Bilbao tiene innumerables bellezas para ofrecer, sin embargo, en la actualidad, una de sus máximas atracciones a nivel internacional es un circuito que permite conocer tres lugares donde se cometieron crímenes terribles que parecen sacados directamente de "Rojo profundo", "El pájaro de las plumas de cristal", "Suspiria" o cualquier otro film del gran director italiano de "giallo" Darío Argento.
El crimen de la estudiante (monte Artxanda)
La madrugada del 21 de noviembre de 1999, Virginia Acebes de la Huerta, una estudiante de Ciencias Económicas de 19 años, volvía a su casa cuando, en la calle Santutxu, Luis Gabriel Muñoz Izquierda la obligó a subir a su auto y la llevó hasta el monte Artxanda donde, tras violarla, la asesinó de más de cincuenta puñaladas.
La familia de la joven, preocupada por su desaparición, comenzó a buscarla ayudada por amigos y vecinos. El asesino, que rondaba el lugar con su auto, espió todos estos movimientos. Finalmente, al tercer día de rastreo, encontraron el cuerpo.

Foto de archivo
Cuando parecía que el crimen quedaría impune, Muñoz Izquierda intentó abusar de otra estudiante universitaria, esta vez en la calle Iturribide, pero la joven alcanzó a gritar y el delincuente escapó, sin embargo, un vecino tomó el número de su matrícula y, poco después, fue detenido y terminó confesando el crimen. Fue condenado a 30 años de cárcel por el asesinato, a los que se sumaron 3 años más por el intento de violación de la segunda joven.
Este año el hombre accedió a un régimen de semilibertad y podrá dejar la cárcel de El Dueso (Cantabria) durante el día para realizar tareas sociales o trabajar, debiendo regresar al penal durante la noche.
El asesino en serie de homosexuales (Casco viejo)
El colombiano Nelson David Moreno Bolaños fue condenado a 23 años de cárcel por asesinar a un profesor de música de 43 años en octubre del 2021. Era la segunda sentencia que recibía el joven, bautizado por la prensa como "el asesino en serie de homosexuales", que ya había sido condenado a 7 años y medio de cárcel por intento de asesinato, al tratar de quitarle la vida a otro hombre al que conoció a través de una aplicación digital; y todavía le esperan dos juicios más por homicidio y otro por tentativa de asesinato.
En la sentencia de 23 años que acaba de confirmar la Corte, los investigadores relataron que Moreno Bolaños visitó la casa de la víctima y la estranguló usando una técnica llamada "mataleón".
Los peritos aseguran que se movió de "forma sorpresiva e inesperada prevaleciéndose de la situación de confianza", aprovechando "una aplicación de contactos entre hombres, con la expectativa de mantenimiento de una relación sexual, de manera que la víctima de ningún modo podía esperarse ese comportamiento que se califica de sorpresivo, impidiendo cualquier posibilidad de reacción".
El asesino, según los expertos, actuó para "obtener acceso a los datos y la cuenta bancaria de la víctima y llevar a cabo operaciones patrimoniales ilícitas a su favor, así como hacerse con sus bienes patrimoniales, dinero y tarjetas bancarias para la utilización posterior de estás en su beneficio, tal y como efectivamente hizo".
La personalidad de Moreño Bolaño, explicó un médico forense que habló durante el juicio y cuyo testimonio fue registrado por La Vanguardia, es muy especial: "Se trata de un perfil muy similar al psicopático, que quizás es más planificador, egocéntrico y frío, asociándose normalmente con las actividades delictivas y a la reincidencia. No hay remordimiento ni conciencia, ni preocupación por la otra persona".
La asesina amputadora de genitales (número 12 de la calle Maurice Ravel)
María, una mujer venezolana de 55 años, confesó haber asesinado a Luis, su pareja, de 67 años, a puñaladas mientras dormía y luego trató cortarle los genitales.
Según la policía, la victimaria habría sospechado que su novio, dueño de un conocido bar local, la engañaba y, en un ataque de celos, le quitó la vida. Un vecino, entrevistado por el portal Deia, confesó su sorpresa ante esta muerte inexplicable: "Ayer me crucé con ella, nos saludamos y no le vi para nada nerviosa. No sé qué ha podido pasar en cuestión de horas". Otra persona que vive en el barrio confirmó esta versión: "Ayer la vimos a María y no notamos nada raro, estaba como todos los días. Nunca les oímos discutir, era una pareja aparentemente normal".





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