El Convento de los Frailes, también conocido como el Monasterio de la Huerta San José, se construyó cerca de Carmona, Sevilla, en la década de 1940. Originalmente funcionó como colegio para los hijos de los vecinos del lugar, pero tras dos décadas, el edificio fue abruptamente cerrado y abandonado por los sacerdotes.
Rafael Morales, historiador del arte y gerente de Adarve Patrimonio Cultural, habló con "La voz del Sur" y rememoró que "se fueron prácticamente de un día para otro, dejando incluso parte del mobiliario. Ese tipo de situaciones siempre da pie a la leyenda. Cuando algo se queda así, de repente, la imaginación colectiva se dispara".
Desde entonces, comenzaron a correr historias aterradoras sobre el lugar, incluyendo el mito más popular y difundido según el cual un sacerdote halló a todos sus compañeros colgados de ganchos y, frente a ellos, se encontraba el mismísimo Diablo, quien lo dejó con vida solo para que contara lo que había sucedido.
Aunque, tras seis décadas de abandono, el edificio se encuentra en ruinas, turistas de todo el mundo se sienten fascinados por el lugar y la extraña aura oscura que desprende, especialmente al caer la noche, cuando ocurren hechos inexplicables, incluyendo ritos satánicos realizados por misteriosos grupos que intentan invocar al demonio.

Convento de los Frailes
De acuerdo a los testimonios de personas que se animaron a entrar al lugar, pueden oírse psicofonías, aparecen figuras misteriosas, se encienden deslumbrantes luces blancas y, en determinados cuartos, se producen bruscos cambios de temperatura, como si se pasara de una dimensión a otra.
Una vecina declaró al diario "ABC Sevilla": "Todo el pueblo sabe lo que ocurre aquí, pero nadie quiere hablar. Muchos han venido y han jurado no regresar jamás. Aquí se hacen ritos, se ha invocado al Diablo, se han visto sombras, luces, y sobre todo… se siente una presencia. Algo vive aquí, y no es humano".
Carmona, por su parte, reconoció que un fraile se suicidó en el Convento, pero remarcó que "era un hombre con problemas psicológicos. Y esa historia real, combinada con la marcha repentina y el abandono, quizás dio pie a la gran leyenda del ahorcamiento colectivo por mandato del demonio".
Sin embargo, a continuación, confesó que "allí he visto de todo: gente con aparatos para medir energía, luces, ruidos... incluso personas haciendo rituales. Una paloma atravesada con alfileres, círculos de sal, velas negras, símbolos de azufre… El contraste entre el día y la noche es muy potente. Las noches sin luna permiten ver todas las estrellas, y el entorno tiene algo especial, incluso sin creerse nada".
El investigador Francisco del Toro le reveló a "El correo de Andalucía" su experiencia personal en este lugar: "Fue muy extraño, estábamos en el interior del edificio cuando de pronto los volumétricos comenzaron a sonar como detectando algo y entonces fue cuando vimos una especie de luz, una esfera luminosa o algo similar que avanzaba hacia el final de una de las galerías. Fue muy extraño".
La realidad es que, mientras los vecinos se mantienen apartados del Monasterio, turistas de todo el mundo no paran de llegar, atraídos por un misterio que ni la ciencia ni la religión ni los expertos en el mundo paranormal pudieron resolver todavía.





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