Investigadoras de la Universidad de Granada han analizado cómo las embarazadas buscan y utilizan información sobre salud durante la gestación. El estudio, realizado mediante entrevistas a gestantes, revela que, aunque confían plenamente en el personal sanitario, recurren constantemente a internet y a las redes sociales para resolver dudas inmediatas, lo que a menudo genera confusión y saturación. La edad, el nivel educativo y el acceso a recursos también determinan la forma en que las mujeres navegan por este ecosistema informativo complejo y, a veces, contradictorio.
La investigación, desarrollada por el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Granada y recientemente publicada en la revista Public Health, ha contado, además, con la particularidad de la participación de una integrante ajena al ámbito sanitario y científico, que vivía su primer embarazo durante la realización del estudio y ha colaborado en el desarrollo del mismo. El trabajo se alinea así con los principios de 'Patient and Public Involvement', un enfoque de la investigación sanitaria en el que pacientes, cuidadores y público en general colaboran de forma activa en la evaluación de la investigación médica para mejorar los servicios y la atención sanitaria.
El estudio se ha basado en entrevistas semiestructuradas a mujeres embarazadas de entre 18 y 45 años, con perfiles diversos y en diferentes etapas de la gestación. El objetivo era comprender el nuevo panorama en el que las futuras madres toman decisiones sobre su salud y bienestar durante el embarazo.
La consulta es clave, pero el móvil está siempre a mano
La principal conclusión del trabajo es que la consulta con matronas, médicos de atención primaria y ginecólogos sigue siendo la fuente de información en la que más confían las embarazadas, valorando la atención personalizada y la seguridad que proporciona. Sin embargo, entre visita y visita, las dudas se resuelven de forma inmediata a través del teléfono móvil. Las búsquedas en internet, los vídeos en redes sociales y las aplicaciones especializadas actúan como un complemento rápido, aunque las propias mujeres reconocen que esta información online es frecuentemente confusa, contradictoria e incluso potencialmente peligrosa.

Junto a las fuentes digitales y sanitarias, el entorno cercano (madres, hermanas y amigas) mantiene un papel indispensable al ofrecer consuelo y normalizar experiencias, aunque las entrevistadas saben que cada embarazo es único. La pareja aparece también como un apoyo fundamental en la toma de decisiones. La investigación destaca que no todas las gestantes acceden a la información en igualdad de condiciones. Factores como la edad, la formación académica y el nivel económico influyen directamente: las más jóvenes usan de manera más frecuente e intensa las redes sociales, mientras que las mujeres con estudios superiores tienden a contrastar más las fuentes, y aquellas con mayor poder adquisitivo acceden a más servicios sanitarios privados.
Un escenario confuso que exige respuestas claras y accesibles
El estudio se enmarca en un contexto de creciente desinformación en el ámbito de la salud, donde el embarazo resulta especialmente vulnerable. Las participantes coincidieron en señalar la necesidad de disponer de plataformas digitales oficiales, actualizadas y validadas por profesionales, así como aplicaciones móviles fiables y materiales divulgativos claros que complementen la labor del personal sanitario.
Los hallazgos del estudio ofrecen una radiografía del escenario informativo actual durante el embarazo, subrayando la convivencia de voces expertas, contenidos digitales y recomendaciones del entorno personal. Este panorama complejo plantea la necesidad de reforzar la alfabetización digital y adaptar los recursos de educación en salud a los hábitos actuales de las gestantes.





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