Corea del Sur mantiene activada la respuesta de emergencia ante una ola de calor que ha dejado al menos 16 fallecidos y más de 2.000 personas atendidas por enfermedades relacionadas con las altas temperaturas desde mediados de mayo. Las autoridades elevaron al máximo la alerta en Seúl, donde se esperan temperaturas superiores a los 38 grados, y reforzaron las medidas de protección para personas mayores, trabajadores al aire libre y otros grupos vulnerables.
El episodio se intensificó después de que Yangsan, en el sudeste del país, alcanzara el domingo los 42,5 grados Celsius, la temperatura más alta registrada en la península desde que comenzaron las observaciones meteorológicas modernas, en 1904. La marca confirmó la gravedad de una ola de calor que comenzó afectando con mayor fuerza al sur y al sudeste del país y que ahora se desplaza hacia el área metropolitana de Seúl, una de las zonas más densamente pobladas de Corea del Sur.
Según los datos divulgados por las autoridades sanitarias y de gestión de emergencias, las 16 muertes están relacionadas con patologías provocadas o agravadas por el calor, como golpes de calor, deshidratación severa y complicaciones cardiovasculares. Entre los últimos casos figura el fallecimiento de un hombre de unos 40 años en Incheon, ciudad portuaria situada al oeste de Seúl, después de haber sido hospitalizado el día anterior con síntomas compatibles con una enfermedad asociada a las altas temperaturas. En las zonas rurales, los riesgos se han concentrado especialmente entre agricultores y personas que trabajan en invernaderos, arrozales y campos durante las horas de mayor exposición solar.

Peatones se protegen del calor extremo en Seúl, donde las autoridades han elevado al máximo la alerta por altas temperaturas
La Agencia Meteorológica de Corea emitió este martes la alerta máxima por altas temperaturas para toda la capital, tras haberla activado inicialmente en varios distritos y áreas cercanas de la provincia de Gyeonggi. Se trata de la primera vez que Seúl queda bajo este nivel de advertencia desde la implantación, este mismo año, de un sistema revisado para mejorar la respuesta institucional ante episodios de calor extremo. La alerta se activa cuando la temperatura percibida alcanza niveles considerados peligrosos para la vida o cuando las máximas diarias superan determinados umbrales durante un periodo prolongado.
El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, pidió a los responsables públicos tratar la situación como una emergencia de carácter nacional y movilizar todos los recursos disponibles para proteger la vida cotidiana de la ciudadanía. Durante una reunión del Gabinete, el mandatario instó además a revisar los sistemas de respuesta ante crisis, al advertir que los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes. Las autoridades también han solicitado reforzar la vigilancia sobre la red eléctrica, en previsión de un aumento de la demanda por el uso intensivo de aire acondicionado.
En Seúl, el gobierno municipal ha desplegado camiones cisterna para rociar con agua las calles más expuestas, ha ampliado los refugios climáticos en centros comunitarios y espacios públicos con aire acondicionado, y ha activado controles sanitarios para decenas de miles de residentes considerados vulnerables. También se han enviado alertas de emergencia a los teléfonos móviles, con recomendaciones para evitar actividades innecesarias al aire libre, beber agua con frecuencia, permanecer en lugares frescos y comprobar el estado de familiares o vecinos mayores.
La vida diaria en la capital refleja ya los efectos de la emergencia. Muchos peatones se desplazan buscando la sombra, con sombrillas, ventiladores portátiles y ropa ligera. En el arroyo Cheonggyecheon, en el centro de Seúl, numerosas personas han acudido a refrescarse durante las horas más calurosas. Las autoridades locales han reforzado la distribución de agua en puntos de alta afluencia y han pedido a empresas y centros educativos flexibilizar actividades que puedan exponer a la población a temperaturas peligrosas.
Los meteorólogos advierten de que la ola de calor continuará durante toda la semana y que las llamadas "noches tropicales", en las que la temperatura mínima no baja lo suficiente para permitir el descanso, seguirán afectando a varias regiones. Este fenómeno incrementa el riesgo sanitario porque impide que el cuerpo se recupere durante la noche, especialmente en viviendas mal ventiladas o sin sistemas de refrigeración. La persistencia del calor también eleva la presión sobre hospitales, servicios de emergencia, redes eléctricas y trabajadores de sectores expuestos, como construcción, agricultura, reparto y transporte.
La emergencia en Corea del Sur se inscribe en una tendencia global de episodios de calor cada vez más intensos y prolongados. Aunque los expertos evitan atribuir un fenómeno concreto a una sola causa sin estudios específicos, la comunidad científica ha advertido reiteradamente de que el calentamiento global aumenta la probabilidad, duración e intensidad de las olas de calor. Para las autoridades surcoreanas, el desafío inmediato es reducir el número de víctimas en los próximos días; a medio plazo, la crisis plantea la necesidad de adaptar ciudades, infraestructuras y sistemas sanitarios a un clima en el que los extremos térmicos dejan de ser excepcionales para convertirse en una amenaza recurrente.





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