Ceuta volvió este sábado a situar la frontera en el centro de sus preocupaciones. El presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas, reclamó al Gobierno de la Nación un refuerzo inmediato y visible de la seguridad, con el despliegue de al menos un millar de agentes más de la Policía Nacional y la Guardia Civil. La petición llega en un momento en el que la ciudad sigue intentando recuperar la normalidad tras la entrada masiva de personas desde Marruecos y con muchos vecinos pendientes de una situación que, según el Ejecutivo local, continúa siendo muy delicada.
Vivas trasladó este mensaje después de una reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno, convocada para analizar la evolución de la crisis abierta desde la avalancha del pasado 30 de julio. El Gobierno de la Ciudad mantiene que todavía podrían permanecer en Ceuta entre 8.000 y 11.000 personas, una cifra muy superior a la que maneja el Ejecutivo central, que rebaja el número a unas 2.500. Esa diferencia, según el presidente ceutí, obliga a hablar con claridad y a medir bien el alcance real del problema antes de decidir qué medios son necesarios.
El presidente describió una ciudad sometida a una presión poco habitual, con servicios públicos tensionados y con presencia de personas sin recursos en distintas zonas urbanas, en barriadas, montes y playas. No se trata, insistió, de una situación menor ni de un episodio ya superado. Para Vivas, Ceuta vive una emergencia que afecta a la seguridad, a la convivencia y al día a día de los ceutíes, por lo que pidió al Estado una respuesta "inmediata" y proporcionada.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas
La medida principal que reclama la Ciudad es clara: más agentes y más presencia en la calle. Vivas considera imprescindible que el refuerzo alcance, como mínimo, los 1.000 efectivos entre Policía Nacional y Guardia Civil. Ese despliegue debería servir, según explicó, para vigilar mejor el perímetro fronterizo, reforzar los controles, ordenar la situación en los distintos puntos de la ciudad y dar tranquilidad a unos vecinos que llevan días siguiendo con inquietud cada novedad relacionada con la frontera.
El presidente también defendió que se mantenga la presencia del Ejército mientras dure la situación excepcional. A su entender, los militares han contribuido a reforzar la sensación de control y a apoyar el trabajo de las fuerzas de seguridad en los momentos más complicados. Vivas agradeció la actuación de policías, guardias civiles y militares, pero advirtió de que el esfuerzo realizado hasta ahora necesita continuidad y más medios si se quiere evitar que Ceuta vuelva a verse desbordada.
Otro de los mensajes más firmes fue el relativo al retorno de las personas que entraron de forma irregular durante la avalancha. Vivas sostuvo que la salida debe producirse por el Tarajal y rechazó que haya traslados a la península o regularizaciones derivadas de lo ocurrido. Con esa posición, el Gobierno local quiere enviar un mensaje nítido: Ceuta no puede convertirse en un lugar de espera indefinida ni en una vía para nuevas entradas masivas.
En su comparecencia, el jefe del Ejecutivo local volvió a mirar hacia Marruecos. Sin entrar en acusaciones cerradas, Vivas se preguntó cómo pudo producirse una movilización tan numerosa sin que las autoridades del país vecino tuvieran conocimiento previo. Para el presidente, lo ocurrido deja una lección evidente: Ceuta necesita contar con capacidad propia suficiente para proteger su frontera, sin depender únicamente de la colaboración exterior.
La reivindicación no se limita al ámbito nacional. El Gobierno de la Ciudad viene insistiendo en que la frontera de Ceuta es también frontera de Europa y que, por tanto, la respuesta debe implicar más medios del Estado y una mayor atención de las instituciones europeas. En ese sentido, Vivas ha reclamado recursos humanos, materiales e infraestructuras, además del apoyo de organismos como Frontex, Europol o la Agencia Europea de Asilo.
Mientras llega esa respuesta, Ceuta permanece pendiente de las cifras, de la evolución en la frontera y de las decisiones que adopte Madrid. Vivas aseguró que la ciudad resistirá, pero dejó claro que no puede hacerlo sola ni durante un tiempo indefinido. Su petición de blindar el perímetro y desplegar al menos un millar de agentes resume el sentir de un Ejecutivo local que reclama seguridad, control y tranquilidad para una población que quiere volver cuanto antes a la normalidad.





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