Una persona murió y otras cuatro resultaron heridas después de que un ataque con drones rusos destruyera la sucursal número 3 de Nova Poshta, el principal operador postal privado de Ucrania, en la ciudad de Kramatorsk, situada en la región oriental de Donetsk. La empresa confirmó que el impacto alcanzó directamente sus instalaciones y causó la muerte de uno de sus empleados, mientras los heridos fueron trasladados para recibir atención médica por lesiones de distinta gravedad.
Según la información difundida por Nova Poshta y recogida por medios ucranianos, el ataque dejó completamente destruida la oficina postal, que prestaba servicios de recepción, clasificación y entrega de paquetes a residentes de Kramatorsk y de localidades cercanas. La compañía calificó el bombardeo como un ataque contra infraestructura civil y anunció que ya se encuentran en marcha las tareas para retirar escombros, evaluar los daños materiales y determinar el alcance de la pérdida de envíos almacenados en la sucursal.
La empresa aseguró que compensará a los clientes afectados por el valor declarado de los paquetes destruidos y que ha activado rutas logísticas alternativas con el objetivo de reducir posibles retrasos en las entregas. En un país atravesado por más de cuatro años de guerra a gran escala, los servicios postales y de mensajería se han convertido en una infraestructura esencial para el abastecimiento cotidiano, el envío de medicamentos, documentos, piezas de repuesto y ayuda humanitaria, especialmente en regiones próximas al frente.

Una oficina postal destruida tras un ataque con drones en Kramatorsk, en la región oriental de Donetsk, donde una persona murió y cuatro resultaron heridas
Kramatorsk, uno de los principales centros urbanos que permanecen bajo control ucraniano en Donetsk, ha sido objetivo reiterado de ataques rusos durante las últimas semanas. La ciudad mantiene un papel estratégico por su ubicación en el este del país y por su función como punto de apoyo administrativo, logístico y humanitario para la zona del Donbás. Pese a los constantes llamamientos de las autoridades regionales a evacuar hacia áreas más seguras, miles de civiles continúan viviendo en la ciudad o en sus alrededores, donde los bombardeos han dañado viviendas, comercios, edificios públicos e infraestructuras básicas.
El ataque contra la oficina de Nova Poshta se produce en un contexto de intensificación de los bombardeos rusos contra objetivos urbanos y logísticos en distintas regiones ucranianas. Kiev acusa a Moscú de dirigir de forma sistemática sus ataques contra instalaciones civiles, mientras Rusia suele sostener que sus operaciones tienen como finalidad golpear objetivos militares o vinculados al esfuerzo bélico ucraniano. En la práctica, las consecuencias de estos golpes se dejan sentir de manera directa sobre la población, que sufre interrupciones en servicios esenciales, desplazamientos forzados y un deterioro continuo de las condiciones de vida.
Nova Poshta, conocida internacionalmente como Nova Post, es una de las compañías ucranianas más importantes en el sector de la mensajería y la logística. Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, la empresa ha seguido operando en condiciones de alto riesgo, reorganizando rutas, abriendo puntos móviles de atención y adaptando su red para mantener conectadas a comunidades afectadas por el conflicto. Sus oficinas han sido atacadas en varias ocasiones, lo que ha reforzado la percepción de que la infraestructura logística civil se ha convertido en un componente vulnerable dentro de la guerra.
Las autoridades ucranianas no han ofrecido aún un balance definitivo de los daños en la sucursal de Kramatorsk ni de la identidad de la víctima mortal. La empresa indicó que publicará información adicional cuando concluya la evaluación de los envíos dañados y de la situación de sus trabajadores. Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan trabajando en el lugar del impacto, donde las imágenes difundidas por canales ucranianos muestran restos del edificio y daños significativos en el entorno inmediato.
El episodio vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad de las ciudades del Donbás, donde la línea entre frente militar y vida civil se ha vuelto cada vez más frágil. Para los habitantes de Kramatorsk, la destrucción de una oficina de correos no supone únicamente la pérdida de un servicio comercial, sino también el golpe a una red que permite mantener vínculos familiares, recibir bienes básicos y sostener una mínima normalidad en medio de la guerra. En una región marcada por evacuaciones, cortes de suministro y ataques recurrentes, cada infraestructura destruida profundiza el aislamiento de las comunidades que permanecen cerca del frente.





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