La Guardia Civil de Cantabria, en la denominada operación "MOSLEP", ha puesto al descubierto una trama centralizada en la provincia de Zaragoza, que hacía llegar a España procedente del Reino Unido, a través del Puerto de Santander (Cantabria), cabezas tractoras de camiones, no declarándose que su destino era el desguace, y en consecuencia su declaración como residuo. Además, de carecer de autorizaciones administrativas para estas actividades, se comprobó que se omitía el cumplimiento preceptivo de tratamiento de los residuos.