Cada año, miles de turistas visitan nuestro país, y muchos de ellos eligen sitios poco tradicionales como parte de lo que se conoce como "rutas malditas", pueblos donde ocurrieron hechos terribles que no tienen una explicación lógica y científica, normalmente relacionados con muertes o desapariciones. Aquí están los tres más elegidos:
Jafra (Barcelona)
Según la leyenda, una familia austriaca se mudó cerca de este pueblo, pero no tenía contacto con nadie porque sus hijos tenían una extraña enfermedad en la piel. De acuerdo al mito, el padre, un exitoso médico, construyó en el jardín de la casa un inmenso laberinto formado por arboles para que los niños jugaran solos; sin embargo, poco después ocurrió la tragedia: su esposa falleció dando a luz a su cuarta hija, a la que llamaron Melinda, y luego murieron los niños. Esto perturbó al médico que, una noche, persiguió a Melinda, y ésta, aterrada, cayó al pozo del jardín. Desde entonces, no se supo nada de ninguno de los dos, pero desde ese momento, comenzaron a ocurrir fenómenos extraños: risas infantiles resonando en las calles del pueblo, luces brillantes sobre el pozo, ruidos saliendo de las casas abandonadas y una misteriosa niña que aparece en los bosques del macizo del Garraf o en el tramo de carretera entre Sitges y Castelldefels, un lugar que muchas personas prefieren evitar, especialmente por las noches.

Jafre
Busot (Alicante)
En esta localidad se levantó un sanatorio infantil para enfermos de tuberculosis donde ocurrieron hechos realmente terribles, incluyendo, según cuenta la leyenda, la muerte de decenas de niños cuyo deceso nunca fue registrado porque sus cuerpos fueron trasladados usando los túneles secretos que había en el edificio; por ese motivo, los especialistas en el mundo paranormal aseguran que sus espíritus han quedado atrapados en el lugar. Cuando el asilo fue cerrado, comenzaron a pasar sucesos extraordinarios El experto Copérnico García habló con COPE, remarcando que, "en todos estos años he vivido experiencias impactantes allí", y explicando que "en ocasiones acudimos a esos lugares en busca de ese miedo. Ese miedo puede ocasionar que esa causa paranormal pueda manifestarse".
La Mussara (Tarragona)
Según el mito popular, este pueblo es una puerta dimensional y la niebla funciona como el disparador que permite pasar a otra realidad. La localidad quedó abandonada en la década del 60 del siglo pasado, cuando los últimos habitantes dejaron el lugar y, desde entonces, comenzó a escucharse la leyenda sobre un aterrador fenómeno paranormal que nadie pudo explicar todavía. El caso más famoso es el de Enrique Martínez, que fue al pueblo a recoger setas con tres amigos, el 16 de octubre de 1991, y desapareció sin dejar rastros. Durante los siguientes meses, se realizaron búsquedas intentando encontrar al joven sin resultado. En La Mussara también se suicidó un monaguillo de una de las últimas familias que vivió en el pueblo; y hay quienes afirman haber visto monjes fantasmales caminando por las calles que desaparecen cuando se los intenta tocar o hablarles.





Guía de San Pedro Alcántara
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