La Policía Nacional y la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera han desarticulado una organización criminal que introducía migrantes de origen argelino en España a través de la costa levantina mediante lanchas rápidas. La operación se ha saldado con cinco detenidos y la intervención de dos embarcaciones equipadas con motores de gran potencia, utilizadas presuntamente para los traslados clandestinos desde Argelia hasta la costa murciana.
La investigación comenzó a principios de julio y fue desarrollada por los grupos UCRIF de las brigadas de Extranjería y Fronteras de Alicante y Murcia, en coordinación con el Servicio Marítimo de la Unidad Combinada de Alicante, adscrito a Vigilancia Aduanera. Las pesquisas se iniciaron tras detectarse la llegada a Águilas de una lancha rápida con al menos 24 migrantes argelinos a bordo, cuatro de ellos menores de edad.
Obligados a saltar al agua en alta mar
Los agentes identificaron a varios miembros de la organización encargados del pilotaje de las embarcaciones y localizaron el lugar donde el grupo ocultaba las lanchas para modificarlas después de varios viajes. Según la investigación, alteraban nombres, matrículas y elementos estructurales para dificultar su identificación en puertos o puntos de amarre.
Días después, las autoridades detectaron una embarcación en alta mar frente a las costas murcianas que esperaba ser abastecida de combustible por otra lancha dedicada al llamado "petaqueo", una práctica consistente en suministrar gasolina a embarcaciones que permanecen en el mar para que puedan continuar su trayecto sin entrar en puerto.

Persecución marítima y dos ingresos en prisión
Tras una persecución en mar abierto y en condiciones meteorológicas adversas, los agentes detuvieron a los cuatro varones que se encontraban a cargo de la embarcación. Se les atribuyen delitos de pertenencia a organización criminal, favorecimiento de la inmigración irregular, contrabando, lesiones y desobediencia grave a los agentes de la autoridad. Dos de ellos ingresaron en prisión provisional por orden judicial.
Los migrantes rescatados tuvieron que ser asistidos en el mar y varios recibieron maniobras cardiorrespiratorias tras haber tragado agua, ya que algunos no sabían nadar. Muchos presentaban además quemaduras de primer y segundo grado en glúteos y piernas, provocadas por la reacción corrosiva de la gasolina al mezclarse con el agua salada sobre la piel.
Según los investigadores, la gasolina viajaba a bordo para abastecer los motores durante las travesías y era manipulada sin apenas medidas de seguridad, en ocasiones incluso sin apagar completamente las embarcaciones para no perder tiempo.
Registros en Alicante y una segunda lancha intervenida
Días después de las primeras detenciones, los agentes identificaron al presunto encargado de suministrar combustible en alta mar a la organización. Fue detenido por los delitos de pertenencia a organización criminal, favorecimiento de la inmigración irregular y tenencia o depósito de sustancias inflamables, explosivas o incendiarias.
La detención permitió practicar dos registros. En una vivienda de Alicante se localizó un revólver de calibre 8 milímetros y diez cartuchos de munición de 9 milímetros. En una finca de Mutxamel se intervino una segunda embarcación semirrígida con motor de gran caballaje, además de una pistola de balines, una furgoneta y el remolque utilizados para trasladar la lancha desde tierra firme hasta el mar.
Viajes de hasta 10.000 euros y pagos por hawala
La organización trasladaba de forma irregular a personas desde la costa argelina hasta España a cambio de cantidades que oscilaban entre 6.000 y 10.000 euros por viaje. El pago se realizaba a miembros de la red ubicados en Argelia, bien en metálico a través de familiares o mediante el sistema informal conocido como "hawala".
Los investigadores apuntan a que el viaje de regreso era utilizado para transportar sustancias estupefacientes entre ambas costas, lo que revela una estructura con medios logísticos avanzados, sistemas de comunicación satelital y embarcaciones de alto valor capaces de alcanzar grandes velocidades.
Una de las embarcaciones interceptadas tenía unos 12 metros de eslora, dos motores fueraborda de 300 caballos y un valor estimado superior a los 160.000 euros. En cada travesía podían viajar más de una veintena de personas, lo que convertía el negocio en una actividad altamente lucrativa para la red criminal.
El sistema "hawala" funciona al margen de la banca oficial y se basa en una red de intermediarios de confianza: el cliente entrega dinero en origen, recibe una clave y otra persona puede cobrar la cantidad pactada en el destino sin que exista una transferencia bancaria formal. Las deudas entre intermediarios se compensan posteriormente mediante pagos diferidos, comercio de mercancías u otros mecanismos internos.
La operación continúa bajo investigación para determinar si existen más personas implicadas y si la red participó en otras travesías similares entre Argelia y la costa levantina. Los cinco detenidos fueron puestos a disposición judicial por delitos vinculados a organización criminal, inmigración irregular, contrabando, lesiones y tenencia de sustancias inflamables.
La organización desarticulada, transportaba personas de modo irregular de la costa argelina a España, llegando a abonar cada uno entre 6.000 y 10.000 euros por el viaje en este tipo de embarcaciones rápidas.
Posteriormente, usaban el viaje de vuelta para transportar sustancias estupefacientes de una costa a otra, disponiendo de grandes medios para llevar a cabo sus actividades, tales como sistemas de comunicaciones satelitales.
Además de esta sofisticación operativa, disponían de una gran capacidad logística, como muestra el tipo de embarcación que se interceptó en alta mar -una embarcación de fibra rígida de unos 12 metros de eslora y 1,5 metros de manga, con dos motores fueraborda de 300 CV, que puede llegar a superar los 160.000 euros.
Cada uno de los viajeros, debía pagar a un miembro de la organización que se encontraba físicamente en Argelia. Tales cantidades, las abonaban a través familiares, en metálico generalmente o a través del sistema conocido como "hawala". En cada una de estas embarcaciones, llegaban a viajar más de 20 personas a veces, suponiendo para la organización criminal un negocio altamente lucrativo.
El método de pago "hawala"
Se trata de un sistema de transferencia de fondos que funciona al margen de la banca oficial y que se basa en la confianza en una red de intermediarios conocidos como "hawaladars" sin que exista movimiento físico de dinero ni registros electrónicos formales entre países.
El cliente da dinero en efectivo a un hawaladar en su ciudad de origen y el intermediario le asigna un código, contraseña u objeto simbólico para identificar el cobro. Después, el primer hawaladar contacta con un colega en el país o ciudad de destino y este segundo intermediario entrega el dinero en efectivo a la persona receptora tras verificar la clave cobrando una pequeña comisión.
Finalmente, las deudas entre los dos hawaladars se compensan más tarde mediante comercio de mercancías, favores o pagos diferidos.





San Pedro Alcántara
Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





