Navarra tiene un pasado muy rico que ha quedado inmortalizado en una serie de construcciones donde se libraron salvajes batallas que marcaron la historia más profunda de España. Afortunadamente, muchos de esos castillos todavía siguen en pie y pueden visitarse hoy.
Palacio Real de Olite
Levantado sobre una fortaleza del siglo XIII por orden de Carlos III, el Noble, su arquitectura muestra influencias francesas y llegó a tener su propio zoológico. En 1813, el comandante Espoz y Mina ordenó prenderlo fuego para que no cayera en poder del ejército francés durante la Guerra de la Independencia. Fue declarado Monumento Nacional en 1925 y una restauración que comenzó en 1937 permitió devolverle al edificio su belleza original. El complejo se encuentra dividido en el Palacio Viejo y el Palacio Nuevo, que está abierto al público. La visita permite conocer las cámaras reales, el patio del naranjo y la torre de los Cuatro vientos. "Lo cierto es que su arquitectura es deslumbrante. Solo con ver la silueta de la fortaleza, que se conserva prácticamente igual que en su origen, es impresionante. Es totalmente irregular, como si se hubiera construido de manera caprichosa, anárquica, sin buscar la simetría. Es una explosión de formas, como un juego que llama la atención de todo el mundo", explicó Miguel Sobrino, autor del libro "Castillos y murallas".

Palacio de Olite. Residencia de los Reyes de Navarra
Castillo de Marcilla
Fue levantado en el siglo XV por orden de Mosén Pierres de Peralta y defendido, en 1516, por doña Ana de Velasco, esposa del señor marqués, Alonso Carrillo, contra el ataque del capitán Villalva, que intentó tirar abajo la fortaleza por orden del Cardenal Cisneros. El castillo se construyó en ladrillo sobre taludes de piedra y cuenta con torreones prismáticos. En la década del 80 del siglo XX, el castillo fue comprado por la Diputación, quien se encargó de restaurarlo. En el interior de la fortaleza se encuentra la casa Consistorial, una biblioteca, una escuela de música, un salón de actos.
Castillo de Cortes
Las primeras referencias a esta imponente construcción aparecen en 1128. Al estar posicionado junto a la frontera con Aragón se convirtió en una de las fortalezas más importantes del Reino de Navarra. Cuenta con una superficie construida de más de 4.500 metros cuadrados, integrada por un patio de armas, una vivienda señorial, una torre y la antigua huerta, que convertida en parque municipal ocupa 25.000 metros cuadrados. Dentro del castillo, además del mobiliario original, se guarda una importante colección de pinturas que va desde el siglo XVI hasta el XIX. Aquí ocurrieron dos destacados hechos históricos: la entrevista entre Carlos III y Martín, el Humano, rey de Aragón, cuando el monarca eligió a Blanca para esposa de su hijo; y el nombramiento de Fernando el Católico como lugarteniente General del Reino para Cortes de Zaragoza.
Fortaleza de Santa María en Ujué
Esta construcción se levantó sobre una iglesia románica del siglo XI. Posteriormente, Carlos II, el Malo, ordenó tirar una parte de las naves para construir una nave central gótica. En su ábside central se encuentra la imagen de Santa María de Ujué (1190), forrada de plata. A su lado, está el corazón de Carlos II. El templo cuenta relieves que hacen referencia a la vendimia, escenas de la vida de Jesús y una estrella con los tres magos sonrientes y un cuarto personaje vestido de clérigo que representa al rey Carlos II.





Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





