E.A. lleva seis años cumpliendo condena en el Centro Penitenciario de Picassent, tiempo privado de libertad pero que ha compaginado con el estudio de la Psicología y la Filosofía, tratados y pensamientos entre los que destaca la reciente encíclica "Magnifica Humanitas" del Papa León XIV a quien le dedica una carta con motivo de su primer viaje apostólico a España.
Precisamente, hoy, miércoles, el Pontífice se ha acercado a la prisión de Brians, en Barcelona, y más allá de este "gesto pastoral", le agradece la visita porque "su presencia aquí dice que estas personas importan, que este espacio no es invisible" y que "la Iglesia, fiel a su vocación más antigua, sigue eligiendo estar donde están los últimos".
En su carta, este recluso afirma que, pese a estar privado de libertad "nadie puede confiscar la del pensamiento libre y la dignidad consciente" y asegura que la Encíclica de León XIV es "luz" en la defensa del ser humano.
Este interno se convertirá en el primer preso en obtener un Doctorado gracias a su tesis doctoral "Antropología Filosófica en el Medio Penitenciario: El problema del Mal y El Castigo", un trabajo escrito entre los muros de Picassent, en el que la reciente encíclica de León XIV Magnifica Humanitas "ha llegado como una voz que venía a completar lo estudiado desde Rousseau y Kant; desde Nietzsche, Foucault y Arendt; desde Levinas, Ortega, Frankl y desde Ricœur: que la dignidad del ser humano no puede ser administrada por ningún sistema, técnico o burocrático, sin que algo esencial se pierda en esa administración".
"La persona privada de libertad no es solo un dato, un mero expediente o un simple perfil de riesgo"
Así, conforme explica, "el otro no es solo un dato, un mero expediente o un simple perfil de riesgo. La persona privada de libertad no deja de ser persona por el hecho de estar privada de libertad. La rehabilitación, si es genuina, exige el reconocimiento del otro como sujeto de una historia que todavía no ha terminado, como portador de una ipseidad, de una capacidad de responder de sí mismo y de comenzar algo nuevo, de una promesa de ser, que ningún algoritmo puede capturar ni ninguna junta de tratamiento puede extinguir", explica.
En "Magnifica Humanitas" "he descubierto algo que ninguno de los grandes autores que han habitado mi tesis doctoral había conseguido darme con la misma intensidad. Esta Encíclica ha iluminado donde ellos dejaban una penumbra y los eleva hacia una pregunta: si la humanidad usará sus instrumentos para cerrarse sobre sí misma o para abrirse al otro, para reducir al ser humano a datos o para salvaguardar en él lo que ningún dato puede capturar".
E.A. en este tiempo ha logrado dos grados universitarios, dos grados técnicos de profesionalidad, una tesis doctoral, una práctica de pensamiento riguroso desde dentro de los muros, y un compromiso social y humano con la comunidad en la que vive, "una conducta que el sistema mismo califica de ejemplar pero que, sin embargo, no he progresado al tercer grado".
El desafío "no es simplemente técnico sino profundamente antropológico y, sobre todo, político"
Dirigiéndose al Papa, este recluso le recuerda que "usted ha escrito que el verdadero desafío no es simplemente técnico sino profundamente antropológico: qué significa hoy ser humano en un contexto donde los sistemas automatizados y las lógicas institucionales comienzan a sustituir el juicio moral personal. Yo le añadiría, desde la experiencia de estos seis años, que el desafío es también y, sobre todo, político en el sentido más noble del término: el de la decisión de quién cuenta y quién no cuenta, quién merece que los principios se apliquen en su caso y quién puede seguir esperando mientras el sistema se protege a sí mismo. Las personas privadas de libertad somos quienes han sido excluidas del espacio de la aparición pública, quienes no tienen voz en el debate sobre las condiciones de su propia vida. Porque los presos no votan, Santidad. Y los que no votan no importan de la misma manera".
Así, defiende "que los principios de la Doctrina Social de la Iglesia sobre la dignidad humana, el bien común y la subsidiariedad lleguen hasta las juntas de tratamiento, hasta los informes de clasificación, hasta las decisiones sobre la progresión de grado de personas y le pide "con todo mi corazón, en nombre de todos los que no pueden escribirle esta carta, que la visita de hoy al Centro Penitenciario no sea el final de algo sino el comienzo".
"La humanidad que este lugar trata de administrar es más grande que cualquier sistema diseñado para contenerla. Que la dignidad resiste. Que la fuerza del amor es capaz de mover las más altas montañas del pasado. Que la filosofía, incluso aquí, incluso entre rejas, sigue siendo posible como ejercicio de la libertad más radical: la de pensar", afirma.
Y, concluye que "su encíclica me ha inspirado argumentos nuevos para seguir creyendo que no estoy solo en esto. Y que quien desciende al infierno del hombre, el verbo hecho palabra, alce su mirada y ascienda al cielo de la comprensión.Con profundo respeto y esperanza honesta. Con toda mi admiración, vocación y devoción. E. A."





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