Ucrania lanzó este miércoles una nueva ofensiva con drones contra objetivos industriales situados en el interior de Rusia, al atacar una refinería en Ufá, capital de la república rusa de Bashkortostán, al sur de los montes Urales, y una fábrica de explosivos en Dzerzhinsk, en la región de Nizhni Nóvgorod, según informaron autoridades locales y medios independientes rusos.
El ataque confirma la ampliación del radio de acción de Kiev contra infraestructuras consideradas sensibles para la economía y el aparato militar ruso. Aunque Moscú aseguró haber neutralizado la mayor parte de los aparatos no tripulados, las autoridades regionales reconocieron daños materiales, incendios puntuales y al menos una persona herida en Ufá, en un episodio que volvió a evidenciar la vulnerabilidad de instalaciones estratégicas rusas a cientos de kilómetros del frente.
El servicio de prensa del gobernador de Bashkortostán, Radii Jabírov, informó de un "pequeño incendio" en una de las refinerías de la ciudad. De acuerdo con esa versión, el impacto afectó a una instalación que se encontraba en reparaciones y provocó daños en varias tuberías, aunque las autoridades regionales calificaron los desperfectos como menores y estimaron que podrían ser reparados en pocos días.
Jabírov indicó además que contra la capital regional fueron lanzados seis drones, de los cuales cuatro habrían sido derribados por las defensas rusas. Otro aparato impactó contra un edificio residencial, dañó ventanales de los pisos superiores y afectó a varios automóviles estacionados. Según los datos preliminares difundidos por las autoridades, una persona resultó herida y fue trasladada a un hospital para recibir atención médica; posteriormente se precisó que se trataba de un estudiante de medicina procedente de la India.

Una instalación industrial arde tras una ofensiva con drones atribuida a Ucrania contra objetivos energéticos y militares en el interior de Rusia
La ofensiva también alcanzó la región de Nizhni Nóvgorod, situada a unos 300 kilómetros al este de Moscú. El canal independiente ruso Astra informó de una densa columna de humo sobre Dzerzhinsk y, a partir de análisis de fuentes abiertas, situó su posible origen en la fábrica de explosivos Sverdlov, al oeste de la ciudad. Ese complejo forma parte del entramado industrial vinculado a la producción de materiales explosivos y ha sido señalado en distintas ocasiones como un objetivo relevante dentro de la industria militar rusa.
Las autoridades de Nizhni Nóvgorod no confirmaron de inmediato un impacto directo contra la planta. El gobernador regional, Gleb Nikitin, escribió en la red rusa MAX que durante la noche las defensas antiaéreas del Ministerio de Defensa, la Guardia Nacional y unidades de autodefensa derribaron 52 drones ucranianos. También se informó de daños en viviendas, dependencias auxiliares y vehículos a causa de la caída de restos de aparatos interceptados, aunque sin víctimas mortales según los primeros reportes.
El Ministerio de Defensa ruso elevó el balance nacional de la noche al asegurar que sus sistemas de defensa aérea interceptaron y destruyeron 453 drones ucranianos de ala fija sobre 21 regiones rusas, la península de Crimea —anexionada por Moscú en 2014— y el mar Negro. La cifra, de confirmarse, situaría la operación entre las mayores oleadas de drones ucranianos contra territorio ruso desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
Los ataques contra refinerías, depósitos de combustible, plantas petroquímicas y fábricas vinculadas al sector militar se han convertido en una parte central de la estrategia ucraniana de presión sobre Rusia. Kiev sostiene que golpear la infraestructura energética y logística rusa limita la capacidad del Kremlin para financiar y sostener su campaña militar. En las últimas semanas, objetivos situados en regiones alejadas de la frontera ucraniana, incluidas Bashkortostán, Yaroslavl, Orenburg y otros polos industriales, han sido alcanzados o amenazados por drones de largo alcance.
Para Moscú, estos ataques son presentados como acciones "terroristas" contra instalaciones civiles o industriales, mientras que Ucrania los enmarca en su derecho a degradar objetivos que contribuyen al esfuerzo bélico ruso. La dificultad para verificar de forma independiente tanto el alcance de los daños como la naturaleza exacta de los blancos atacados sigue siendo una constante en una guerra marcada por la propaganda, la censura y el uso intensivo de imágenes difundidas en redes sociales.
El episodio se produce en un momento en que ambos bandos intensifican los ataques de largo alcance. Rusia mantiene bombardeos sobre ciudades y redes energéticas ucranianas, mientras Kiev busca trasladar parte del coste de la guerra al interior del territorio ruso. Más de cuatro años después del comienzo de la invasión, la capacidad de Ucrania para alcanzar objetivos cada vez más lejanos se ha convertido en un factor militar y político de primer orden, con impacto potencial sobre la economía energética rusa y sobre la percepción interna de seguridad en regiones hasta hace poco consideradas alejadas del conflicto.





San Pedro Alcántara
Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





