Las estrategias de conservación más efectivas para proteger a los vertebrados a escala global son las que van dirigidas a mitigar los efectos de la sobreexplotación, la pérdida de hábitat o el cambio climático, las amenazas más extensas y con mayor impacto en todo el planeta. Esta es una de las conclusiones principales de un artículo liderado por los investigadores Pol Capdevila, de la Facultad de Biología y el Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, y Duncan O'Brien, de la Universidad de Bristol (Reino Unido).
El estudio, publicado en la revista Science Advances, pone de relieve la importancia de las políticas climáticas para poder revertir la pérdida de biodiversidad en todo el planeta, y señala a los anfibios como el grupo de vertebrados especialmente afectado por el efecto sinérgico de múltiples amenazas.
Curiosamente, el trabajo apunta que las poblaciones afectadas únicamente por la pérdida o explotación del hábitat no presentan las disminuciones más pronunciadas. "El declive de las poblaciones de vertebrados es mucho más rápido cuando se enfrentan a diversas amenazas simultáneas (enfermedades, especies invasoras, contaminación o cambio climático, etc.) que cuando se encuentran expuestas a una sola", afirma Pol Capdevila, primer autor del artículo y miembro del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB.

El investigador Pol Capdevila (UB-IRBio)
"Sin embargo, en el estudio también mostramos que para pasar de tendencias de biodiversidad negativas a positivas, las estrategias de conservación deben abordar múltiples amenazas simultáneamente", asegura el autor.
Un cambio de paradigma sobre la visión más tradicional
El trabajo se basa en el análisis de 3.129 series temporales de poblaciones de vertebrados distribuidas por todos los continentes y por los tres sistemas (de agua dulce, marino y terrestre). Las conclusiones indican que las amenazas sobre estas poblaciones interactúan sobre todo de forma aditiva, amplificando los declives, pero no de forma sinérgica (efecto multiplicativo).
Este estudio representa un punto de inflexión en la perspectiva tradicional sobre las amenazas a los vertebrados, sobre todo en tres aspectos principales. "En primer lugar, las amenazas más frecuentes (pérdida de hábitat y sobreexplotación) no son las que provocan los declives más rápidos", indica Capdevila.
"Tradicionalmente, la pérdida de hábitat y la explotación se han considerado las principales causas de la crisis de biodiversidad porque son las más prevalentes. En cambio, nuestros resultados indican que las invasiones biológicas, las enfermedades, la contaminación y el cambio climático se asocian a declives poblacionales más rápidos que estas amenazas consideradas más clásicas".
Asimismo, el estudio apunta que las interacciones entre amenazas son más determinantes que la variabilidad espacial o temporal. "También demostramos que la combinación de varias presiones contribuye más al declive poblacional que otros factores como la autocorrelación espacial o temporal, lo que refuerza la idea de que los impactos múltiples son esenciales en la pérdida actual de biodiversidad".
Además, la conservación centrada en una sola amenaza es insuficiente. "Los resultados también muestran que centrar los esfuerzos en reducir una única amenaza no revertiría el declive global de los vertebrados. Solo la mitigación simultánea de múltiples amenazas puede llevar a las tendencias poblacionales a valores no negativos", concluye el investigador.





Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





