La pelota es, a ojos de la juventud, el deporte que mejor representa a Navarra. Es su seña de identidad. No solo un deporte, sino parte de su patrimonio y su cultura. Así al menos es como se describe en un estudio realizado en colaboración entre el Ayuntamiento de Pamplona y la Cátedra de Patrimonio Inmaterial de la Universidad Pública de Navarra. El estudio, que analiza la percepción de la juventud en torno a este deporte, forma parte de una investigación más amplia, que pretende hacer una radiografía de la evolución de la pelota vasca a lo largo de los siglos hasta su situación actual.
La concejala del área de Cultura, Fiestas y Deporte, Maider Beloki Unzu, ha sido la encargada de presentar los resultados de esta colaboración, junto con el director de la Cátedra de Patrimonio Inmaterial de Navarra de la UPNA, Alfredo Asiáin Ansorena, y el autor del estudio sobre la situación de la pelota vasca en Navarra y en Pamplona, Iker Balda Vidaurre, graduado en Historia y Patrimonio y actual alumno del Doble Máster Universitario en Historia y Memoria.
El estudio refleja que el 64,4% de la juventud está de acuerdo o muy de acuerdo en que la pelota vasca es el deporte que mejor representa a Navarra. La inmensa mayoría, un 57,9%, reconoce ser espectadora, si bien un 44,6% afirma jugar con amigos y familiares a este deporte. Por su parte, un 22,3% ha jugado en algún momento como federado y un 24,8% acude a los frontones a ver algunos partidos. Por el contrario, un 13,2% reconoce no tener ningún contacto con este deporte.
Entre los aspectos negativos que rodean a este deporte está el alto precio de las entradas a los partidos y la falta de apoyo a la pelota femenina, entre otros. En concreto, preguntados sobre la pelota vasca femenina, la inmensa mayoría, un 66,9%, considera que carece de los suficientes apoyos para poder lograr la misma visibilidad que la modalidad masculina. También alzan la voz de alarma ante otras realidades como la mercantilización de este deporte y la pérdida de la transmisión generacional.
Para llegar a estas conclusiones, se ha entrevistado a 121 jóvenes, de entre 20 y 30 años, a quienes se les ha preguntado no solo por la percepción que tienen sobre este deporte, sino también sobre el futuro que creen que le deparará. En líneas generales, creen que en dos décadas la pelota vasca será un deporte tradicional, algo minoritario y con poca presencia de la juventud.

Un atlas de la pelota vasca en Navarra
La colaboración del Ayuntamiento y la Cátedra de Patrimonio Inmaterial de la Universidad Pública de Navarra se enmarca dentro del trabajo municipal en torno a la Capitalidad Mundial de la Pelota. En este contexto, el Consistorio quiere abordar la situación de la pelota vasca no solo en la ciudad, sino en toda la Comunidad foral.
El estudio encargado va más de la percepción de la juventud. De hecho, una de las partes principales de trabajo realizado ha sido hacer una radiografía de la situación actual de la pelota vasca y aglutinar toda la documentación existente al respecto en distintos fondos y archivos. Desde las primeras referencias oficiales a la pelota vasca, en el siglo XIV hasta la realidad actual, donde proliferan trabajos intelectuales y testimonios orales que ponen cara a una práctica que va más allá de lo deportivo para convertirse en elemento diferenciador y con gran arraigo en la cultura y la sociedad navarra.
Al margen de esa recapitulación, los autores del estudio también han detallado los 680 frontones que existen en la actualidad en Navarra, geolocalizando cada uno de ellos y describiendo sus características. De todos ellos, 518 cuentan con pared izquierda (el 76%); 150 son plaza libre (el 22%) y seis son canchas largas en plaza libre (1%). A todo ello se suman cinco trinquetes (que representan otro 1%).
El trabajo se ha complementado con cinco entrevistas en profundidad realizadas a personas del mundo pelotazale. Se trata de Andrea Lusarreta Monreal (presidenta de la Federación Navarra de Pelota Vasca); Xabier Martínez de Álava (investigador y presidente de NAPIKE); José María Echeverría Larrea (ex-pelotari e investigador); Iñaki Esáin Urbelz (ex-pelotari y ex-director técnico de la Federación Navarra de Pelota); y Fernando Larumbe Bidegain (ex-pelotari, investigador y vicepresidente de NAPIKE).
Los frontones como espacios de socialización
Junto con datos cuantitativos, el trabajo realizado aborda también otros aspectos, como las connotaciones y sentimientos que evoca la práctica de la pelota vasca y los propios frontones. En este sentido, las personas encuestadas reconocen las canchas como espacios festivos y de socialización, puntos de encuentro para todas las generaciones. Además, describen toda una serie de ritos, imágenes y sonidos que identifican claramente la pelota como algo distintivo. Desde el cuero chocando contra el frontis, las suelas de las zapatillas, los gritos, la chapa… hasta la imagen de los pelotaris, marcados por un atuendo blanco salpicado de rojo y azul, cada elemento preserva la identidad propia de la pelota vasca.
Sin embargo, para mantener todo eso y lograr la pervivencia de este deporte en las nuevas generaciones, la juventud aboga por adoptar distintas medidas, que van desde el fomento de la formación y la educación a edades tempranas hasta la recuperación de la práctica social a través de torneos informales. Facilitar el acceso a infraestructuras deportivas, promover bonos específicos para la juventud para acudir a partidos, hacer uso de las redes sociales y demás medios de comunicación para visibilizar y atraer a nuevo público son algunas de las sugerencias que plantean. Todo ello sin dejar de lado un trabajo continuo hacia la igualdad de género en un deporte donde la figura masculina ha sido prioritaria. No en vano, en la actualidad, solo el 13% de las licencias son femeninas. Consolidar a la mujer como un motor de cambio es clave para lograr que la pelota vasca cobre fuerza en el futuro, apuntan los responsables del estudio.
La pervivencia de este deporte, no obstante, no se limitará solo al papel de la mujer en él. El trabajo realizado desde la Cátedra de Patrimonio Inmaterial refleja, de hecho, una pérdida de esa transmisión cultura y de la práctica deportiva como el principal riesgo para su continuidad. La transmisión histórica de este deporte dentro de la familia, en la calle y en los pueblos se está perdiendo debido a un cambio en el estilo de vida y la aparición de nuevas formas de ocio. Todo ello va aparejado de una pérdida de oficios artesanos y la extinción de algunas modalidades tradicionales de pelota y, poco a poco, puede desencadenar en un abandono del patrimonio inmaterial. Ese es, sin duda, el mayor riesgo, que iría de la mano de una pérdida de su significado como algo cultural en favor únicamente de un espectáculo profesional, olvidando su función social.
En el mantenimiento de la pelota vasca como patrimonio cultural y social jugarán un papel fundamental la educación y la tradición familiar. Pero ello deberá ir acompañado, tal y como recoge el estudio, por una revitalización de los frontones y la protección por parte de las instituciones de modalidades tradicionales. Es por ello que los autores del estudio plantean la creación de un Plan Integral de Salvaguardia de la Pelota Vasca, que articule todas las medidas que las distintas administraciones, entidades, asociaciones y colectivos realicen para preservar este deporte.





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