La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha reconocido con el Premio a la Mejor Comunicación Internacional un estudio mexicano que pone el foco en la necesidad de mejorar la detección precoz de la depresión posparto desde la Atención Primaria. El galardón fue entregado durante el 32º Congreso Nacional de la SEMG a la comunicación "Factores de riesgo asociados a la sospecha de depresión posparto en la UMF No. 32", presentada por la médica Miriam Griselda Acosta Vite y asesorada por las doctoras Nubia Helena Mota Martínez y María Aída Tovar Pérez.
La investigación analiza los factores de riesgo asociados a la sospecha de depresión posparto en mujeres atendidas en una Unidad de Medicina Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con el objetivo de facilitar su identificación temprana y mejorar el abordaje desde las consultas de Medicina Familiar.
Según explica Acosta Vite, el estudio nació tras detectar que numerosas mujeres acudían a las consultas de puerperio o de seguimiento del recién nacido con síntomas emocionales que pasaban inadvertidos. "La atención suele centrarse en la recuperación física de la madre y en la salud del recién nacido, dejando en segundo plano la salud mental materna", señala.
Ante la falta de datos específicos sobre esta problemática en su unidad, el equipo investigador decidió identificar los principales factores de riesgo relacionados con la depresión posparto para facilitar la detección de las pacientes que requieren una evaluación más exhaustiva y, en su caso, una derivación precoz a los servicios especializados.
Factores emocionales y sociales, los principales indicadores
Los resultados del estudio revelan que casi tres de cada diez mujeres evaluadas presentaban sospecha de depresión posparto, una prevalencia superior a la descrita en otros estudios nacionales realizados en México.

Además, la investigación concluye que los factores con mayor impacto fueron los vinculados al contexto emocional y psicosocial de las pacientes. En concreto, el nerviosismo y la presencia de acontecimientos estresantes se mantuvieron como factores asociados de forma independiente al riesgo de desarrollar depresión posparto.
"Como médicos familiares debemos mirar más allá del embarazo y del parto, explorando también el estado emocional, el entorno familiar y el apoyo social de nuestras pacientes", destaca la autora.
Aunque el trabajo se desarrolló en una única Unidad de Medicina Familiar, los investigadores consideran que sus resultados pueden servir de referencia para otros centros de Atención Primaria con características similares, si bien subrayan la conveniencia de impulsar estudios multicéntricos que amplíen la evidencia científica disponible.
La importancia de una búsqueda activa
La autora insiste en que la depresión posparto puede detectarse de forma precoz cuando los profesionales realizan una búsqueda activa durante las consultas habituales.
"En ocasiones basta con dedicar unos minutos para preguntar cómo se siente la paciente, cómo ha vivido su maternidad o si ha pasado por situaciones difíciles recientemente", explica Acosta Vite.
Asimismo, propone incorporar de manera sistemática la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo tanto en el seguimiento prenatal como en el posparto, al tratarse de una herramienta sencilla, rápida y eficaz para identificar posibles casos.
Para la investigadora, los resultados del estudio refuerzan el papel de la Medicina Familiar en el cuidado integral de la mujer. "Este trabajo reafirma el papel del médico de familia como el profesional que acompaña a la mujer antes, durante y después del embarazo. Detectar oportunamente un problema de salud mental no solo mejora la calidad de vida de la madre, sino que también fortalece el vínculo con su hijo y favorece el bienestar de toda la familia", concluye.





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