En mitad un parking de asfalto donde el efecto de isla de calor urbano se hace muy acuciante debido a la falta de arbolado urbano (aumentando mucho la temperatura del entorno), la Fundación Todobarro ha reinventado una vivienda experimental para probar soluciones bioclimáticas pasivas capaces de disminuir la sensación térmica hasta diez grados en su interior sin necesidad de energía.
Esta humilde edificación, rodeada por modernos edificios institucionales de la Ampliación de Teatinos, consta de una casa levantada en torno a un patio, y hoy ha sido presentada en un acto al que han acudido, entre otros, el vicerrector de Investigación y Divulgación Científica de la Universidad de Málaga, Pedro Maireles; representantes de las Cátedras de la UMA de Arquitectura Ambiental Avanzada (Ferrán Ventura) y Cambio Climático (Pedro Guerrero) y Pedro Rosa, CEO de la empresa Todobarro Soluciones.
Situada en el campus, la vivienda 'Lab Patio 2.12' es un prototipo ideado por alumnos de Escuelas Técnicas Superiores de Sevilla, Granada, Jaén y Málaga (en el caso de la UMA, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura). El proyecto consiguió el segundo premio de la competición internacional Solar Decathlon Europe, celebrada en Madrid en 2012.
El objetivo, entonces, era crear una casa energéticamente eficiente, capaz de ofrecer confort térmico con el menor consumo posible. Para lograrlo, se emplearon varios sistemas activos, es decir, que emplean energía para mejorar la sensación térmica en la vivienda. En esta categoría entrarían por ejemplo las lamas motorizadas que cubren su techo de cristal; las mismas que debían adaptarse a las condiciones de luz natural del día, permitiendo o disminuyendo la penetración de luz y calor solar.
Con el paso del tiempo, el proyecto quedó prácticamente abandonado. Pero hace unos años, la Fundación Todobarro, con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), lo recuperó para darle una nueva vida y convertirlo en un laboratorio habitable que emplease sistemas bioclimáticos completamente pasivos. En otras palabras: para estudiar cómo conseguir el mayor bienestar térmico no con poco, sino prácticamente con ningún consumo energético.
La casa tradicional mediterránea como inspiración
Para lograrlo, la Fundación Todobarro, que trabaja con la Cátedra de Cambio Climático de la UMA (Pedro Guerrero, investigador y secretario de la misma, es de hecho el coordinador del proyecto), junto con la Cátedra Bilba de Arquitectura Ambiental Industrializada y la Fundación Innovarcilla, se han inspirado en las estrategias tradicionales de las viviendas mediterráneas.

Este efecto, además, puede potenciarse gracias al riego por goteo de las mismas, que se activa cuando el termómetro supera cierto número de grados; de esta manera, al pasar a través de la cerámica mojada, el aire se enfría por evaporación, generando corrientes más frescas en el interior de la casa. El sistema es más eficaz conforme más aprieta el calor: cuanto más sube la temperatura fuera, más se nota la diferencia dentro.
Cerca de estos muros cerámicos hay otras dos paredes recubiertas con distintas 'pieles' rugosas de barro. Una de ellas estructura un jardín vertical con un sistema de riego integrado. Aprovechando la evapotranspiración que esto genera, disminuye la temperatura en el interior de la vivienda.
La otra pared cerámica, que también se moja cuando el calor aprieta -para lo que necesita, como sucede en el resto de aplicaciones de la casa, una cantidad muy pequeña de agua- explora el comportamiento térmico del barro cuando trabaja como superficie evaporativa: su porosidad le permite retener la humedad y liberarla progresivamente, favoreciendo la refrigeración pasiva del entorno.
Un jardín mediterráneo regulador del calor
Para potenciar el confort térmico del interior, la casa ha sido rodeada de un nuevo jardín, poblado por una cuidadosa selección de especies mediterráneas y especies resilientes a entornos urbanizados para soportar las olas de calor malagueño con el mínimo de agua necesaria. La distribución de las mismas responde también a criterios bioclimáticos, estableciendo las zonas en las que debe haber mayor intensidad según la sombra o el frescor deseados.
También se ha establecido una amplia zona de emparrado que asombrará un lateral del exterior y, gracias a ello, servirá de refugio climático a alumnos y personal de la Universidad. En un futuro, llegará a cubrir la construcción completamente, creando un 'techo vegetal' sobre la cubierta que permitirá pasar la luz en invierno y resguardará la casa en verano.
Este jardín se pondrá a disposición de toda la comunidad académica, por lo que se han creado en él varios espacios de descanso. Así, actúan como bancos los propios gaviones de los parterres, creados a imagen de los tradicionales muros de piedra en seco con los restos de barro descartados de las celosías. A la vez, gracias a su propia condición, estos gaviones contribuyen a retener la humedad del terreno, airean las raíces y generan espacios habitables para fauna e insectos locales.
También se han implementado en el espacio bancos de cerámica realizados a mano en Andalucía. Esta estrategia no solo demuestra que la artesanía local puede convertirse en mobiliario urbano; también participa de las estrategias bioclimáticas gracias a su inercia térmica. Su superficie absorbe calor lentamente durante el día y lo libera poco a poco durante la noche, contribuyendo a regular térmicamente el ambiente. Además, los bancos resultan agradables al tacto a cualquier hora, pues no queman ni transmiten calor de manera agresiva.
Un laboratorio vivo y un hub para generar nuevas soluciones bioclimáticas en arquitectura
Todas las estrategias mencionadas se encuentran en constante medición; según los resultados que este trabajo en vivo vaya arrojando, podrán implantarse definitivamente o cambiar. Acorde con los primeros datos, con las actuaciones que ya se han puesto en práctica, en el interior de la casa patio se consigue una sensación térmica de entre cinco y diez grados menos que en el exterior.
Pero el interior del inmueble, además de servir de laboratorio, también se empleará como sede de tres instituciones: la Cátedra de Cambio Climático de la UMA, la Cátedra Bilba de Arquitectura Ambiental Avanzada y la Fundación Todobarro. De esta manera, se convertirá en un hub de investigación bioclimática y de economía circular del que se espera que surjan nuevas soluciones para afrontar el futuro de la vivienda de la manera
Sobre Todobarro
Todobarro aúna innovación y tradición, empleando métodos que respetan el oficio cerámico de toda la vida y combinándolos con una estética contemporánea y diseños de autor. Por ello, sus piezas, empleadas por arquitectos e interioristas de renombre (se pueden ver en las oficinas de Google en Málaga, y decoran las tiendas de Acqua di Parma en todo el mundo, entre otros muchos proyectos), han sido catalogadas como 'neoartesanía del barro'.
Con sede en Málaga, la empresa exporta sus creaciones a todo el mundo, procurando limitar al máximo posible su huella de carbono durante todo el proceso de trabajo. Por ello, emplea materias primas de cercanía, evita los plásticos de un solo uso y lleva a cabo estrategias de economía circular, como el uso de cajas retornables de madera para sus envíos o el empleo de restos de poda de la zona de Vélez para encender su horno moruno, que funciona exactamente como lo hacía hace milenios.
Además, todobarro cuenta con un departamento de I+D dedicado al desarrollo de proyectos sostenibles como Bioecorest, que investiga cómo emplear los dragados del puerto del Guadalquivir para reintroducir vegetación autóctona en las márgenes del río y en Doñana y trabaja para recuperar las algas endémicas de las playas de Vélez empleando moldes de arcilla.





Guía de San Pedro Alcántara

Comentarios
Aviso





