Durante décadas, el debate educativo en España se ha centrado en leyes, currículos y resultados académicos, sin contar con herramientas capaces de medir el impacto real que la educación genera en la sociedad. Hoy, ese enfoque se amplía. Por primera vez, la educación se evalúa en España con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), un análisis inédito que amplía el marco tradicional y permite analizar su impacto más allá del rendimiento académico, identificando el verdadero valor que aporta un buen centro educativo a su entorno. Andalucía se convierte así en el primer territorio desde el que se abre públicamente este nuevo modelo pionero de medición educativa.
La Universidad Pablo de Olavide y EducAcción, a través de su Cátedra con la Universidad Autónoma de Madrid y con la colaboración de la Fundación Unicaja, impulsan este avance mediante el informe Education ESG Impact Index ('El impacto invisible de la educación'), un estudio pionero en España que abre una nueva forma de evaluar la calidad educativa: no solo por el rendimiento académico del alumnado, sino por el impacto real que los centros generan en las personas, en la comunidad y en la sociedad.
El informe Education ESG Impact Index, 'El impacto invisible de la educación', ha sido presentado esta mañana en la Sala de Prensa del Rectorado de la Universidad Pablo de Olavide por Laura Gómez, vicerrectora de Cultura y Políticas Sociales de la UPO; Pablo Quesada, viceconsejero de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía; Sonia Díez, presidenta de la Cátedra EducAcción; y Enrique Gómez-Puig, responsable de Educación de Fundación Unicaja.
Desde la universidad pública se ha subrayado la importancia de impulsar investigaciones con impacto social y proyección nacional. En este sentido, Laura Gómez, vicerrectora de Cultura y Políticas Sociales de la Universidad Pablo de Olavide, ha destacado que "la educación es una palanca de cambio que no puede quedarse en el discurso. Este estudio demuestra que la educación, cuando se gestiona y se mide bien, puede convertirse en realidad". Santiago Atrio, director de la Cátedra EducAcción y decano de la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, añade "este trabajo abre un reto esperanzador: avanzar hacia una rendición de cuentas que tenga en cuenta no solo cuánto invertimos en educación, sino qué retorno social, ambiental y de gobernanza produce la escuela".

Por su parte, Sonia Díez, presidenta de la Fundación EducAcción, impulsora del proyecto, explica que este estudio responde a una convicción profunda: "me empeñé en impulsar este trabajo porque me dolía que la calidad de los centros educativos se midiera solo por las notas del alumnado o por un marketing muchas veces engañoso. La educación es el sector más importante de nuestro presente y de nuestro futuro, y necesitábamos narrativas firmes, rigurosas y comprensibles que hicieran visible su verdadero impacto". Además, añade "este estudio demuestra que el compromiso, el propósito y el factor humano de las comunidades educativas transforman barrios, pueblos y ciudades enteras. Gracias a los investigadores por su valentía, a los medios por ayudar a contarlo, y a quienes seguirán apoyando esta iniciativa: hoy, más que nunca, las escuelas necesitan poder mostrar con datos el valor inmenso que aportan a la sociedad".
Tecnología, datos y un nuevo lenguaje para la educación
El trabajo de campo se ha realizado mediante ESGrade, una herramienta desarrollada específicamente para el ámbito educativo que combina inteligencia artificial y criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), adaptados a la realidad de los centros escolares.
La herramienta permite, por primera vez, hacer visible aquello que hasta ahora quedaba fuera de los rankings y del marketing educativo: el bienestar, la convivencia, la cultura democrática, la relación con el entorno, la calidad del liderazgo y la coherencia organizativa. En palabras de María José Gil-Delgado, experta en Sostenibilidad y Educación y creadora de la herramienta ESGrade: "por fin los centros educativos pueden mostrar, con datos claros y comparables, no solo los resultados académicos de su alumnado, sino el enorme impacto positivo que generan en su entorno".
De medir resultados a medir impacto
El informe es fruto del trabajo conjunto de dos equipos de investigación universitarios con perfiles complementarios: uno de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid y otro de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Pablo de Olavide, con la colaboración de la Fundación Unicaja. Esta alianza, poco habitual, entre educación y economía hace transferibles los hallazgos y permite abordar una cuestión clave: cómo hacer viable, medible y escalable la transformación y mejora educativa.
Las conclusiones del informe muestran que factores como la gobernanza, el clima escolar, el bienestar o la sostenibilidad influyen de manera decisiva en el impacto educativo. Según ha explicado Jesús Manso, investigador principal del estudio, "el informe visibiliza lo que antes era invisible: cómo una buena organización del centro, basada en principios de sostenibilidad, reduce la indefinición, mejora el aprendizaje y activa a toda la comunidad educativa".
Una oportunidad para la transformación educativa en España empezando por Andalucía
La aplicación de criterios ESG a la educación abre una oportunidad estratégica para España: avanzar hacia un sistema educativo capaz de medir su impacto real y orientar su transformación desde la evidencia. Este enfoque permite ampliar los marcos tradicionales y dotar al debate educativo de nuevas herramientas para la mejora continua y la toma de decisiones informadas.
Este trabajo marca un antes y un después en la forma de analizar y evaluar la educación en España, al introducir un sistema que amplía los enfoques tradicionales. Además, abre la puerta a nuevas formas de reflexión y toma de decisiones basadas en evidencia, y sienta las bases para seguir profundizando en la medición del impacto educativo.
La intención y el propósito del equipo que ha desarrollado este trabajo es que Andalucía se convierta en la primera comunidad autónoma en aplicar estos criterios de medición en sus centros educativos. Su población, superior a la de muchos países europeos que en su día se convirtieron en referentes del cambio educativo, permitirá que el impacto de este apoyo a los centros educativos y a los educadores la sitúe como altavoz y referente de una iniciativa pionera en el mundo, con base sólida y rigurosa.





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