La Armada ha ejercido el mando del Componente Marítimo de la Fuerza de Reacción Aliada (ARF) de la OTAN durante el ejercicio Steadfast Dart 26, el mayor adiestramiento aliado del año, desarrollado entre el 1 y el 20 de febrero en el mar Báltico y el mar del Norte. A través del Spanish Maritime Forces Headquarters (SPMARFOR), España ha dirigido todas las unidades marítimas participantes, consolidando su papel como nación marco capaz de liderar operaciones navales complejas en un entorno multinacional.
El SPMARFOR, encuadrado en el Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad, ejerce desde julio de 2025 hasta julio de 2026 como Mando del Componente Marítimo (MCC) de la ARF. Esta designación sitúa a España entre el reducido grupo de países que ofrecen a la OTAN un cuartel general marítimo desplegable y preparado para asumir el control de fuerzas navales en escenarios de alta exigencia, reforzando el compromiso nacional con la defensa colectiva y la interoperabilidad aliada.
Durante el ejercicio, el cuartel general español ha estado embarcado en el buque de asalto anfibio Castilla, desde donde se han coordinado fragatas, fuerzas anfibias, aeronaves de patrulla marítima, helicópteros y sistemas no tripulados. En total, Steadfast Dart 26 ha contado con la participación de cerca de 2.600 marinos de 11 países aliados y alrededor de 15 buques, poniendo a prueba la capacidad de la ARF para desplegarse en pocos días y generar efectos inmediatos en un escenario multidominio.

Pilotos de SH-60 F en las comprobaciones previas al vuelo
Además del Castilla y el SPMARFOR, la Armada ha contribuido con la fragata Cristóbal Colón y la Almirante Juan de Borbón, esta última integrada en la Agrupación Naval Permanente de la OTAN SNMG-1, bajo mando de un almirante español. Con ello, España ha aportado capacidades de defensa aérea, guerra de superficie y proyección anfibia, integradas plenamente en la estructura aliada.
El hito central del ejercicio tuvo lugar el 18 de febrero en Putlos (Alemania), donde España lideró una demostración anfibia que integró el empleo de vehículos aéreos no tripulados, inserciones subacuáticas, fuerzas especiales y el desembarco de Infantería de Marina turca. Posteriormente, se desarrolló una operación de interdicción marítima, ensayando la interceptación y control de buques conforme al derecho internacional. Ambos escenarios pusieron de manifiesto la rapidez de activación, la coordinación multidominio y la eficacia del mando ejercido por el componente marítimo.
Con este despliegue, la Armada demuestra su capacidad para liderar fuerzas navales en operaciones de alta intensidad, contribuyendo de forma directa a la disuasión y defensa colectiva, y asegurando que la OTAN dispone de fuerzas preparadas, alistadas y capacitadas para actuar con rapidez ante cualquier crisis o contingencia.
La participación española en Steadfast Dart 26 ha supuesto la mayor contribución de la Armada a un ejercicio OTAN en 2026, tanto por entidad como por ambición.





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