El área de datos de Greenpeace Internacional ha analizado el bloqueo del estrecho de Ormuz utilizando información sobre el movimiento de buques e imágenes satelitales y simulando las posibles consecuencias de un derrame de petróleo en el golfo Pérsico. Más de 68 petroleros cargados se encuentran actualmente atrapados en la zona y, según los datos analizados, se estima que transportan más de 16.000 millones de litros de petróleo, lo que equivale aproximadamente al consumo de crudo de España durante tres meses.
Tras el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán, el país ha bloqueado el estrecho. Las operaciones militares en curso y la interrupción de las señales de posición aumentan el riesgo de accidentes. Desde el inicio del conflicto, varios barcos ya han sido atacados, incluido un petrolero de crudo frente a la costa de Kuwait.
"En caso de accidente, o de ataque intencionado a petroleros o a infraestructuras de combustibles fósiles, las comunidades locales pagarían el precio de la agresión ilegal y de los intereses de los combustibles fósiles. Un derrame de petróleo podría destruir estos ecosistemas únicos y los medios de vida que dependen de ellos durante décadas. Nuestras simulaciones muestran una bomba de relojería ecológica: los más de 68 petroleros bloqueados en el estrecho de Ormuz representan un enorme riesgo que aumenta aún más la inestabilidad en la región. Greenpeace pide el cese inmediato de la violencia militar, el retorno al derecho internacional y soluciones diplomáticas", ha señalado Javier Raboso, director de Programas de Greenpeace España.
El ecosistema único del Golfo Pérsico, en peligro
El estrecho de Ormuz y las aguas adyacentes del Golfo Pérsico y el Golfo de Omán albergan ecosistemas sensibles, como arrecifes de coral, manglares y praderas marinas, que proporcionan un hábitat vital para numerosas especies. El estrecho es la única conexión marítima entre el golfo Pérsico y el mar Arábigo, y es fundamental para el intercambio de agua y nutrientes, además de servir como ruta migratoria para los mamíferos marinos. Incluso en tiempos de paz, estos ecosistemas están expuestos a condiciones naturales extremas y a presiones humanas, como el transporte marítimo, la extracción de petróleo, la desalinización y el desarrollo costero.

Mapa de los petroleros varados en la zona
Los expertos en datos de Greenpeace han utilizado un software del Instituto Meteorológico Noruego para calcular qué zonas del golfo Pérsico se verían especialmente amenazadas por un derrame de petróleo. Las simulaciones partieron de la hipótesis de un derrame de 50.000 toneladas de petróleo por incidente, lo que refleja que, normalmente, solo se derrama una parte de la carga de un petrolero en caso de accidente. Las ubicaciones de los derrames simulados se basaron en las posiciones actuales de cinco petroleros y en datos meteorológicos históricos y actuales.
"La crisis en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz evidencia la enorme dependencia que tienen nuestras sociedades de los combustibles fósiles. Estamos ante un apagón fósil global que debe servir de advertencia a los Gobiernos: seguir quemando petróleo y gas nos hace frágiles y alimenta el conflicto. La transición hacia las renovables es la única vía con doble función: frenar los peores efectos del cambio climático y construir un nuevo paradigma de paz. Debemos sustituir el imperialismo de los yacimientos y la guerra por una cooperación justa que despliegue energías limpias con rapidez", ha concluido Francisco del Pozo, responsable de la campaña de Energía de Greenpeace España.





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