La escena volvió a repetirse en una de las zonas más inflamables de Cisjordania: colonos israelíes, una mezquita palestina, soldados desplegados y una comunidad local que denuncia haber quedado atrapada entre la agresión civil y la respuesta militar. Esta vez ocurrió en Idna, al oeste de Hebrón, donde un grupo de colonos irrumpió el sábado en las inmediaciones de la mezquita del profeta Sáleh y agredió a congregantes antes de que el Ejército israelí arrestara a siete fieles, según informó la agencia oficial palestina WAFA.
El relato palestino describe una irrupción marcada por la intimidación y el caos. Los colonos llegaron al área escoltados por soldados israelíes, atacaron a residentes próximos al templo y efectuaron disparos al aire. Casi al mismo tiempo, las tropas obligaron a varias personas a abandonar la mezquita y emplearon munición real, granadas aturdidoras y gases lacrimógenos antes de practicar las detenciones. Entre los arrestados figuran el imán del recinto, Mutaz Saadi Tmeizi, y Hussein Adli Soura, descrito por fuentes locales como un hombre de edad avanzada.
La agencia WAFA identificó también a Jamal Saqr Tmeizi, Musab Adli Soura, Mahmoud Malek Abu Juhaisha, Adel Hussein Soura y Salam Mohammad Tmeizi como parte del grupo de fieles detenidos. La secuencia, según esa versión, dejó una imagen que se ha vuelto familiar para muchas comunidades palestinas de la zona: un ataque de colonos seguido no por el arresto de los agresores, sino por la detención de residentes palestinos que se encontraban en el lugar.
El episodio no terminó dentro del perímetro religioso. Los colonos instalaron una tienda de campaña en terrenos de propiedad palestina en el barrio de Al Jalatiya, introdujeron un rebaño de ovejas en la zona y destrozaron el vehículo de un vecino, de acuerdo con la misma información. Hasta el momento, las autoridades israelíes no habían ofrecido una explicación detallada sobre lo ocurrido ni sobre los cargos o motivos de las detenciones.

Vecinos observan la presencia militar en las inmediaciones de una mezquita en Cisjordania
Idna se suma así a una lista creciente de localidades cisjordanas que denuncian ataques de colonos contra viviendas, tierras agrícolas, vehículos y lugares de culto. En las últimas semanas, comunidades palestinas han informado de incursiones nocturnas, incendios provocados, pintadas intimidatorias y agresiones directas en áreas rurales sometidas a una presión constante por la expansión de asentamientos y puestos avanzados. La mezquita, como espacio religioso y comunitario, añade a la agresión una dimensión simbólica especialmente sensible.
Hebrón, en el sur de Cisjordania, es uno de los escenarios más complejos del conflicto israelí-palestino. En su casco urbano y en sus alrededores conviven una población palestina mayoritaria, restricciones militares, enclaves de colonos protegidos por el Ejército y una geografía fragmentada por carreteras, controles y zonas de acceso limitado. Para los palestinos de la zona, cada nuevo puesto de colonos o cada incursión en terrenos privados se interpreta como una pieza más de una presión territorial acumulada durante años.
Desde el inicio de la guerra en Gaza, organizaciones de derechos humanos han alertado de un incremento de la violencia de colonos en Cisjordania y de una respuesta militar que, según denuncian, raramente protege de forma efectiva a las comunidades palestinas afectadas. Israel sostiene habitualmente que sus fuerzas actúan para preservar la seguridad y prevenir ataques, pero sobre el terreno la percepción palestina es muy distinta: la presencia de soldados suele coincidir con evacuaciones, registros, restricciones de movimiento y arrestos de residentes.
En Idna, la detención del imán y de otros fieles ha reforzado esa sensación de vulnerabilidad. La mezquita del profeta Sáleh funciona no solo como lugar de oración, sino también como punto de reunión de una comunidad que vive bajo la tensión de la ocupación, la expansión colonial y los operativos militares. Por eso, la irrupción en su entorno adquiere un peso que va más allá del daño inmediato: toca la vida religiosa, la seguridad cotidiana y la identidad colectiva de los residentes.
La crónica de este sábado deja, en definitiva, una postal condensada de la Cisjordania actual: colonos que avanzan sobre espacios palestinos, comunidades que denuncian agresiones y fuerzas israelíes que intervienen con detenciones de los propios residentes. Mientras no haya una investigación clara y rendición de cuentas por este tipo de episodios, incidentes como el de la mezquita del profeta Sáleh seguirán alimentando una tensión que ya desborda lo local y se inscribe en el centro de la crisis regional.





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