencia doméstica y la protección infantil deben garantizar el bienestar de hogares enteros; y el apoyo de primera línea a los supervivientes debe reforzarse proporcionando apoyo psicosocial y de salud mental, asistencia jurídica, atención médica y servicios de protección.
- No dejar a nadie atrás: Apoyar iniciativas que empoderen a mujeres y niñas, especialmente a las más marginadas. UNICEF colabora con los Estados miembros de la SADC y sus aliados en la promoción del acceso de las niñas a la educación y a otras oportunidades en la vida. También hay intervenciones en curso que abordan prácticas nocivas como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina, con el objetivo de reducir el riesgo de violencia contra las mujeres y las niñas. Los aliados participan en contextos humanitarios caracterizados por conflictos armados, catástrofes naturales o emergencias de salud pública.





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