Francisca Saraiba Acedo, vecina de San Pablo, una pedanía de Jimena de la Frontera (Cádiz), ha muerto a los 99 años sin cumplir su sueño de localizar los restos de su padre, asesinado en 1937 por un pelotón de fusilamiento franquista cuando ella tenía 5 años y cuyo recuerdo, según confesaba, la acompañaba todos los días.
El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar ha lamentado este lunes la muerte de Francisca Saraiba, ayer domingo, sin haber logrado identificar los restos de su padre, una tarea a la que se entregó los últimos años y que la llevó a participar en cuantos actos se organizaron para rescatar la memoria histórica.
Desde 2020 esperando el resultado de análisis de ADN
Ella entregó en 2020 una muestra de su saliva para que su ADN fuera comparado con el de los restos óseos de diecinueve cuerpos que fueron rescatados en las exhumaciones realizadas en el cementerio municipal.
Según el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar, como otras treinta familias de Jimena llevaba desde entonces esperando que la Junta de Andalucía acabara los análisis para comprobar si algunos de esos restos era el de su padre, el zapatero y guardia municipal en San Pablo José Saraiba Saraiba, asesinado en 1937.
El 30 de octubre de 2022 estuvo en el cementerio de San Pablo, donde dos centenares de personas, entre familiares de víctimas del franquismo, vecinas y vecinos de Jimena, autoridades, arqueólogos y personas simpatizantes de la causa de la memoria participaron en el homenaje y sepelio de los restos de estas diecinueve personas, todas sin identificar, en un panteón construido para ellos.
Francisca Saraiba, que entonces tenía 96 años, llegó aquel día al cementerio en silla de ruedas, pero se puso de pie para hacerse una foto con el resto de familiares. Fue allí donde contó que pensaba en su padre todos los días.
También allí su familia contó que en realidad el pelotón fue a buscar a su madre, que era más política, pero como estaba embarazada y tenía otras cuatro hijas y un hijo decidieron matarle a él.
Francisca estuvo en cuantos homenajes se han hecho a las personas asesinadas por las fuerzas fascistas en el pueblo entre 1936 y 1949 y ofreció su testimonio a investigadores de la memoria histórica.
Ha legado a sus hijos la búsqueda
Ella, según el Foro, ha legado a sus hijos el encargo de que sigan buscando los restos de su padre.
"Recordaba con precisión cómo iba a hombros de su padre cuando medio San Pablo huyó camino de Málaga poco antes de que llegaran las tropas sublevadas al pueblo. Su familia y el grupo con el que viajaba llegaron hasta San Pedro de Alcántara y de allí de vuelta a San Pablo, donde, al volver, su abuela materna descubrió que le habían quitado la panadería y sus padres que les habían robado la casa", cuenta el Foro.
Esa misma noche de febrero del 37 su padre fue fusilado junto a otros hombres. Su madre, como el resto de viudas del pueblo de hombres fusilados con su marido, recibió tiempo después a unos funcionarios municipales que le pidieron que firmaran unos papeles en los que se decía que sus maridos habían muerto de muerte natural.
"Ni su madre ni ninguna de las viudas firmó. Se quedaron sin pensión en tiempos de tanta hambre y miseria, pero no traicionaron a sus maridos ni a sus principios", subraya el Foro.
"Frente a quienes siguen defendiendo a los asesinos y su obra, el foro va a seguir luchando por la verdad, la justicia y la reparación para todas las víctimas del fascismo. Con y para todas las que, como Francisca Saraiba Acedo, no dejan de buscar a sus padres o madres asesinadas, hechas desaparecer y enterradas como animales en fosas comunes", concluye.





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