Se cumplen treinta años del nacimiento del Capitán Alatriste, el pragmático y, al mismo tiempo, romántico guerrero creado por Arturo Pérez-Reverte ("no era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente"), que vive toda clase de aventuras en el Madrid del siglo XVII, un lugar lleno de peligros, pero también, como reconoce el propio escritor, el sitio donde se encuentra "la mayor concentración de talento literario que hubo jamás en el mundo. En cuatro calles, como vecinos, vivían Lope, Calderón, Cervantes, Quevedo, Góngora, Ruiz de Alarcón y muchos otros".
Este nuevo aniversario es la excusa perfecta para recorrer los sitios que visitó el espadachín. Un detalle fundamental es que, para escribir esta saga que comenzó en 1996, Pérez-Reverte se inspiró en el plano de Madrid que Pedro Texeira realizó en 1656 por pedido de Felipe IV, lo que le permitió trasladarse a un mundo muy diferente del actual, llevando con él a sus lectores.
"Maravilla por su detalle y su alzado tridimensional, y también por sus grandes dimensiones. Está tan increíblemente hecho que, si uno se fija bien, puede ver cada casa de la ciudad, sus alturas, si tenían jardín, si el jardín tenía fuentes o árboles. Estudié en él la antigua disposición urbana para situar la acción de la novela. Así, cuando contaba una emboscada en la calle Barquillo, por ejemplo, junto a las Siete Chimeneas, con el plano de Texeira yo podía decidir en qué esquina sucedería, el lugar donde colocaría el farol, el punto exacto en que se apostaría un personaje, por dónde huiría otro… Para mí, Alatriste es más que un libro, más que una novela. Es la posibilidad de pasearme virtualmente por un mundo ya desaparecido, pero en el que a través de la literatura puedo vivir de nuevo", confesó Pérez-Reverte.

Palacio de Santa Cruz
La ruta de Alatriste en Madrid es la siguiente:
Plaza Mayor
Por aquí andaba el capitán junto a su amigo, el teniente de alguaciles Martín Saldaña, comprando pan, carne y verduras. En su origen fue la plaza Arrabal, donde funcionaba el mercado más importante de la ciudad, pero en 1560, Felipe II le encargó crear una plaza allí a Juan de Herrera, sin embargo, fue su hijo, Felipe III, quien logró terminar el trabajo en 1619. En 1631, la Plaza Mayor sufrió un gran incendio que obligó a reconstruirla.
El Palacio de Santa Cruz
En este lugar funcionaba la cárcel de la Corte, donde fue detenido Alatriste ("Había pasado tres semanas a expensas del Rey por impago de deudas. Lo de las expensas es un modo de hablar, pues tanto en ésa como en las otras prisiones de la época, los únicos lujos -y en lujos incluíase la comida- eran los que cada cual podía pagarse de su bolsa… Notoria era en aquel tiempo la afición carcelaria a aligerar de bienes, ropas y hasta de calzado a los mismos compañeros de infortunio. Pero Diego Alatriste era lo bastante conocido en Madrid; y quien no lo conocía no tardaba en averiguar que era más saludable andársele con mucho tiento. Según supe después, lo primero que hizo al ingresar en el estaribel fue irse derecho al más peligroso jaque entre los reclusos y, tras saludarlo con mucha política, ponerle en el gaznate una cuchilla corta de matarife, que había podido conservar merced a la entrega de unos maravedíes al carcelero. Eso fue mano de santo. Tras aquella inequívoca declaración de principios nadie se atrevió a molestar al capitán, que en adelante pudo dormir tranquilo envuelto en su capa en un rincón más o menos limpio del establecimiento"). Dos personajes históricos reales que estuvieron detenidos allí fueron el político Salustiano Olózaga y el poeta y dramaturgo Lope de Vega.
Calle de San Bruno
Aquí se encuentra la Taberna del Turco, el lugar donde Alatriste vive junto a su protegido y se reúne con sus amigos: el poeta Quevedo, el Licenciado Calzas, Juan Vicuña, el Dómine Pérez y el Tuerto Fadrique. El negocio, administrado por Caridad la Lebrijana, ocasional amante del capitán, es muy bien descrito en la primera novela de la saga: "La taberna era una de las cuatrocientas donde podían apagar su sed los 70.000 vecinos de Madrid -salíamos a una taberna por cada 175 individuos- sin contar mancebías, garitos de juego y otros establecimientos públicos de moral relajada o equívoca, que en aquella España paradójica, singular e irrepetible, se veían tan frecuentados como las iglesias, y a menudo por la misma gente. La del Turco era en realidad un bodegón de los llamados de comer, beber y arder, situado en la esquina de las calles de Toledo y del Arcabuz, a quinientos pasos de la Plaza Mayor. Las dos habitaciones donde vivíamos Diego Alatriste y yo se encontraban sobre ella; y en cierto modo aquel tugurio hacia las veces de cuarto de estar de nuestra casa. Al capitán le gustaba bajar y sentarse allí a matar el tiempo cuando no tenía nada mejor que hacer, que eran las más de las veces. A pesar del olor a fritanga y el humo de la cocina, la suciedad del suelo y las mesas, y los ratones que correteaban perseguidos por el gato o a la caza de migas de pan, el lugar resultaba confortable. También era entretenido, porque solían frecuentarlo viajeros de la posta, golillas, escribanos, ministriles, floristas y tenderos de las cercanas plazas de la Providencia y la Cebada, y también antiguos soldados atraídos por la proximidad de las calles principales de la ciudad y el mentidero de San Felipe el Real".
Cavas alta y baja
En este lugar, lleno de tabernas, mesones y posadas, viven destacados personajes de la saga de Pérez-Reverte, como sus amigos Fadrique y Vicuña.
Calle Mayor
Aquí se realizaban, en la época de Alatriste, las procesiones religiosas más importantes y también se recibían a los visitantes destacados y sus comitivas. El cronista Pedro de Répide hizo una excelente reseña del lugar: "La historia de la calle Mayor va unida a la de Madrid durante cuatro siglos. No hay acontecimiento, entrada de reyes y de reinas, visitas de príncipes extranjeros, procesiones inquisitorias, paso de reos para ser ajusticiados y algarada o pronunciamiento en las revueltas que no haya tenido como escenario esta calle. Que vio a válidos y a héroes encumbrados y caídos, que vio a don Rodrigo Calderón poderoso en su carroza y cruzando en una mula camino del suplicio, y a Riego triunfante y luego sobre el fango pisoteado su retrato por los soldados de don Pablo Morillo".
Teatro Español
En la época del capitán Alatriste, aquí se encontraba el teatro corral del Príncipe, lugar donde se representaron, por primera vez, obras de Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca.
La casa de las 7 chimeneas
Aquí, en 1623, el embajador británico recibió a Carlos Estuardo, príncipe de Gales, para encontrarse con María, la hermana del rey, un hecho que forma parte de la primera novela del espadachín y es resumida como "la aventura de los enmascarados y los dos ingleses" ("El capitán Alatriste y su compañero habían elegido una travesía angosta, oscura y solitaria, por la que los dos ingleses iban a pasar forzosamente cuando se encaminaran a la casa de las Siete Chimeneas").





Guía de San Pedro Alcántara
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