Las tortas de almendra de las monjas Agustinas Recoletas de Chiclana portarán durante todo el año el distintivo del 150 aniversario de la ciudad en sus cajas. Es la manera de unirse a esta conmemoración en la que se celebra que Chiclana adquirió la categoría de ciudad y dejó de ser una villa en 1876.
Las monjas confían en repartir más de 3.000 tortas con el sello de la efeméride y así colaborar en la difusión de este hito de la historia de Chiclana, una ciudad que las acogió en el siglo XVII.
Las tortas del convento anexo a la iglesia de Jesús Nazareno son una de las señas de identidad de Chiclana. Para el alcalde "la torta de las monjas está tan unida a Chiclana, que es uno de nuestros emblemas más queridos, todos nos sentimos muy orgullosos".
La torta puede adquirirse en distintos puntos de Chiclana, pero la tradición pasa por adquirirlo en el torno de madera del convento de la calla Larga, en el centro de la ciudad.
El torno está abierto de lunes a sábado de 09:30 a 13:00 horas y se puede adquirir la torta en seis formatos diferentes, desde la más pequeña de 500 gramos a la más grande de dos kilos. En Cuaresma hacen además roscos de vino, de miel y de huevo.
La historia de la torta
Por tradición oral se sabe que la torta se elabora en Chiclana desde que las monjas llegaron en 1666, al principio de una forma muy rudimentaria porque cocían la almendras, las ponían al sol y cuando la masa estaba lista, las llevaban a cocer a un horno público.

En 1973, el apoyo del fraile agustino el Padre Antonio Cruz fue decisivo en las ventas porque pudieron comprar un horno y también cajas en las iba impresa la imagen del convento y en su interior un papelito con el teléfono para encargarlas.
Al principio llevaban fruta escarchada: melón, naranja, melocotón…pero la petición popular fue llevando a la que se ha convertido en tradición, que lleva huevo, azúcar, canela, harina, ralladura de limón y almendra.
El convento de clausura de las Madres Agustinas Recoletas, llamado también convento de Jesús Nazareno fue fundado por la Madre Antonia de Jesús, que llegó a Chiclana el día de Navidad de 1666, trayendo consigo la receta de la torta de Granada.
La construcción del convento empezó un año después y en 1674 acabaron las obras que convirtieron a esta iglesia en la muestra de la época barroca más importante de la ciudad.
La colaboración entre el Ayuntamiento de Chiclana y las Agustinas Recoletas siempre ha sido muy estrecha. En marzo de 2022, el Ayuntamiento editó Sor Chiclana, Recetas con tortas de almendra de las Monjas Agustinas Recoletas como homenaje a la trayectoria repostera del convento. El objetivo también era impulsar las ventas de sus dulces y colaborar en el siempre difícil mantenimiento de la congregación.
Más de veinte establecimientos se sumaron a la iniciativa creando cada uno su postre Sor Chiclana partiendo de la famosa torta como base.
El Ayuntamiento también mantiene un convenio de colaboración con la congregación para proteger la torta como patrimonio local, mantener viva una tradición reposera que tanto identifica a Chiclana y ayudar a mantener la actividad productiva de convento.
De 9.000 a 93.000
Desde su fundación, el convento ha estado muy ligado al devenir de Chiclana, que cuando la congregación se instaló era una villa.
El 8 de agosto de 1876, en el palacio del Real Sitio de la Granja de San Ildefonso, el rey Alfonso XII firmaba el Real Decreto por el que le concedía el título honorífico de ciudad a la villa de Chiclana de la Frontera. El texto era escueto, pero significativo. Reflejaba que habían tomado en consideración la importancia que había adquirido la villa por el aumento de población y el desarrollo de su industria y el comercio.
Chiclana rondaba entonces los 9.000 habitantes. Hoy tiene más de 93.000 empadronados.





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