Las sequías provocan efectos inmediatos sobre la producción agrícola, pero también pueden actuar como catalizador de cambios políticos y culturales. Así lo sostiene el artículo Climate shocks, democratization and (a culture of) cooperation, publicado en la revista Economica por los economistas Giacomo Benati, de la Universidad de Barcelona, y Carmine Guerriero, de la Universidad de Bolonia.
El trabajo examina la evolución de 38 de los países más dependientes de la agricultura entre 1960 y 2018. Según sus autores, los episodios de sequía se asocian con el avance hacia instituciones políticas más inclusivas y con un refuerzo de normas sociales vinculadas a la confianza, el respeto y la cooperación.
Un modelo para explicar la respuesta institucional
La investigación parte de una cuestión central para la economía política: cómo influyen los fenómenos climáticos extremos en la evolución de las instituciones y de las normas sociales. Para responderla, los autores desarrollan un modelo teórico basado en la teoría de la inconsistencia temporal del Estado, según la cual las élites pueden verse incentivadas a compartir poder cuando necesitan garantizar la cooperación de los grupos que sostienen la producción.

Giacomo Benati, profesor e investigador de la Facultad de Economía y Empresa de la UB
Los resultados apuntan a que los choques climáticos adversos reducen de forma directa la producción agrícola, pero también se relacionan con reformas que limitan el poder ejecutivo y favorecen una mayor inclusión política. El estudio observa además un cambio en las prioridades del gasto público, con más atención a los servicios de salud y menor peso del gasto militar.
La cooperación, clave para la resiliencia agrícola
De forma paralela, los investigadores detectan que las crisis climáticas contribuyen a fortalecer normas sociales de confianza y respeto, tanto en el corto plazo como a través de procesos de transmisión cultural entre generaciones. Esta cultura de cooperación es, según el análisis, el factor que muestra una relación más estrecha con la recuperación posterior de la producción agrícola, aunque los autores advierten de que los resultados no deben interpretarse como una prueba causal definitiva.
El artículo sostiene que estas dinámicas pueden ayudar a explicar por qué algunas sociedades agrícolas desarrollan una mayor capacidad de adaptación ante crisis ambientales. Desde esta perspectiva, las instituciones inclusivas y la cooperación social no serían solo consecuencia del desarrollo económico, sino también respuestas posibles ante contextos de vulnerabilidad climática.
Una investigación internacional
Giacomo Benati es profesor e investigador de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Su trabajo se centra en la historia económica, la economía política y el desarrollo económico, con especial atención a las relaciones entre instituciones, cultura, cambio climático y crecimiento a largo plazo.
La investigación, financiada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España y por el Ministerio de Universidades e Investigación de Italia, se ha desarrollado junto a Carmine Guerriero, profesor de la Universidad de Bolonia y especialista en economía institucional, análisis económico del derecho e historia económica.
El artículo forma parte de la colección conmemorativa Economica 100 Series, impulsada por la revista Economica con motivo de su centenario para destacar contribuciones de profesores y antiguos estudiantes de la London School of Economics.





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