El Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre ha aprobado inicialmente en el Pleno ordinario correspondiente al mes de febrero su denominado Plan Municipal contra el Cambio Climático: un completo documento con más de doscientas páginas en el que se analizan con detalle el contexto municipal, los objetivos y los riesgos asociados a los distintos escenarios por las posibles variaciones del clima.
El plan, encargado por el alcalde, Joaquín Villanova, responde a las obligaciones de los municipios derivadas de la legislación actual, incluidas: la Ley 8/2018 del 8 de octubre de medidas frente al cambio climático y para la transición hacia un nuevo modelo energético en Andalucía, la Ley 7/2021 del 20 de mayo de cambio climático y transición energética, el Plan Andaluz de Acción por el Clima (PAAC) y el Pacto Verde Europeo.
La propuesta, presentada por el concejal de Medio Ambiente, Abel Perea, contó con el voto favorable del grupo municipal del PP, el voto en contra de Vox y las abstenciones de PSOE y Con Andalucía, que han anunciado la presentación de alegaciones. Ahora se abrirá un periodo de exposición pública por un plazo no inferior a 30 días hábiles.
El regidor ha calificado el documento de "importante", "riguroso", "técnico" y "científico", y ha asegurado que carece de "ningún criterio político". Villanova, que ha recordado que hay estudios que alertan de que España es "uno de los países más vulnerables al cambio climático", ha agradecido el "espíritu de aportación y enmienda" por parte de los representantes de la Corporación.
El plan es el resultado de un exhaustivo estudio que abarca: el marco normativo actual; una descripción general de Alhaurín de la Torre y su entorno natural, cultural y población; situación socioeconómica; servicios públicos; zonas verdes; infraestructuras; emisiones de gases de efecto invernadero; consumo energético; análisis de riesgos; objetivos y plan de acción.

Entre los datos más llamativos, cabe reseñar que el documento contabiliza la superficie total de áreas libres: 3.070.518 m2, lo que supone un total de 73,34 m2 de zonas verdes públicas por habitante. Cabe hacer notar aquí que la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía y concretamente en el artículo 10.1, apartado c.1, se fija un estándar mínimo entre 5 y 10 m2 por habitante con destino a espacios libres públicos, por lo que Alhaurín supera en 14 veces el mínimo legal exigido de zonas verdes, todo ello sin incluir además el suelo no urbanizable de especial protección que conforma la Sierra de Mijas (8.270 hectáreas).
También se ha hecho un inventario de las emisiones de gases de efecto invernadero, indicando que en 14 años (entre 2005 y 2019) se ha logrado disminuir en un 11,74% dichas emisiones, pasando de 104.743,32 tCO2e (toneladas de dióxido de carbono equivalente, la unidad estándar para medir la huella de carbono) a 92.443,23 tCO2e. Del total de estas emisiones, un 64,2% proceden del transporte, un 9,7% del consumo de combustibles fósiles, un 7,8% del tratamiento de aguas residuales, un 6,0% de gestión de residuos, un 5,7% de gases fluorados, un 3,9% de la agricultura y un 2,7% de la ganadería.
En cuanto al consumo energético, ha aumentado desde 115.519,00 Mwh (megavatios/hora) en 2005 hasta 119.756,75 en 2019, lo que supone un incremento del 3,67%. Del total de este consumo de 2019, el 55,5% proviene del sector residencial, el 19,9% del sector comercio y servicios, el 14,7% de la Administración, el 4,3% de la industria, el 4,2% de la agricultura y el 1,4% del resto de sectores.
En 2019 el consumo de energías renovables en Alhaurín de la Torre se situaba en 31.730,42 MWh, lo que supone un 7,7% del consumo total de energía final. En 2005 el consumo de energías renovables era de 17.905,45 MWh, lo que supone en 2019 un aumento del 77,21%.
El plan incorpora asimismo un detallado análisis de riesgos derivados de los distintos escenarios de cambio climático: sequías, inundaciones por lluvias torrenciales, disponibilidad de recursos de agua, degradación del suelo, pérdida de la biodiversidad, calidad del aire; frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor y de frío, etcétera.
Objetivos
Entre los objetivos para el futuro, cabe destacar el reto de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero difusas un 55% en el año 2030 con respecto al año 2005. En relación con la transición energética se adoptan los dos siguientes objetivos:
- Aportar a partir de fuentes de energía renovable al menos el 42% del consumo de energía final bruta en 2030.
- Reducir el consumo tendencial de energía primaria en el año 2030, como mínimo el 39,5%, excluyendo los usos no energéticos.
Finalmente, en materia de adaptación, se define el objetivo de reducir el riesgo de los impactos del cambio climático, minimizando sus efectos en los diferentes sectores.
Plan de acción
Por último, se detalla un Plan de Acción estructurado en cuatro grandes ámbitos: mitigación de emisiones GEI (gases de efecto de invernadero); ahorro y eficiencia energética; aumento de energías renovables y adaptación al cambio climático.
Entre las acciones propuestas, se encuentran: la creación de una zona de bajas emisiones en el centro, la reconfiguración de las líneas de transporte público; la creación de aparcamientos disuasorios; programas de itinerarios peatonales; la aspiración a largo plazo de una línea de metro o tren de cercanías; la renovación progresiva de la flota municipal de vehículos; la gestión inteligente y sostenible de las zonas verdes; la creación de corredores verdes y la plantación de hasta un millón de árboles, entre otras.





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