El pinsapo (Abies pinsapo Boiss.), uno de los árboles más singulares y amenazados del sur de la península ibérica, empieza a ofrecer nuevas respuestas sobre su capacidad para afrontar el cambio climático. Un equipo de investigadores de la Universidad de Málaga ha logrado monitorizar por primera vez su polinización en el Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, un avance que permite conocer con mayor precisión cuándo, cuánto y en qué condiciones se reproduce esta especie endémica de Andalucía.
La investigación, publicada en la revista Journal of Environmental Management, ha sido desarrollada por especialistas del Departamento de Botánica y Fisiología Vegetal y del Jardín Botánico de la UMA, en colaboración con la Universidad Comenius de Eslovaquia. Durante siete años, entre 2018 y 2025, el equipo analizó muestras de aire recogidas mediante captadores aerobiológicos instalados en el entorno del parque nacional.
Un método para distinguir su polen
Hasta ahora, el estudio de la reproducción del pinsapo se veía limitado por una dificultad técnica: su polen era prácticamente indistinguible del de otras especies de la familia de las pináceas, como los pinos comunes. El avance clave ha sido establecer rangos de tamaño que permiten diferenciarlo en las muestras atmosféricas.

El pinsapo, uno de los árboles más singulares
Los investigadores comprobaron que el polen fresco del pinsapo es significativamente más grande que el de las especies de pino presentes en su hábitat. A partir de umbrales superiores a 66 y 70 micras en sus ejes corporales, pudieron separar e identificar sus granos de polen con una precisión inédita.
Una polinización concentrada y de corto alcance
Los datos revelan que el periodo de polinización del pinsapo se extiende de marzo a junio, con los picos de mayor intensidad entre abril y mayo. La mayor concentración diaria de polen se registra al mediodía, entre las 12.00 y las 13.00 horas, coincidiendo con los vientos locales procedentes de los bosques más cercanos.
Ese comportamiento tiene implicaciones directas para la conservación. Al tratarse de un polen grande y pesado, su capacidad para desplazarse largas distancias es reducida. Según los autores, la reproducción sexual del pinsapo se produciría, en buena medida, entre árboles próximos, lo que limitaría el intercambio genético entre grandes poblaciones como Sierra de las Nieves, Sierra Bermeja y Grazalema.
"Esta baja conectividad reproductiva dificulta el intercambio genético entre los grandes núcleos de población de pinsapos y aumenta su vulnerabilidad ante el aislamiento reproductivo", advierte Antonio Picornell, uno de los investigadores del estudio.
El clima como factor decisivo
El trabajo también relaciona la presencia de polen en el aire con las condiciones meteorológicas. Las temperaturas más cálidas y las ráfagas de viento favorecen su liberación y dispersión, mientras que la humedad elevada y la lluvia reducen notablemente su presencia en la atmósfera.
Aunque el pinsapo está considerado una especie vulnerable al cambio climático por sus estrictas necesidades de humedad y temperaturas suaves, los resultados ofrecen un dato alentador. "En general hemos observado que, pese a los cambios en variables meteorológicas durante el periodo de estudio, no se han producido cambios significativos en la polinización de esta especie", subraya Picornell.
Los autores confían en que estos datos sirvan a los gestores medioambientales para diseñar estrategias de conservación más eficaces. La monitorización continua de la polinización puede convertirse en una herramienta útil para anticipar cambios en la reproducción del pinsapo y reforzar la protección de los ecosistemas donde sobrevive.
El estudio forma parte de la tesis doctoral del investigador Enrique de Gálvez Montañez y ha contado con financiación de los proyectos FPU15/01668, LIFEWATCH-2019-11-UMA-01 y PPRO-RNM115-G-2023-FEDER.





San Pedro Alcántara
Guía de San Pedro Alcántara

Comentarios
Aviso





