Benalmádena cerró agosto como el destino con mayor ocupación hotelera de la provincia de Málaga, con un 96,2%, según los datos difundidos por la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol. La cifra sitúa al municipio en cabeza durante uno de los meses más relevantes para el turismo de la Costa del Sol y confirma el peso de la ciudad dentro del principal motor económico local.
El dato coloca a Benalmádena por delante de otros destinos turísticos consolidados de la provincia, como Torremolinos, que registró un 95,5%, y Mijas, con un 94,4%. En el conjunto de Málaga, la ocupación hotelera alcanzó el 92,85%, lo que refleja una campaña de agosto de elevada demanda en buena parte del litoral y de los principales enclaves vacacionales.
La lectura local de estos datos va más allá del balance turístico. Una ocupación cercana al lleno tiene un impacto directo en la actividad de hoteles, restaurantes, comercios, transporte, ocio y servicios auxiliares, sectores que dependen en gran medida del comportamiento de la temporada alta. Para Benalmádena, agosto volvió a actuar como termómetro de la capacidad del municipio para atraer visitantes en un contexto de fuerte competencia entre destinos de la Costa del Sol.
El alcalde, Juan Antonio Lara, vinculó los resultados a la consolidación de la ciudad como uno de los destinos preferidos por quienes visitan la Costa del Sol. El regidor señaló que el objetivo municipal pasa por mantener ese liderazgo, mejorar la experiencia de los visitantes y avanzar hacia un modelo turístico más competitivo y sostenible.

El Ayuntamiento defiende que la evolución de agosto refuerza la necesidad de trabajar durante todo el año en la calidad de los espacios públicos, los servicios turísticos y la colaboración con el sector. La ocupación hotelera, especialmente cuando se sitúa por encima del 96%, plantea también retos relacionados con la movilidad, la gestión de flujos de visitantes, la limpieza, la convivencia y la presión sobre determinados puntos del municipio.
La concejala responsable del área, Presi Aguilera, destacó que los resultados se producen en un escenario de alta demanda turística en la Costa del Sol y con una presencia relevante del mercado internacional. Ese comportamiento exterior sigue siendo una pieza clave para los municipios turísticos malagueños, tanto por el volumen de visitantes como por su influencia en la duración de las estancias y en el gasto asociado.
El municipio ha vinculado su estrategia turística a nuevas actuaciones en infraestructuras, digitalización y promoción del destino. Entre los proyectos citados se encuentran la renovación y ampliación del Castillo El Bil-Bil, la puesta en marcha de una oficina turística con recursos digitales, el desarrollo de la Senda Litoral y nuevos miradores, además de herramientas para analizar el comportamiento de los visitantes y mejorar la toma de decisiones.
La elevada ocupación confirma el atractivo de Benalmádena en plena temporada alta, pero también abre el debate local sobre cómo equilibrar crecimiento turístico, calidad del destino y servicios para residentes. En un municipio donde el turismo sostiene buena parte de la economía, el reto no es solo llenar hoteles en agosto, sino repartir mejor la actividad a lo largo del año y reducir los efectos de la estacionalidad.
El buen dato hotelero llega en un momento en el que los destinos de la Costa del Sol compiten no solo por volumen de visitantes, sino por capacidad para ofrecer servicios, conectividad, espacios públicos cuidados y una experiencia turística sostenible. La posición de Benalmádena en agosto refuerza su papel en el mapa turístico provincial y sitúa de nuevo a la ciudad entre los municipios que marcan el pulso de la temporada en Málaga.





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