La campaña de girasol avanza este año en Córdoba con una mejora significativa de la calidad de la semilla, pero con unos rendimientos que no terminan de responder a las expectativas iniciales. Según ASAJA Córdoba, la recolección comenzó con unas dos semanas de retraso por las lluvias y borrascas de primavera y se desarrolla de forma lenta, en un contexto marcado por la elevada variabilidad entre explotaciones.
El presidente de ASAJA Córdoba, Fernando Adell, señala que las siembras más tempranas están ofreciendo mejores resultados que las realizadas con posterioridad. La media provincial se sitúa actualmente en torno a los 1.200 kilos por hectárea, aunque con diferencias notables entre fincas.
La superficie sembrada asciende esta campaña a 33.138 hectáreas, frente a las cerca de 25.000 hectáreas registradas en 2025. El aumento confirma el peso del girasol en la provincia, aunque el sector advierte de que la mejora de la calidad no basta por sí sola para garantizar la rentabilidad del cultivo.
El girasol alto oleico continúa dominando las decisiones de siembra y representa alrededor del 80% de la superficie, frente al 20% del linoleico. Sin embargo, la reducción de la diferencia de precios entre ambas variedades genera incertidumbre entre los agricultores de cara a las próximas campañas.
Más alto oleico y mejor rendimiento graso
Uno de los datos más positivos procede del informe elaborado por el Laboratorio Agroalimentario Aproa, S.L. para ASAJA Córdoba. A partir de 651 muestras analizadas hasta el momento, la semilla recolectada presenta una mejora de 2,42 puntos porcentuales en rendimiento graso respecto a la campaña anterior.

Adell vincula esta mejora a las lluvias registradas durante el invierno y a las características agronómicas del cultivo. El sistema radicular pivotante del girasol, capaz de alcanzar hasta dos metros de profundidad, le permite aprovechar nutrientes como el nitrógeno arrastrado hacia capas profundas del suelo por las precipitaciones.
La organización agraria considera que esta capacidad del girasol para aprovechar el nitrógeno disponible y reducir su pérdida por lavado demuestra "el importante beneficio medioambiental que aporta este cultivo, especialmente en años con abundantes precipitaciones".
Por este motivo, ASAJA Córdoba viene reclamando desde hace tiempo la puesta en marcha de una ayuda agroambiental específica para el girasol, al considerar que debe reconocerse económicamente la función que desempeña este cultivo en la conservación y mejora de los suelos y en el aprovechamiento de nutrientes.
No obstante, el informe de calidad también señala algunos aspectos que deben mejorarse por parte del agricultor, especialmente la reducción de las impurezas durante la recolección y la realización de la cosecha cuando el grano presente el nivel óptimo de humedad permitido.
Precios al alza, costes elevados y margen estrecho
Pese al aumento de la superficie y a la mejora de la calidad, ASAJA Córdoba advierte de que el girasol continúa siendo un cultivo de rentabilidad ajustada. La organización considera que los precios actuales deben analizarse junto a los costes de producción y a la irregularidad de los rendimientos.
La última cotización de la lonja de referencia de Córdoba sitúa el girasol linoleico 9-2-44 en 555 euros por tonelada y el alto oleico en 560 euros por tonelada. El año pasado, el linoleico cotizaba a 480 euros por tonelada y el alto oleico se mantenía en 560 euros.
Sin embargo, estos precios deben ponerse en relación con los costes de producción. Según el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, el coste de producción de referencia de la campaña 2025 se situó en 654 euros por hectárea.
Con el coste de producción de referencia de la campaña 2025 situado en 654 euros por hectárea, según el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, el agricultor necesita aproximadamente 1.178 kilos por hectárea para cubrir gastos. La cifra explica la preocupación del sector ante rendimientos que, en muchas explotaciones, rondan los 1.250 kilos por hectárea.
Adell considera necesario que se tenga en cuenta el doble valor del girasol: por un lado, como cultivo que debe proporcionar una rentabilidad suficiente al agricultor y, por otro, como una herramienta beneficiosa para el medio ambiente y la conservación de los suelos.
ASAJA Córdoba insiste en que el girasol aporta un doble valor: económico, como cultivo que debe generar ingresos suficientes para el agricultor; y ambiental, por su capacidad para aprovechar nutrientes y contribuir a la conservación del suelo. Por ello, la organización reclama una ayuda agroambiental específica que reconozca este servicio y permita mantener el cultivo en las explotaciones cordobesas.





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