La Junta de Andalucía, a través de la Dirección General de Consumo, dependiente de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, que dirige Antonio Sanz, llevará a cabo en todas las provincias andaluzas alrededor de 9.000 controles en los ámbitos de los servicios, la alimentación y los productos industriales, con el fin de proteger a las personas consumidoras y usuarias, vigilando que los productos comercializados y servicios cumplan la normativa de consumo en cuanto a su seguridad, etiquetado y a la información que ofrecen las empresas y profesionales. Las inspecciones de consumo son esenciales para salvaguardar los derechos de las personas consumidoras, en particular, el derecho a una información correcta, el derecho a la protección de los intereses económicos y sociales, y el derecho a la seguridad.
El nuevo Plan de Inspección de Consumo de 2026 se compone de 18 campañas de inspección en los sectores de la alimentación (2.000 actuaciones en 4 campañas), el sector servicios (5.000 controles en 9 campañas) y los productos industriales (2.000 actuaciones en 5 campañas), y algunas de estas campañas forman parte de campañas inspectoras que se realizan a nivel nacional. En las campañas que afectan a los productos industriales y alimenticios, no sólo se procederá a verificar el cumplimiento de la normativa referente al etiquetado, sino que también se tomarán muestras de productos para su posterior análisis en un laboratorio.
El mayor número de actuaciones se realizará en el sector servicios, en diversos ámbitos del mercado que afectan a un gran número de personas consumidoras y usuarias, o donde resulta necesaria una protección más intensa de sus derechos. En concreto, las inspecciones se enmarcan en: el control básico de establecimientos alimentarios, no alimentarios y empresas prestadoras de servicios; la contratación a distancia a través de páginas web; la información que se proporciona en la compraventa y arrendamiento de viviendas; en la publicidad y las prácticas comerciales desleales; los establecimientos dedicados a la restauración; los talleres de reparación de vehículos; las academias de formación; el control de cláusulas abusivas en las condiciones generales de contratación de las entidades de suministro eléctrico y de gas; y el control de cláusulas abusivas en contratos bancarios.

Un inspector comprueba la información de las etiquetas de productos en el interior de un supermercado
El ámbito de los productos industriales comprende inspecciones en las siguientes áreas: el control general de productos industriales; juguetes, disfraces, caretas, máscaras y similares destinados a ser utilizados por niños/as menores de 14 años (en especial en fechas cercanas al Carnaval y Halloween); el control de artículos de puericultura; y la participación en los controles previstos en el Plan Sectorial de mercado para la vigilancia de productos no alimenticios 2026.
En cuanto al ámbito de la alimentación, se llevará a cabo: el plan de control general de la información y la calidad de los alimentos; la campaña de inspección del cumplimiento de la normativa de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibérica; el control del etiquetado y composición del aceite de oliva; y la participación en el Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria 2026. En el caso de que se detectase que el producto incumple los requisitos de seguridad que le resulta de aplicación, se procedería a incluirlo en la Red de Alerta de productos no alimenticios y a retirarlo del mercado.
El Plan de Inspección de Consumo 2026 constituye uno de los pilares de la administración de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía para un mercado transparente y seguro, y puede consultarse en la web de Consumo Responde, así como el estado de las sucesivas campañas que se desarrollan a lo largo del ejercicio. En dichas campañas, se proporciona el número de controles, ámbito de actuación en la comunidad autónoma, el periodo en el que se desarrollarán las actuaciones, así como la normativa que se aplica en cada campaña y los protocolos de inspección.
En el caso de que, con motivo de esta vigilancia del mercado, se detecten incumplimientos de la normativa o irregularidades que afecten a los derechos de las personas consumidoras y usuarias, se iniciarán procedimientos sancionadores y se impondrán las sanciones de multa correspondientes.
La actuación inspectora no se limita a un enfoque sancionador, sino que incorpora una clara dimensión preventiva y pedagógica. La inspección de consumo desempeña una función clave de información y asesoramiento a las empresas y profesionales, advirtiendo de posibles irregularidades y ofreciendo plazos para su corrección, lo que contribuye a mejorar el cumplimiento voluntario de la normativa y a fomentar una cultura de consumo responsable y respetuosa con los derechos de las personas consumidoras y usuarias.
El Plan de Inspección de Consumo se adapta a un contexto de mercado en constante transformación, marcado por el crecimiento constante del comercio electrónico, la digitalización de los servicios y la aparición de nuevas formas de contratación y publicidad. En este sentido, la inspección actúa tanto en establecimientos físicos como en el entorno digital, analizando ofertas y publicidad, realizando compras de prueba y comprobando la información facilitada antes y durante la contratación, con el objetivo de prevenir prácticas desleales y garantizar que las personas consumidoras dispongan de información clara, veraz y accesible.





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