La presidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Dra. Pilar Rodríguez Ledo, participó el pasado día 9 de abril en la jornada virtual "Management Sanitario: Informe Abril 1991", organizada por el Instituto de Ciencias de la Salud de Castilla y León (ICSCyL), donde intervino con la ponencia "Transformación práctica de la Atención Primaria: ¿Oportunidad o desafío?". Durante su intervención, defendió una reforma estructural del sistema sanitario centrada en la prevención, la coordinación sociosanitaria y una mayor autonomía de gestión.
Rodríguez Ledo subrayó que el modelo actual sigue sin adaptarse a los cambios demográficos y epidemiológicos: "No solamente debemos atender a los pacientes y a la ciudadanía/comunidad, sino prevenir, coordinar, formar, investigar, gestionar de una forma coordinada y sostenible", recordó, insistiendo en el impacto del envejecimiento y la cronicidad. En este sentido, señaló que "seguimos con hospitales de agudos para atender a crónicos", lo que genera "un elevado coste sin resolver realmente el problema".
La presidenta de SEMG identificó tres pilares "innegociables" para garantizar la sostenibilidad del sistema: una Atención Primaria resolutiva no solamente como puerta de entrada sino como primer contacto con el sistema sanitario que garantiza la atención integral y continuada, un verdadero puente sociosanitario para gestionar la cronicidad, y una mayor autonomía de gestión que permita ganar eficiencia. Sobre este último aspecto, fue contundente: "nuestro sistema sanitario es como un gran dinosaurio que se mueve con mucha dificultad y que funciona con una estructura del siglo XX para atender a pacientes y necesidades del siglo XXI", lo que provoca que muchas medidas lleguen tarde.

La presidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Dra. Pilar Rodríguez Ledo
También denunció la excesiva burocratización: "La Atención Primaria no puede ser un filtro pasivo, una barrera para llegar al hospital", y abogó por un modelo más proactivo, centrado en el paciente, en el diagnóstico precoz y en la longitudinalidad de la atención. En esa línea, defendió reforzar la prevención: "No hay mejor manera y más eficiente de curar que evitar que se produzca la enfermedad".
Rodríguez Ledo insistió en la necesidad de reorientar el sistema hacia la salud y no solo hacia la enfermedad: "Nuestros centros de trabajo se llaman centros de salud, no centros de enfermedad", afirmó, reclamando más inversión específica en promoción de la salud y atención comunitaria y tiempo y recursos para desarrollarlo.
En relación con la organización asistencial, alertó del "abismo sociosanitario" existente y de la falta de coordinación real entre niveles: "La integración no puede ser de palabra", reclamando objetivos comunes, datos compartidos y financiación diferenciada para cada tipo de atención.
Asimismo, puso el foco en la importancia de contar con profesionales y pacientes en la toma de decisiones: "No se puede planificar sin tener en cuenta profesionales y pacientes", advirtiendo del riesgo de burnout y de la "desafección" creciente en el sector.
Clave para salvar el sistema
Finalmente, lanzó un mensaje de urgencia y responsabilidad: "En 1991 se nos entregó un mapa… es la hora de construir", concluyó, señalando que el principal desafío es tener "valentía política y profesional" para ejecutar las reformas necesarias. A su juicio, "la Atención Primaria es el único motor capaz de salvar el sistema, pero necesita de una apuesta real y firme por la Atención Primaria de los decisores políticos, no se puede seguir quedando todo en las palabras y en los documentos, debe pasarse a la acción, a implementar diversas alternativas, evaluarlas, y seguir reconstruyendo este sistema sanitario que tanto valoramos".





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