La Policía Nacional ha liberado a ocho mujeres víctimas de una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos y tráfico de drogas. Entre los detenidos se encontraba la principal cabecilla del entramado criminal, quien repartía las sustancias estupefacientes entre su propio domicilio y el lugar en el que se ejercía la prostitución. Además, ofrecían droga a los clientes y llegaron a sustraer más de 4.200 euros a un varón a quien previamente habían dejado inconsciente anulando su voluntad. Finalmente, se han detenido a ocho personas – siete mujeres y un hombre - como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a organización criminal, prostitución, contra la salud pública y blanqueo de capitales.
Primera norma: Fotos y ubicaciones para controlar a las mujeres
La investigación se inició en el mes de abril de 2025 al tener conocimiento de una organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres en situación de vulnerabilidad y a la venta de sustancias estupefacientes.
Las pesquisas policiales permitieron averiguar que el entramado criminal contaba con un domicilio situado en el distrito madrileño de Tetuán en el que se llevaba a cabo la prostitución. Además, las mujeres que habitaban en esta vivienda, también realizaban servicios sexuales fuera de la misma, desplazándose siempre en vehículos de transporte con conductor y viéndose obligadas a enviar continuamente tanto fotos de los lugares en los que estaban como su ubicación, de forma que se encontraban siempre controladas por la organización criminal.
Segunda y tercera norma: dormir donde se pueda y no tocar la nevera
La investigación policial permitió conocer que dentro del entramado criminal, había seis mujeres que trabajaban como encargadas que establecían turnos entre ellas, lo que permitía que durante las 24 horas del día las víctimas estuvieran obligadas a ofrecer servicios sexuales a los clientes.
El domicilio destinado al ejercicio de la prostitución contaba con varias habitaciones, estando su uso destinado exclusivamente a prestar servicios sexuales a los clientes. Por todo ello, las mujeres tenían que hacinarse en un pequeño salón, sin que tuvieran ningún sitio asignado para dormir, viéndose obligadas a hacerlo en el suelo. Además, este espacio tenía una pequeña nevera en la que solo se podía guardar las bebidas para los clientes, sin que en ningún caso pudieran hacer uso de la misma.
Cuarta y quinta norma: Nunca salir a la calle si hay un cliente y hacer siempre el servicio si eres elegida
La organización criminal ejercía un férreo control de las mujeres, quienes debían comer en el interior de la vivienda a través de empresas con servicio a domicilio, siendo controladas constantemente con cámaras de video-vigilancia y, si había un cliente en el interior del domicilio, tenían prohibido abandonarlo aunque tuvieran programada una cita médica o estuvieran enfermas.
En el marco de la investigación, los agentes pudieron comprobar que los servicios sexuales eran ofertados a través de diferentes páginas web, así como por aplicaciones de mensajería instantánea, de esta manera, conseguían publicitarse y llegar a un mayor número de clientes.
Los hombres concertaban las citas eligiendo a las mujeres directamente en esas páginas o mediante presentaciones en el domicilio, sin que ninguna de ellas pudiera negarse a realizar ningún servicio en el caso de que fueran elegidas. Además, la organización criminal, facilitaba el pago de los servicios, pudiendo llevarse a cabo tanto en efectivo como a través de aplicaciones de pago digitales.
La cabecilla: Reparto de droga y trato degradante a las víctimas
Entre los detenidos se encuentra la cabecilla de la organización criminal, que además de encargarse de cobrar a los clientes, repartía la droga entre su propio domicilio y la vivienda en la que se ejercía la prostitución. El motivo por el que hacía este reparto, era para evitar que en la vivienda en la que estaban las mujeres hubiera una gran cantidad de droga y para poder dársela cuando tenían que llevar a cabo un servicio en una ubicación diferente.
Además, los investigadores pudieron constatar que las mujeres recibían por parte de la líder del entramado criminal, un trato vejatorio y degradante, lleno de insultos y amenazas.
Anulada la voluntad durante diez horas para poder sustraer dinero
Avanzadas las pesquisas, los agentes tuvieron conocimiento de que además de vender droga, también llegaron a anular la voluntad de un hombre durante más de diez horas. El momento en el que el varón perdió la consciencia, fue aprovechado para llevar a cabo numerosos movimientos bancarios por importes elevados, llegando sustraer más de 4.200 euros.
Por todos estos hechos, el pasado mes de enero se realizaron tres entradas y registros en domicilios, donde fueron intervenidas diversas sustancias estupefacientes, básculas de precisión, teléfonos móviles, un portátil, datáfonos y 20.000 euros en efectivo.
La operación ha culminado con la detención de ocho personas – siete mujeres y un hombre - como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a organización criminal, prostitución, contra la salud pública y blanqueo de capitales.
Con la trata no hay trato
La Policía Nacional incide en que la vía más importante para poder ayudar a las víctimas de este delito es poner el hecho en conocimiento de las autoridades, subrayando que cualquier persona que conozca o sufra una situación de estas características la denuncie a través del teléfono 900 10 50 90, del correo electrónico trata@policia.es así como de las formas habituales de contacto con la Policía Nacional a través del teléfono de emergencias 091 o en cualquier dependencia policial.





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