Renfe ha intensificado sus planes de prevención y actuación frente a incendios ante la llegada de los meses de mayor riesgo. Este periodo está marcado por las altas temperaturas, la sequedad del terreno, las olas de calor y el aumento de episodios meteorológicos extremos que pueden afectar a la circulación ferroviaria.
El dispositivo busca reforzar la seguridad de viajeros y trabajadores, anticiparse a posibles situaciones de riesgo en el entorno ferroviario y reducir su impacto sobre la movilidad, así como su propagación a la masa forestal colindante. Para ello, Renfe Viajeros y Renfe Mercancías reactivan sus Planes de Prevención de Incendios en el Margen de la Vía, de vigencia anual y con actuaciones específicas entre el 1 de junio y el 30 de septiembre de 2026. Este periodo puede ampliarse en función de la evolución meteorológica o de las medidas que establezcan las comunidades autónomas.
La interrupción del servicio en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona el pasado 18 de junio refleja este tipo de situaciones. A petición de los bomberos, la circulación quedó suspendida durante tres horas y media entre Lleida-Pirineus y Camp de Tarragona por un incendio ajeno próximo a la infraestructura, entre Les Borges Blanques y L'Espluga de Francolí. La medida afectó a la circulación de trenes de todas las compañías.
Los planes de Renfe se articulan en tres ámbitos principales: la prevención técnica en los trenes y estaciones de Cercanías, la vigilancia de los tramos con mayor exposición al riesgo y la coordinación operativa ante incendios externos próximos a la vía o a la infraestructura ferroviaria.
En el ámbito técnico, los trenes de Renfe están sometidos a programas continuos de mantenimiento, revisión y supervisión. Por ello, resulta altamente improbable que puedan ser origen de un incendio. De hecho, durante el último año ningún incendio fue atribuible al material ferroviario de Renfe Viajeros, un indicador del control técnico y la fiabilidad del servicio.

En cualquier caso, Renfe refuerza la revisión de los elementos del tren más expuestos a las condiciones extremas del verano. Los sistemas de frenado se someten a controles específicos para prevenir sobrecalentamientos o desprendimientos de partículas en zonas con vegetación seca. También se supervisan los sistemas de escape y combustión del material diésel y se inspeccionan equipos eléctricos como pantógrafos y otros componentes, con el objetivo de minimizar cualquier riesgo asociado a chispas, arcos eléctricos o incidencias mecánicas.
La compañía refuerza además la vigilancia de los tramos con mayor exposición, en coordinación con Adif y atendiendo a factores como la temperatura, la intensidad del viento, la sequedad del terreno o la proximidad de la infraestructura a masas forestales. Esta labor permite anticipar escenarios de riesgo y ajustar la operación ferroviaria cuando las condiciones lo aconsejan.
Cuando se produce un incendio externo con posible afección al servicio, Renfe activa sus protocolos de respuesta a través de los centros de gestión, el C24H y el CECON. La prioridad es preservar la seguridad de las personas, mantener informado al viajero y adaptar el servicio con agilidad mediante restricciones preventivas, detenciones temporales o planes alternativos de transporte cuando sea necesario.
Más de 40 incidencias por incendios en 2025
El verano pasado también evidenció el impacto de estos episodios sobre la movilidad. Solo entre julio y agosto se registraron más de 40 incidencias relacionadas con incendios con afectación a servicios ferroviarios de Renfe en distintos puntos del país. Desde julio, la atención a los viajeros supuso 448.146 euros en transporte alternativo, hoteles y restauración.
Por todo ello, Renfe mantiene una estrecha coordinación con Adif, Protección Civil, servicios de emergencia, comunidades autónomas y entidades colaboradoras como Cruz Roja para reducir el impacto de estos episodios sobre la movilidad y reforzar la atención a los viajeros.
Además, Renfe desarrolla también acciones internas de sensibilización para que el personal extreme la vigilancia durante la campaña, identifique con rapidez situaciones de riesgo y active los canales de comunicación establecidos. La prevención se apoya tanto en el mantenimiento del material como en la observación operativa diaria.
Con este dispositivo, la compañía refuerza su compromiso con una movilidad segura, fiable y preparada para responder a un escenario climático cada vez más exigente.





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